Ejemplo 1 de los ensayos académicos que se desarrollan en base a lecturas asignadas durante el Seminario y Taller "Arquitectura y Humanidades, del Programa de Maestría y Doctorado en Arquitectura de la UNAM.

por: Arq. Patricia Barroso Arias





Contenido:

¿Qué son las humanidades?...

El mito en la obra de Gaudí.

El contexto Sociohistórico

El Héroe... Barragán.

La estética geotemporal y la voluntad creativa.

El trasfondo de la arquitectura y Teodoro G. de León.

El arco y la lira.

Arte y poesía en la expresión arquitectónica.

Ideas de la arquitectura desde la poesía.

La gestación de un poema arquitectónico...

¿Dónde está la habitabilidad?...

Lo sublime...

El perfil del hombre y la cultura en México.

El Laberinto de la soledad
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Notas.

Bibliografía.

 

 

 

 

¿Qué son las humanidades?…

"Las humanidades que nos ocupan son aquellas que se distinguen por su reflexión filosófica". (1). Estudian los orígenes de la cultura y globalizan la multiplicidad cultural a través de la reflexión filosófica en un estudio liberal. Las humanidades no son el sentido de la vida del ser humano, pero sí son el camino para comprometerse con una comunidad específica, en un quehacer determinado.

El humanismo busca la dignidad del hombre, lo descubre y pone de relieve el ideal humano, éste predica una sociedad abierta y promueve al hombre como una totalidad. Las humanidades en la arquitectura convergen y dictan su relación con la historia, la filosofía, la literatura y la antropología. Es aquí y con estas disciplinas como la arquitectura encuentra y descubre la reflexión. Si pensamos a la arquitectura como la construcción cultural del espacio, estamos pensando que se enlaza con dichas disciplinas.

La arquitectura actúa en una interdisciplinariedad, y se toma como "interdisciplinario a la integración de métodos y conceptos en las disciplinas". (2). De acuerdo con esto se habla de una interacción donde se complementan, auxilian e integran diversos elementos que convergen o son puentes entre la misma arquitectura y la historia, la filosofía, la antropología, la sociología. Sin embargo, no sólo es considerar a la arquitectura en conjunto con las humanidades por la interdisciplinariedad de conceptos y métodos que puedan compartir, sino también porque la arquitectura satisface plenamente y atestigua ser un satisfactor integralmente humano, donde esteticidad, belleza y composición son valores claramente sensibles y forman parte del todo. Esta integración constituye el valor estético y habitable de la arquitectura.

La arquitectura es el arte de construir la morada integralmente humana, es expresión material con significado valorativo y social, donde todo se da dentro de unas reglas idóneas, y se aplican ciertos conceptos cuya manifestación lingüística puede ser poética y develar su belleza y valor estético. Por ello, esta vinculación arquitectura y humanidades, señala que la arquitectura debe ser integralmente concebida, para lograr una realidad habitable.

 

 

 

 

 

 

 

 

El mito en la obra de Gaudí. Inicio

¿Qué es el mito? Y ¿Cuál es su función en la vida cultural del hombre?... Según Cassirer, la teoría del mito despierta todavía controversias. Los antropólogos afirman que el mito es un fenómeno muy simple, como resultado de la imaginación humana. Los poetas y filósofos románticos fueron los primeros en beber de la copa mágica del mito; para los románticos no había diferencia entre la realidad y el mito, como tampoco entre poesía y verdad. Para Schelling, era un sistema de la identidad donde se separa lo "ideal" y lo "real", estas dos se oponen o coinciden. Por otro lado, el lingüista encuentra en el mito un mundo de palabras; el filósofo una filosofía primitiva y el psiquiatra un fenómeno neurótico interesante y complicado. (3) Y nosotros los arquitectos, ¿Qué hemos encontrado en el mito?...

Si tomamos o entendemos al mito como parte de nuestro pensamiento, como una manera de tener contacto con nuestra realidad cultural, entonces, éste puede servirnos siendo que resulta de una imperante necesidad de ordenarse y avenirse con la realidad; ¿no podemos tomarlo como un objetivo a alcanzar? y servirnos como arquitectos y como humanos para adentrarnos a una mitología de la cultura en la comunidad a la que pertenecemos. "El mito es una de las más antiguas y grandes fuerzas de la civilización humana, - es antes que nada, una masa de "ideas"" (4), de representaciones, de creencias teóricas y juicios. El mito está lleno de emociones, visiones y aprende un nuevo arte, el de expresar. Esta expresión significa una condensación en el lenguaje y éste se convierte en imágenes, en obras materializadas. Como un ejemplo de esto, llevado al ámbito arquitectónico, podemos identificar la obra de Gaudí como una obra mítica, protagonizada por la necesidad de avenirse con su realidad y con el cosmos.

La obra de Gaudí que ejemplifica esto es la Finca Güell., que se inscribe en un marco sociocultural en España. En este tiempo España se mira a sí misma con una idea exaltada de progreso que sirve como patrón al crecimiento lineal industrial, comercial, físico y espiritual. En este crecimiento se refleja el poderío y la grandeza de Barcelona gracias a su burguesía. "Nuestro burgués gusta de habitar casa cómoda y lujosa, construida según los modernos adelantos, la embellece con pinturas, la adorna con cacharros de la moderna suntuosidad, y descansa de su prosa diaria entregado a artísticos pasatiempos", - sueña con versallescos parques, y vigila y juzga las obras municipales como algo que le atañe directamente". (5) Esta descripción de la burguesía de ese tiempo resulta una descripción de la realidad, en 1875 España vive un momento de intensos negocios y gran acumulación de capital. Las consecuencias sociales de esta circulación y dinero generan una especulación que se disfraza con un encendido patriotismo surgiendo un pensamiento nacionalista con el lema "ahora somos más españoles que nunca". Así Cataluña, provincia española, encabeza el movimiento moderno en España siguiendo el esquema de la trama ideológica urdida por la alta burguesía. Esto se traduce a un patriotismo como operación ideológica de compromiso. Esta ideología de compromiso se expresa en diferentes aspectos del arte. Teniendo en la arquitectura a Antonio Gaudí; Este representa en sus obras el sentido nacionalista y patriota que se genera en la época.

En la Finca Güell, Gaudí hace alusión a los conquistadores de América y refleja en su arquitectura este pensamiento conquistador y de compromiso con España. La Finca Güell, se interpreta como un jardín mítico y jardín místico. En esta, el lenguaje arquitectónico utilizado por Gaudí se convierte en un manejo de elementos míticos, dragones, personajes con barbas, escudos, representaciones de Hércules, como una alusión a la Atlántida. Se dice que esta finca va develando un escrito o lectura literal de la obra escrita y dedicada a Antonio López, Arquitecto español anterior a Gaudí. Esta obra es interpretada por Gaudí y en una mezcla de escritos, mitología griega y patriotismo español, se genera una obra cargada de simbolismo que sintetiza patria y devoción . Se trata en fin de una posesión que va más allá de las cosas mismas, de su realidad material, para alcanzar su propio sentido interior. En todo caso la Finca Güell, y su jardín de la Atlántida tan cargada míticamente ha podido convertirse en una realidad, en un monumento velado en el escondido emblema de un sentir individual. Un jardín mitológico y místico, ambos a la vez que deja ver la convergencia del pensamiento de Antonio Gaudí; y que encuentra lugar en lo objetivo y subjetivo de su arquitectura.

La finca Güell. Gaudí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Contexto Sociohistórico. Inicio

El contexto socio - histórico comprende todos los aspectos y factores que influyen y propician la aparición de una obra arquitectónica. Para esto se ubica a una obra dentro de un esquema social e histórico. Los factores que se identifican son(6):

1. Posición en el tiempo y en el espacio (geotemporal): En éste se reconoce el periodo donde se realizó la obra así como el lugar donde se inserta. Esta posición marca el inicio o fin de una etapa, así como la sucesión o recorrido de etapas o estadios. En este marco temporal y espacial el acontecimiento de los hechos pueden marcar los inicios de nuevos periodos dentro de la aparición de la misma obra.

2. Ligado a este se identifica un marco de antecedentes: Donde se reconocen las personalidades que de manera medular marcan el pensamiento y filosofía de una época y que va caracterizando la formación de un grupo o comunidad. A partir de esto pueden surgir las tendencias que unifican el lenguaje plástico (hitos) y se definen ritos y mitos. En este marco de antecedentes, se contemplan no solamente los hechos sino las reacciones, los elementos críticos y las posturas que surgen, así como se destacan los contenidos de una obra arquitectónica. Aquí puede encontrarse o verse reflejado el pensamiento de una etapa y sus ideas fundamentales. En este aspecto se distinguen todos los factores que cohesionan a una comunidad ya sean políticos, económicos, sociales, tecnológicos, físicos, ideológicos. El aspecto más importante dentro de este marco, es identificar como influyen estos aspectos en la unificación y elaboración de un concepto y lenguaje espacial.

3. Respuestas socioculturales que emanan de la construcción y aparición del edificio. Una respuesta clara que emana de un edificio es que la comunidad o la cultura lo identifique y que éste logre alcanzar una identidad mediante su lenguaje plástico. Esta identidad tiene cabida en la idea del mundo a la manera de ver de una comunidad. Todo se encamina a concretizar ideas y cohesionar posiblemente el mundo ideológico de una comunidad o de un grupo.

4. Producción y expresiones paralelas contemporáneas. En este aspecto se marcan producciones literarias, pictóricas, escultóricas e influencias en la música, que parten desde el mismo contexto socio-histórico. Estas influencias en las artes y producciones estéticas en conjunto con la arquitectura parten de un mismo pensamiento filosófico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Héroe... Barragán.

Para Carcyle el culto al héroe era el elemento más antiguo y más firme de la vida social y cultural del hombre, lo consideraba "una esperanza perdurable para la conducción del mundo". (7) Sin los hombres grandes no habría historia, el héroe de Carcyle es un santo transformado, un rey, un poeta, o un hombre de letras. Un héroe es un hombre representante de la idea divina, que se caracteriza por su conocimiento, su intuición, su imaginación, su entendimiento, su fantasía y su voluntad libre. El héroe y el hombre no nace, para resolver los enigmas del universo, sino para comprenderse a sí mismo, para comprender su destino y sus deberes, siempre y cuando en la vida nos cuestionemos sobre el ¿Qué soy yo, de dónde vengo, a donde voy?. El hombre, entonces puede conocerse a sí mismo por la acción que cumple. Cumple con tu deber y sabrás lo que llevas dentro. Y como arquitectos, ¿Cuál es nuestro deber?…

Si nos conociéramos a nosotros mismos, conociéramos también aquello en lo que trabajamos. "Tu vocación no es solamente conocer, sino obrar de acuerdo con tu conocimiento… Te encuentras aquí no para contemplarte a ti mismo, no para cavilar sobre piadosas sensaciones, estás aquí para la acción. Tu acción, y sólo tu acción, determina tu valor"… "Mi reino, dice, no es lo que yo tengo, sino lo que yo hago" (8). Y lo que soy. Esto es la conciencia de mí mismo. Esta concepción genera el impulso decisivo para la teoría del heroísmo; sinceridad de sentimientos, claridad en los pensamientos, energía en la acción y fuerza de voluntad. Estas son las marcas distintivas del verdadero héroe.

Lo que constituye el carácter del héroe, según Carlyle es la rara y feliz unión de todas las fuerzas creadoras y constructivas del hombre, resaltando entre ellas la fuerza espiritual. Si tomáramos un ejemplo de algún héroe en la arquitectura mexicana, podría ser Luis Barragán. Es un hombre que define una mística de lo íntimo y lo privado en su arquitectura y establece pautas importantes en sus edificios. La personalidad de Barragán se identifica por su afinidad a la arquitectura, por su sinceridad hacia ésta. Así mismo en su experiencia práctica entiende y tiene claro que es la arquitectura para él, sus significados y sus secretos. Barragán llega a soluciones instintivas a problemas de diseño con la fuerza creativa que distingue su ser y su pensamiento.

Barragán, en esta fuerza y revelación genera y logra establecer una "arquitectura emocional". En ésta, descubre su país y se ve influenciado por un profundo sentimiento católico, así como por el espíritu de gracia y soledad. Las casas de Barragán fueron monásticas en espíritu y representaron un refugio de la vida contemporánea. Así es como Barragán, logra y encierra belleza, inspiración, magia, mística, encanto, sinceridad, misterio y silencio en su obra arquitectónica. "Lo que ahora es evidente, alguna vez fue imaginario". Si habláramos de Barragán, se pensaría que es uno de los hombres detonadores del espacio mexicano, su personalidad se asemeja mucho a las características que identifican al héroe: su sinceridad en la arquitectura, la claridad de su pensamiento y su fuerza creativa se conjugan en todas sus obras. Es como si pensáramos que Barragán sintió, pensó y accionó toda su voluntad y energía en la arquitectura. Es un hombre aventurero; sí. Es un hombre espiritual; sí. Es un hombre que se apasionó por su arte; sí. Es un líder en la arquitectura que experimenta y explora caminos en servicio de su país, y logra expresar una arquitectura que le da identidad a México.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA ESTÉTICA GEOTEMPORAL Y LA VOLUNTAD CREATIVA. Inicio

"Crear arte significa para el hombre primitivo eludir la vida y sus caprichos, fijar en la intuición algo permanente que trasciende". (9). En esta expresión se produce el goce y se satisfacen las profundas aspiraciones del alma. El arte se convierte en una sublimación ideal de la vida y en éste, la relación entre el hombre y el mundo exterior tiene su asiento en el alma. "Crear artísticamente, significa para el hombre clásico, fijar en intuiciones ese proceso ideal en el cual su propio sentimiento de la vida se funde con el mundo viviente que lo rodea". (10). La voluntad creativa se exterioriza, se manifiesta y se expresa para cobrar vida y un sentido. Como una expresión viviente de nuestro ser, de lo que somos y de nuestra visión y contacto con el mundo. Vitalidad orgánica, espiritual que trasciende a los sentidos. La voluntad creativa anuncia lo que "Queremos ser", lo que en nosotros "tiene necesidad de expresión". Si en nuestros proyectos se escribiera lo "que queremos ser" y lo que en nosotros "tiene necesidad de expresión" se podría alcanzar la plenitud del vivir y del amar. Ser en cada cosa que hacemos.

Sin embargo pára desarrollar esta voluntad creativa, se necesita además planificar los medios y trabajar diariamente con disciplina. Aquí los recursos que se requieren están depositados en nosotros mismos y en nuestro compromiso con el hacer arquitectónico. En donde se compromete lo mejor de nosotros en cada proyecto, en cada escrito, y en donde se reflexiona siempre sobre lo que se es y se hace.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El TRASFONDO DE LA ARQUITECTURA Y TEODORO G. DE LEÓN.

"La arquitectura está sujeta al fin estético, de manera tan amplia que la falta de tal fin la cancelaría. Una arquitectura que no construyera algo que sirviera a la vida"(11). La arquitectura sin este fin, sin este trasfondo no sería una obra de arte donde confluyen la estética y la belleza, estaría vacía. En esta explica, Hartman se da un trasfondo que aparece o se capta en el primer plano visible. De todas las bellas artes, la arquitectura es sin duda la menos libre, está doblemente atada, primero por la determinación de los fines prácticos a los que sirve y en segundo lugar por el peso y la fragilidad de la materia física con la que trabaja. ¿Cómo es posible entonces que aparezca un trasfondo, si pensamos que es algo intangible y que advierte un juego libre?… En esto Hartman hace una analogía con la música, que surge tras lo sensiblemente audible, así la arquitectura surge tras lo directamente visible. Cuando se está en el interior, el usuario tiene una conciencia del todo, percibe cada ambiente o evento al recorrer el edificio. En el que se entiende el trasfondo como la aprehensión de lo estético, cuando el usuario capta el mensaje de la obra, la obra transparenta su fondo.

En este trasfondo se distinguen varias capas donde se dan estratos externos e internos. Paralelamente se explicarán éstos aplicándolos a la obra "casa Ámsterdam" de Teodoro González de león:

Estratos externos:
1. Primero se distingue la composición según un propósito, es decir que sigue a un fin práctico. Esta tarea práctica debe ser incorporada por completo en la composición unitaria de manera que se haga visible, que "aparezca"(12). La arquitectura es un arte de servicio, permanece fija, el fin práctico distingue al "tema" que es realizado, en éste se da un encadenamiento a la materia en la que la forma es posible. Si aplicamos este primer estrato a la casa Ámsterdam, podemos deducir que Teodoro rebasa el fin práctico, es decir logra mezclar lo bello con lo practico. El tema es hacer una casa donde habita una familia con ciertas características, donde se cumplen las funciones básicas como el dormir, comer, convivir, estudiar, jugar… Así Teodoro llega a una solución que brinda más que este valor funcional práctico, ya que en una mezcla de materiales, volúmenes y elementos compositivos ofrece un espacio que al entrar en contacto el hombre se produce su principal cualidad, su habitabilidad. (fig.1).

2. El segundo estrato es la composición espacial, donde la materia con la que se trabaja en conjunto con el fin práctico, se conjuga dentro de las proporciones espaciales, la configuración obedece a un fin práctico y a la vez a la unión estética del todo. Aquí podemos ver que en la casa Ámsterdam T. G. De León logra a partir de su fin práctico jugar libremente con los materiales constructivos que obedecen a un lenguaje propio, éste utiliza el cemento blanco como principal material, jugando con los volúmenes y cuerpos de la casa, dispuestos alrededor de un patio interior y central que los distribuye. (fig.2).

3. En tercer lugar se encuentra la composición dinámica. Como un avance a las anteriores, este es un estrato donde "la belleza de la forma no estriba tanto en las proporciones espaciales en cuanto tales, sino en el sentido dinámico de las formas" (13). En este sentido vemos cómo se conjugan las formas, los cuerpos, las texturas, el color blanco y la refracción de la luz en éstos. En esta casa se logra una interacción de todas las partes que conjugadas logran toda la dinámica de la composición. (fig.3).

(fig.1) (fig.2) (fig.3)

En los estratos internos se distinguen otros tres, sin embargo, menciona Hartman que no toda obra arquitectónica posee los estratos más profundos del trasfondo, aquellos que dicen algo de la vida y del ser anímico de los hombres que las construyeron. Estos se distinguen como:

1. El espíritu o sentido en la solución de la tarea práctica o según el propósito. En este lo que más importa es el modo de vida del usuario, de la comunidad donde se reconoce su propio principio. En la casa Ámsterdam, G. De León reconoce la necesidad de los usuarios acomodados económicamente, y un poco en paradoja a esto la casa no refleja su modo de vida si lo atribuimos a un nivel económico alto, sino que resulta ser una composición que tiene por característica reflejar la austeridad, no existe el elemento adorno, y algunos de los muebles se integran a la construcción. Esto puede reflejar cierta amplitud en el espacio y ausencia , y de esta manera las personas viven la casa, así viven su espacio, de una manera sencilla. (fig.4).

2. La impresión de conjunto de las partes y el todo, que descansa en el segundo y tercer estrato externo. La composición espacial y la composición dinámica. Como un todo, que sirve al fin práctico y logra una composición tal de las formas que crea determinada expresión. Como algo puro y variado, expresa algo más y es el modo de ser de su creador y su modo de ver el mundo. En esto cabe considerar que G. De León imprime su sello particular en la expresión de la casa Ámsterdam, es indudable que éste refleja las influencias que tuvo en su formación, y que resultan ya parte de él. Este tiene influencias marcadas de le Corbusier, como lo es el uso del modulor y el uso de la composición geométrica. La idea de austeridad, arquitectura blanca y uso del material aparente. (fig.5).

3. la expresión de la voluntad vital y del modo de vida en combinación con el propósito práctico. "La idea de la obra arquitectónica - es el que está más alejado de lo práctico, el propósito ideal de las construcciones monumentales no es idéntico a la idea humana que se expresa en ellas" (14). Es la concepción del mundo en la arquitectura, un estrato metafísico, en un modo de ser histórico, en el sentido de una comunidad viva con ideales y tradiciones. Hablando de ideales y tradiciones, en esta casa G. De león admite y contempla que es una mezcla de elementos que aluden el pasado arquitectónico de México, en esta casa hace referencia a elementos prehispánicos como el uso del talud, base y cimiento. El uso del patio central que une y distribuye, la relación con el entorno natural, que transparenta e invade el interior de la casa. (fig.6).

(fig.4) (fig.5) (fig.6)


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


EL ARCO Y LA LIRA. Inicio

No toda obra construida bajo ciertas leyes contiene poesía. "Cuando la poesía se da como una condensación del azar o es una cristalización de poderes y circunstancias ajenas a la voluntad creadora del poeta, nos enfrentamos a lo poético" (15). El poema es una obra, en ésta obra el poeta es el hilo conductor y transformador de la corriente poética. En el poema forma y sustancia es lo mismo; la creación poética es una unidad autosuficiente, donde la parte es el todo. Cada poema es único, irreductible e irrepetible. ¿Qué es entonces un poema?… Es una obra, un producto humano, como los cuadros o las obras arquitectónicas; el poema está hecho de palabras, de significados, del lenguaje. Es un sistema expresivo dotado de poder significativo y comunicativo. Entonces, ¿Es que ocurre esto en la arquitectura?…¿La obra arquitectónica es poesía o cómo se vuelve poética?…

En cualquier profesión, el hombre transforma la materia prima, colores, piedras, metales, palabras. "En el poema el lenguaje recobra su originalidad primera, la reconquista de su naturaleza es total, afecta a todos sus elementos y a todos sus significados"(16). En la expresión arquitectónica la materia prima con la que se trabaja es el lenguaje, materia que impone libertad de uso y de modo, de tipo y de forma, de técnica. El arquitecto manipula el lenguaje, el color, los instrumentos técnicos, compositivos, constructivos. Todos los elementos lingüísticos encarnan a la obra que los trasciende y manifiesta. Estos cobran significado. La obra se convierte en imagen. A través de ésta se produce una forma de comunicación. En la imagen el lenguaje se vuelve tangible, ésta le da sentido y transmisión. Atrás de todo esto, de la imagen y del lenguaje, se ubica a la poesía.

Una obra arquitectónica entonces, puede ser algo más que imagen y lenguaje. Es poesía, sólo si se ha alcanzado y traspasado el lenguaje y la imagen por su medio poético. Así en la obra la poética trasciende y traspasa. La obra entonces se vuelve poética. La obra poética es el deleite con lo uno, es un estado de reunión, "a través del poema vislumbramos el rayo fijo de la poesía". (17) Es ir más allá. En la obra arquitectónica el lenguaje está dotado de significación, ésta es indicativa, emotiva y representativa, la esencia del lenguaje es la representación. En éste la constante producción de imágenes comprueba un carácter simbolizante. La creación poética se inicia como una violencia sobre el lenguaje, en éste los vocablos se vuelven únicos.

La obra arquitectónica busca su lenguaje y usa los elementos de éste como irremplazables, en un lenguaje personal. El arquitecto transforma, recrea y purifica su idioma y después lo comparte, se torna de verdaderas expresiones, su lenguaje es el vehículo de sus relaciones poéticas. El lenguaje se vuelve una célula, una unidad significante, compacta e inseparable. En el manejo de éste se da una frase poética. La relación poética con la obra se encuentra en el ritmo, en el lenguaje, y en un contenido concreto. El discurso arquitectónico está lleno de pausas, alteraciones, choques y secuencias que constituyen porciones de ritmos. A la vez se producen imágenes como representaciones o figuras reales que le dan una identidad real al objeto. La imagen dice lo indecible, hay que volver al lenguaje para ver cómo la imagen puede decir lo que, por naturaleza, el lenguaje parece incapaz de decir. Al lenguaje lo representa la imagen. La imagen tiene un sentido, un significado, y constituye una realidad objetiva. Esta posee consistencia, un contenido. "Cuando percibimos un objeto cualquiera, éste se nos presenta como una pluralidad de cualidades, sensaciones y significados. Esta pluralidad se unifica instantáneamente en el momento de la percepción. Este elemento unificador de todo ese contradictorio conjunto de cualidades y formas es el sentido. Las cosas poseen un sentido" (18).

Es decir, que se da una cierta intencionalidad. En la percepción de la imagen se sigue un proceso descriptivo para llegar al significado. Cuando percibimos la imagen de una obra arquitectónica y poética, se nos da con todas sus cualidades, en la cúspide de sus significados. Al percibir el objeto se suscita y se invita a la poética, se evoca y despierta. Así la poética también vive en la experiencia del espacio. La poética se encuentra ahí entre las cualidades del objeto arquitectónico; en su composición, en su contextualidad, en su constructividad, en su ambientalidad, en su espacialidad… En su habitabilidad. Estas cualidades en conjunto producen la representación del objeto al darse en cierto lenguaje. El lenguaje por virtud de la imagen, se manifiesta. Todo esto es lo que da sentido a la imagen poética del objeto. La poética se explica por la conformación de los elementos. La imagen, entonces no es un medio, sino que se sustenta en el lenguaje y en la poética. Así el lenguaje queda tocado por la poesía, y representado por la imagen. La operación poética en la arquitectura es una comunión y lo que se crea en ella es la imagen donde el arquitecto llega al borde del lenguaje.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


ARTE Y POESÍA EN LA EXPRESIÓN ARQUITECTÓNICA. Inicio

En el origen de la obra de arte existe la unión de la materia y la forma. Hay una diferencia entre el concepto expresado y en el origen de la obra de arte, estas atienden a diferente función. Lo que se expresa en la obra de arte es un contenido especificado, un contenido de ideas. Esta expresión ideal se asienta en algo permanente y material. Y por otro lado, "todas las obras de arte están hechas de eso que se llama materia prima y ésta tiene que extraerse de la naturaleza" (19). Siguiendo esto, la obra arquitectónica se materializa en un acoplamiento del contenido especificado o contenido de ideas con la materia prima, en este caso con el lenguaje arquitectónico. "La arquitectura, si bien utiliza y reparte el peso y la resistencia de la materia con arreglo a un plan ideal, permite empero que dentro de éste, la materia actúe según su naturaleza inmediata y realice aquél plan como con sus únicas y propias fuerzas"(20). El origen de la obra arquitectónica, aquello de donde procede y por cuyo medio es, son deducciones de principios, éstos permiten saber qué es y cómo es la obra. En este origen actúa el principio ideológico y el lingüístico como materia prima. La obra arquitectónica tiene su origen en estos dos principios, ya que lo que la origina es una "idea" o conjunto de ellas, y lo que la materializa y hace tangible es el lenguaje utilizado y seleccionado, su principio lingüístico.

Por otro lado, en la expresión arquitectónica el contenido que se manifiesta está unido con una forma, la expresión es una materia formada, es la síntesis de materia o contenido y forma. Esta materia es la base y el campo con el que trabaja la arquitectura. Este esquema de contenido y forma provocan el esquema conceptual que guía a la obra. Este contenido y forma vacían los conceptos que guían y rigen a la expresión arquitectónica. Ahora podremos preguntar ¿y cuáles son estos conceptos o contenidos que dan forma a la expresión?… Podemos proponer aquí que los contenidos que forman a la expresión son la habitabilidad, la contextualidad, la ambientalidad, lo compositivo, la constructibilidad y la espacialidad. Estos contenidos son los que forman y le dan forma a la expresión, se distribuyen, se ordenan, se organizan. Este contenido resulta como los rasgos fundamentales y como resultado de una elección. Esta materia o contenido se confecciona como útil. Estos elementos determinan a la expresión, la conciben como portadora de contenidos, como la unidad, como la materia conformada.

Esta caracterización de la expresión, se origina en una interpretación útil, porque llega y presenta a su propia materia que tiene como directriz y predominio. La unión de la materia o contenido con la forma está justamente en su ser útil, es decir en servir para algo, en el proceso de uso del objeto, (del habitar). "El origen del útil está en el mero confeccionarlo, imprimiendo a un material una forma".(21) ¿Son éstos entonces los contenidos o la materia que opera en la obra arquitectónica?… ¿Podemos entender a la arquitectura como una materia formada?… Cuando una obra es creada con esta o aquella materia, piedra, madera, bronce, color, textura; se dice que también está hecha de ella. La obra así cobra el carácter de la hechura. La arquitectura y su expresión puede mostrarse y conocerse como una totalidad descubriendo el reino en el que se mueve, este regirse por algo. Y la forma de la expresión está dada como una apariencia donde opera un contenido, el contenido fija a la forma, la confecciona. La forma del contenido es entonces, el acabado útil.

¿En dónde queda entonces la relación entre poesía y arquitectura, o el sentido poético en la arquitectura?… El lenguaje tiene el fin de expresar, de manifestar, transmitir, comunicar. Es un instrumento del hombre para darse a entender, para comunicarse. La arquitectura se vale de éste para manifestarse, expresarse utilizando dentro de éste un repertorio o vocabulario y reglas de sintaxis. En esta relación se da un diálogo. El diálogo como lo explica Hölderlin se da en el ámbito arquitectónico entre el arquitecto y su materia prima "el lenguaje". En éste se relacionan los elementos que hacen a la expresión patente, el lenguaje queda unificado en un diálogo constante donde se mezclan todas las partes del repertorio. ¿Dentro de este diálogo lingüístico no puede instaurarse la poesía?…

La arquitectura puede ser poética en su fundamento lingüístico, "y posiblemente en una conformación espacial se produzca "habitar poéticamente". El espacio mismo puede invitar a esto tocando esta esencia cercana de las cosas. Si tomamos esto, podemos decir que la existencia del objeto arquitectónico es "poética" en su fundamento. Está lingüísticamente conformada y en este uso y modo del lenguaje está la poesía o lo poético. Así, "el reino de acción de la poesía es el lenguaje. Por lo tanto, la existencia de la poesía debe ser concebida por la esencia del lenguaje" (22). El lenguaje entonces, puede estar poéticamente conformado. La poesía se encuentra en la arquitectura en la medida en que el arquitecto va jugando y conformando su lenguaje, en la medida en que el arquitecto manipula la presencia de la luz, del muro, del vano, del agua, del paisaje, del viento. La poesía radica en las relaciones que se encuentran en toda la materia lingüística. Todos estos elementos compositivos, contextuales, ambientales, constructivos y espaciales confluyen poéticamente para producir lo "habitable". Así podríamos poetizar a la arquitectura. La poesía queda encajada en las leyes de conformación, en las reglas de composición y en la organización misma del lenguaje arquitectónico. Dándose el uso poético del Vocabulario; reconociendo que se ha penetrado poéticamente en el fondo de la obra misma.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


IDEAS DE LA ARQUITECTURA DESDE LA POESÍA Inicio

IMÁGENES DEL ESPACIO … Y SU INTIMIDAD.

En el espacio la ensoñación se profundiza hasta el punto en que una propiedad inmemorial se abre para el soñador, memoria e imaginación. La imaginación siega y labra el espacio proyectivo dispuesto a manifestar sus impresiones íntimas. En la región de la intimidad se crea el espacio que domina y consagra, atrae y evoca. El espacio conserva su penumbra, es morada, es intimidad; en éste se desliza el ensueño, lugar donde voy a descansar en mi pasado, en mi presente, en mi tiempo… En el espacio imaginado el olor y el límite se piensan para evocar los valores de la intimidad, ahí donde el hábito se vuelve jerarquía. En suma el espacio ha inscrito en nosotros la jerarquía de las diversas funciones del habitar. Espacios donde se crea una región de los recuerdos guardados por los seres y por las cosas que ahí han vivido, que ahí han habitado. Espacios con potencias que fijan los más lejanos recuerdos, son un centro de ensueños que siguen en una memoria viva y poéticamente útil. Habitar poéticamente los espacios… ¡Qué privilegio! LA HABITACIÓN. ¿Una adorable habitación no hace más poético el invierno y no aumenta el invierno la poesía de la habitación?… Que marco de tranquilidad, la soledad del sueño y la soledad del pensamiento. La habitación, lugar donde se tejen sueños y vivencias. Espacio cálido que enfrenta al invierno, espacio que acumula ensueños y se confunde con nosotros mismos. Espacio de rasgos personales, cargado de curiosidades y colores, que conoce un aumento de valores. Ahí, enclavado en un complejo del universo. En la habitación los ruidos colorean la extensión del espacio, o su ausencia la dejan pura. En la habitación el silencio invade la paz nocturna, y el azul de la noche baña sus muros… Espacio frío que expresa un mundo, su invierno…

EL REFUGIO.

El refugio que busca las riquezas de su vocabulario y que demuestra las imágenes que vivimos un poco. Un rincón, un nido, una concha que hemos vivido, espacio encontrado, deslumbramiento del momento íntimo, albergue de la privacía. Espacio habitado que se hace querido, misterioso, que entrama una experiencia silenciosa. Refugio con testimonio de albergue, con muros de adobe, imagen interior, lugar natural para habitar. El refugio como un íntimo componente espacial, donde todo es empuje interno, intimidad físicamente dominadora…

LA CONCHA.

En la formación del rincón se abre un tiempo, el de la meditación. Es un museo de formas, todo se revela tan bello que estar "ahí" es un sacrilegio. Vivimos las imágenes del habitar. Nos invita el rincón a la meditación de la intimidad. Es el espacio habitado que sorprende nuestra imaginación. Lugar donde surgen las cosas como una caja de sorpresas, donde uno reflexiona, piensa, imagina y sueña. El rincón es el lugar plagado de nuestra vida, inmerso en la vida diaria, un lugar que cobra a la imaginación ensoñaciones, ausencias y silencios. A veces no importa su forma designada, ya que en ella cualquiera que sea, queda grabada nuestra libre intimidad, ahí hierve. En éste se formula la paz y la tranquilidad que empapa una vida. El rincón es el símbolo de donde salen los principios de la curiosidad, de la tranquilidad, del movimiento, de nuestros actos y del ser… (23)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


LA GESTACIÓN DE UN POEMA ARQUITECTÓNICO... Inicio

Este se gesta como "un ejercicio mental para otorgar al propio espíritu mayor agudeza y agilidad" (24). La arquitectura no es una figura rítmica vacía, llena de sílabas vanas; sino que se inicia como una perturbación interna, indefinida, incierta, luego adquiere una forma precisa. ¿Cómo obtener claridad sobre sus procesos interiores?… Para saber cómo sucede y poder hacerlo, y hacer nuestras obras, observando como lo hacemos. Y pensar en prosa o en verso, como bien diría Valery: "El pensamiento nunca se desplaza linealmente, sino que tantea, da saltos, se sumerge, vuelve a surgir o queda en suspenso, movido por la sensibilidad, por la intuición o por la percepción del instante. Tanto en la prosa como en el verso, para Valery, "la forma" lo es todo. Sólo en la "forma" percibimos el fondo" (25). Combinación de inteligencia y asombro. El poema está allí en el aparato arquitectónico, éste existe en el estado de composición y en el de dicción.

La arquitectura es para hablar de ella algo más y no es solamente reproducción, ella se transforma y se descubre en razón de su lenguaje adicionado, desarrollado en razón de sus propiedades excitantes, para su fonética y relaciones internas. Una obra arquitectónica representa sobre todo el último instante de su composición, aquél en el cuál, el autor la ha aceptado como propia y definitiva. Aquí en este momento alcanza mayor existencia de la que nunca tuvo antes. Este azar en las diversas circunstancias, puede albergar el sentimiento o la emoción, pero sólo en calidad de elementos, en una conciencia de sí misma y análisis de esta conmoción extraordinaria. Para esto se necesita tacto y adiestramiento. Una arquitectura percibe los efectos y se empeña en multiplicarlos. Cuando uno persigue una obra, termina por alcanzarla, "ella lo conduce hacia donde uno no sabría ir, hacia aquellas ideas y decisiones que no son yo ni no yo, hacia aquello que uno hubiera podido hacer pero ignoraba cómo" (26). Dando el tono al lenguaje y es posible ubicar en el acto modificador de este y en él mismo, el interés principal de la atención.

Es el fin al alcance de los medios, este arte permite retomar de mil modos la "idea" y vuelve a pensarla hasta encontrar un diseño favorable. La arquitectura sostiene la idea, la imagen y la elegancia gramatical; el tono, para sustentar el mundo poético. El secreto, o la exigencia de la composición consiste en que cada elemento debe estar unido a otros por más de un vínculo, por el mayor número de ligaduras diferentes, entre las cuales la forma y el contenido son los personajes. La forma engendra la materia y la posibilidad de expresarla, en todos los casos donde el lenguaje interviene. La forma es fecunda en ideas, estas la forman. Las ideas como posibilidades en la arquitectura. Aquí el poema es esa oscilación prolongada, aquí la sintaxis debe ser tan precisa como sea posible. Hacia una forma que lo envuelve todo, allí reside el único sentido del contenido. Este azar en las diversas circunstancias, puede albergar el sentimiento o la emoción, pero sólo en calidad de elementos, en una conciencia de sí misma y análisis de esta conmoción extraordinaria. Para esto se necesita tacto y adiestramiento. La obra arquitectónica está compuesta por elementos, elementos del lenguaje que se regeneran por sí mismos y son reestimulados por su propio efecto. Un lenguaje es siempre un medio. El poema intenta convertirlo en un fin. Aquí se construye el camino por encadenamientos, identidades de tiempo. Donde las ideas son las variables y tienen un fin expresable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿DÓNDE ESTÁ LA HABITABILIDAD?… Inicio

Al habitar llegamos por medio del construir, éste tiene como meta el habitar. En el construir acontece un habitar. El habitar aquí es el fin que preside a todo construir, como una relación de fin a medio; así "el construir es en sí mismo ya el habitar". En donde se permanece y reside. Heidegger señala que el construir se piensa desde el habitar, en el construir se estipula hasta donde llega el habitar. (27). En el espacio construido se cultiva un campo habitable. En donde habitar es estar, es permanecer y desarrollar la experiencia cotidiana del ser humano. Así entonces, en el construir desplegamos el habitar, lo construimos en la medida en que habitamos. Pero esta acción de habitar, se produce al tener contacto con el espacio construido, surgiendo así la habitabilidad. Si consideramos a la habitabilidad como el producto del contacto del hombre con el espacio construido, podemos decir que en ésta se reúnen las condiciones óptimas para habitar.

La habitabilidad es el punto de encuentro entre el habitar y el construir, es la unidad de éstos. Podemos decir ahora, que lo que vivimos, percibimos y experimentamos es el momento de la " la habitabilidad", es habitar el espacio, moverse, desplegarse, vivirlo, experimentarlo, estar y permanecer en él. En esta experiencia de la habitabilidad se encuentran manifestados en el espacio los contenidos arquitectónicos. Si pensamos que en la habitabilidad se manifiestan la relación de contenidos dados en la expresión, experimentados y captados en su misma acción, podemos afirmar que el espacio alberga y cuida de esto, de su habitabilidad. El rasgo fundamental de la habitabilidad es este cuidar, mirar por, que atraviesa; así en la habitabilidad descansa y reside el contenido arquitectónico como unidad. En este caso la habitabilidad sería como mirar por el contenido, donde la contextualidad, la espacialidad, la constructibilidad, la ambientalidad y lo compositivo están aquí reunidos.

En la habitabilidad residen y caben los contenidos, aquí se llevan a cabo de modo unitario. En esta se da la residencia del contenido. Así el construir desde la habitabilidad, se vuelve un construir pensado, un construir que no sólo obedece a edificar cosas, o al material utilizado; sino como una suma de orillas; donde el puente entre el habitar y el mismo construir, lo constituye la habitabilidad. Es el construir pensado, antes meditado y reflexionado que relaciona contenidos e incide con la contextualidad y la espacialidad, con lo ambiental y lo compositivo. En un construir donde no hay franjas fronterizas, sino que surgen extensiones y puentes y que ligan a todas las orillas. El puente y las ligas conducen a los pilares del puente, donde éste descansa. Los pilares en este caso están siendo los contenidos arquitectónicos, y el puente que los liga y los unifica, es y radica en la habitabilidad. Pensando que su significado y sentido queda dado por la relación entre contenidos manifestados entre el habitar y construir. Este puente de la habitabilidad coaliga, y es en tanto que la unión de contenidos. Podemos decir entonces que a partir de este puente de la "habitabilidad" surge un lugar. La habitabilidad une, coaliga contenidos, pero en el modo de otorgar a lo contenido un sitio. La habitabilidad así empieza a ser lo que es, contenidos ensamblados que erigen una obra arquitectónica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


LO SUBLIME… Inicio

"Con frecuencia la imaginación sobrepasa los límites del espacio… y la grandeza y belleza de cuanto nos rodea nos hace percibir de inmediato el fin para el que hemos sido creados". (28). Lo sublime es un placer, es a lo que llamamos absolutamente grande, lo grande no contenido en una cosa, sino en nuestro propio espíritu. Su fruición exige una cultura mucho mayor de juicio y de la facultad de conocer. ¿Cómo llegaremos entonces, a lo sublime en lo arquitectónico?… Cuando el arte hace valer la sustancia del todo en lo fundamental de su contenido y de su forma, produce lo auténticamente sublime. (29).

Cuando la relación entre forma y contenido se hace valer se produce la sublimidad. Aquí puede ocurrir lo grandioso, lo profundo, lo lleno de misterio y lo imponente. Si pensamos que en este contenido que se manifiesta sublimemente, podemos pensar en Hartmann y la magia del trasfondo, donde ocurren en la obra estratos internos como portadores de lo sublime. Lo sublime expresado y manifestado en el ser del lenguaje; donde los códigos se juntan de modo indisoluble y trascienden para diferenciar los modos de expresión. Un modo de expresión sublime y sagrada, es ésta la intención del gótico, o la austeridad, intimidad y juegos espaciales místicos como la arquitectura de Barragán, o lo sublime y mítico en el carácter profundo en cualquier obra, de cualquier época y de cualquier autor. ¿Dónde está ahora lo sublime, en donde juega, en qué espacio?..

Lo sublime puede estar en cualquier obra y en toda su totalidad, la puede permear y dirigir. Pero sólo habrá arquitectura sublime que embriaga y sorprende, cuando los trasfondos revelen contenidos profundos, productos de la reflexión y de la emoción más profunda que el arquitecto pueda experimentar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


EL PERFIL DEL HOMBRE Y LA CULTURA EN MÉXICO. Inicio

"Uno de los sentimientos más necesarios para sostener la vida de todo hombre, es el de la seguridad". (30) El éxito repetido en nuestras acciones, va edificando no sólo en nuestra conciencia individual, sino en nuestra vida, en nuestras actitudes. La seguridad depende de nosotros, de un factor interno, siendo la mayor o menor confianza que el sujeto tiene de sí mismo. "Cuando un hombre se siente plenamente dueño de sus fuerzas, no se arredra frente a las dificultades y problemas que le salen al paso". Sino que encuentra en ellas un estímulo más para su voluntad. "El hombre tiene la facultad de adaptar las circunstancias a sus posibilidades personales". (31). En la cultura mexicana esto no se manifiesta desde un origen histórico, en la conquista y en la colonia; sino que es hasta la independencia cuando el país tiene que buscar por sí mismo una fisonomía nacional propia. Pero actualmente donde estamos ubicados, ¿cómo aprendemos esto?, ¿es en la ciencia del vivir, en aprender a no tratar de ser algo que no somos?. Porqué entonces, imitamos a países extranjeros tratando de ser como ellos, en todos los aspectos.

Si aquí nos referimos a lo arquitectónico, porqué entonces como arquitectos imitamos todo lo que vemos en el exterior y no mirar hacia adentro, al interior. Y ver qué podemos ofrecer como producto de una cultura arquitectónica propia. Como señala S. Ramos, caemos en una auto-denigración, entendida como un desgastamiento, como una apatía e ignorancia de la realidad patria. O bien en una imitación creando un mundo ficticio que no somos. Resulta interesante analizar y cuestionar si no hemos caído en una ideología globalizante que señala esta auto - denigración e imitación arquitectónica. ¿En donde están entonces nuestras raíces?...

Tomando en consideración lo anterior y reflexionando en estos cuestionamientos, resulta interesante saber si existe en México una ideología arquitectónica nacional, propia de nuestra cultura. Y reconocer a los elementos lingüísticos que le dan identidad. Es como crear esa conciencia crítica de su sentido; para esto hay que considerar como cultura mexicana a la que no se deriva por medio de la imitación. La adopción de una ideología arquitectónica ajena y dominante destruye en la arquitectura mexicana todo ímpetu de renovación, y a pesar de esto se cuida de caer en ideas que puedan agitar las aguas estancadas. Es decir que no se modifican los esquemas del pensamiento arquitectónico para permitir ver una arquitectura diferente. En esta realidad mexicana podemos ver el sentimiento de inferioridad, el idealismo utópico de los mexicanos "que pretende implantar en el país un sistema político con todas las perfecciones modernas, sin tener en cuenta las posibilidades efectivas del medio ambiente". (32).

Estos escritos de S. Ramos, invitan a la reflexión, y al cuestionamiento de cómo tomar un avance tecnológico que contemple las posibilidades del medio ambiente y desde la cultura se asimilen. En este ensayo, podría resultar muy osado proponer utilizar a la ideología arquitectónica como resultado de una corriente o tendencia que en su interior alberga una serie de conceptos que surgen de una realidad cultural, no que se alejan de esta. Una ideología arquitectónica que edifique ideas en la vida interior del mexicano. Al decir o mencionar a la ideología arquitectónica como instrumento, nos referimos al equilibrio armonioso que se puede establecer entre el pensamiento de una arquitectura y sus valores. Saltando en esto un carácter de colectividad y resaltando lo que somos y lo que hacemos.

Por esto se considera que no es imitando modelos extranjeros como se logra una arquitectura nacional que corresponda a nuestra cultura. Como un ejemplo de esto menciona S. Ramos, en la cultura criolla "la voluntad religiosa quedó enérgicamente plasmada en la arquitectura que dieron a nuestras ciudades"… Y continúa … "En México surge el arte de las iglesias como expresión inicial de la cultura criolla", de un proceso de evangelización. (33) En esta etapa, se genera una arquitectura nacional barroca, en donde se refleja una vida más pacífica y mundana, como producto de una ideología y un proceso evangelizador. La arquitectura expresa un lenguaje del sentido religioso. Podemos deducir, entonces que a raíz de una época y del pensamiento que se genera en él, de la filosofía y de las condiciones que se viven políticas, económicas y sociales, surgen ideologías entendidas como movimientos de ideas que inciden en la expresión de una cultura.

Estas expresiones se quedan plasmadas en la arquitectura reflejando ésta todo el contexto cultural que la produce. Por otro lado y concluyendo, podemos decir que es en el hombre donde radica el principio y fin de la cultura, y el problema de la cultura es por lo tanto formar al hombre. Como menciona S. Ramos, "Cada hombre puede prolongar idealmente las líneas de desarrollo de sus cualidades potenciales hasta el límite máximo de su perfección y obtener así una prefiguración ideal de lo que es capaz de ser". (34)Y dejar al espíritu en libertad para la conquista de su destino. Terminando con esta reflexión, nos queda por preguntar cómo hacer de nuestra cultura y de nuestra arquitectura algo profundo y radiante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


EL LABERINTO DE LA SOLEDAD. Inicio

¿Qué somos y cómo realizaremos eso que somos?, ¿Cómo podemos crear, obrar en una realidad que no se entrega al que la contempla, sino al que es capaz de sumergirse en ella?… "El pachuco, menciona Paz, ha perdido toda su herencia: lengua, religión, costumbres, creencias. Sólo le queda un cuerpo y un alma a la intemperie, inerte ante todas las miradas. Su disfraz lo protege, y al mismo tiempo, lo destaca y lo aísla; lo oculta y lo exhibe"(35). Con su traje deliberadamente estético y sobre obvias significaciones no es necesario detenerse. No pretende manifestar su adhesión o secta o agrupación alguna. El pachuquismo es una sociedad abierta, en ese país donde abundan religiones y atavíos tribales, destinados a satisfacer el deseo norteamericano de sentirse algo más vivo y concreto. El traje del pachuco no es un uniforme ni un ropaje ritual. Es simplemente una moda. Y no hacemos lo mismo en México con nuestros edificios, ¿no resultaría una arquitectura pachuca o con un "pachuquismo" ?. Esta también parece que se destina a satisfacer el deseo norteamericano y la convertimos en el traje de nuestra cultura, como resultado de una moda.

¿Qué pasa con los edificios actuales en la ciudad de México?, en las principales avenidas como Insurgentes, Reforma y Revolución. Parece que los arquitectos se dedican a imitar y copiar modelos norteamericanos para vestir nuestras calles. Ahora lo que hacemos es importar arquitectura olvidando una reflexión sobre la nuestra. El pachuco se lanza al exterior, pero no para fundirse con lo que lo rodea, sino para retarlo. De igual forma nuestros edificios "pachuchos" actúan; realmente retan a nuestra cultura, a veces caprichosos y grotescos, o como una arquitectura que se ríe de sí misma, "edificios pachuchos" que se adornan para llamar la atención y negar la cultura donde se erigen. ¿No es entonces esta arquitectura la máscara que utiliza nuestra ciudad?. ¿Qué es entonces lo que nos hace diferentes, y en qué consisten estas diferencias?.

Si tomamos estas palabras: Seguridad, confianza, alegría, reflexión, y crítica valerosa y decidida, y las adoptamos como actitudes, las cobijamos en nosotros mismos, si anidan en nuestro interior; llegará el momento en que las transmitamos y las expresemos. En un lenguaje arquitectónico propio, naciente de nuestra cultura. En un lenguaje que manifieste unión, tradición y modernidad, visto desde y para la cultura. Y romper con un lenguaje débil, agachado, intimidado y reprimido. Es posible entonces que así invitemos y demos pauta a reflexionar esto desde nuestra cultura. La arquitectura mexicana juega un papel de simulador; es decir, que pretende ser lo que no es. A cada momento hay que rehacer, recrear y modificar la arquitectura que fingimos; y llega un momento en que realidad y apariencia se confunden en los edificios, simulan ser mexicanos, pero en realidad son americanos. ¿Porqué, no abrirnos y mostramos nuestra identidad arquitectónica?, ¿Porqué la arquitectura en México prefiere las apariencias antes que abrir su intimidad y cambiar?…

El amor, menciona Paz, "es un perpetuo descubrimiento, una inmersión en las aguas de la realidad, y una recreación constante". (36)¿Donde queda el amor y el perpetuo descubrimiento de nuestra arquitectura, de su identidad?. La arquitectura ahora, buscaría extenderse, confundirse con el espacio, ser espacio, en una oposición y en una manera de rehusarse a las apariencias. Es simplemente ubicarla en un esquema espacio y tiempo ligados, que forman una unidad inseparable. Y romper así, con la arquitectura que en México se vuelve un eco, un reflejo de otras culturas, un lenguaje de espejos y disfraces.

En nuestros orígenes, Mesoamérica estaba constituida por un conjunto de pueblos, naciones y culturas autónomas, con tradiciones propias. En la venida de los españoles, entre unas y otras tradiciones las herencias culturales se mezclan y acaban por fundirse. La unificación cultural de sociedades indígenas y españolas. Esta cultura mestiza surge como algo concreto y con una fuerza que se constituye a través del tiempo. La cultura mexicana surge como algo vivo que nace, crece, a veces decae, pero renace. ¿No es entonces que en este mestizaje estribe la grandeza de nuestra cultura?… ¿Y Cómo vivimos esto ahora?, ¿dónde quedan las más altas expresiones arquitectónicas de nuestra cultura, como cultura mestiza?. Los arquitectos olvidamos esto, olvidamos el mestizaje y se utiliza un lenguaje que se hincha de significaciones ambiguas y hasta contrarias. Utiliza máscaras o aproximaciones a culturas ajenas. Más aún, sería preguntarnos por la actitud de los críticos, ¿dónde queda la actitud que trasciende lo retórico y lo gramático?, ¿dónde dejamos la crítica del lenguaje?. Y ofrecer algo más que una manera de hablar, ofrecer una manera de pensar, un criterio que lleva implícita la realidad que nos circunda.

"La inteligencia, señala Paz, se inclina hacia el pueblo, lo descubre y lo convierte en su elemento superior". (37) Dentro de esta inteligencia mexicana, podríamos identificar varios momentos de nuestra historia en la arquitectura, que detonan y reclaman una tradición cultural. Podríamos empezar por los prehispánicos, siguiendo por el arte mestizo que se genera en la colonia y en el barroco. Actualmente la inteligencia mexicana tiene que surgir desde un punto de vista social, en una tarea colectiva. Y podríamos identificar a los arquitectos, críticos y doctrinarios del quehacer que descubren el rostro de México. Posiblemente se identifiquen porque lo que han revolucionado es su lenguaje, que es aquí donde trabajamos. Es con el lenguaje con lo que trabajamos y éste se puede volver amorfo, horizontal, se yergue e individualiza; gracias al lenguaje se rompen vías y esquemas, pero se identifica una obra con su tiempo, así participa en la vida de la obra arquitectónica. Y la arquitectura se presentaría como una voluntad que se empeña en buscar y crear la forma que exprese su cultura, que sin traicionarla, la trascienda. Probablemente lo logremos si partimos desde nuestra soledad, si vemos desde nuestro interior cultural.

Arq. Patricia Barroso Arias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

notas Inicio

1. Hernández Ma. Elena. "¿Qué son las humanidades?". Pp9.
2. Aguirre Cárdenas, Jesús. "Las humanidades y las artes: ¿Crisis o revolución?", 1er. Encuentro universitario de las Humanidades y las Artes. Pp 13.
3. Cassirer Ernst, "El mito del estado", México, Fondo de Cultura Económica, 1985. pp.9-11.
4. Cassirer Ernst, Op Cit. Pp.12.
5. Lahuerta Juan José, "Antonio Gaudí ,1852-1926. Arquitectura, Ideología y Política", Madris, España, Ed. Electa, 1993 . Pp.8
6 Hernández Ma. Elena. "Aspectos a considerar en la conformación del contexto socio - histórico" en que surge una obra de arquitectura".
7 Cassirer Ernst, "El mito del estado", México, Fondo de Cultura Económica, 1985. pp.222. 8 Op Cit. Pp.231.
9 Worringer W, "La Esencia del Gótico", Argentina, Ed. Nueva Visión, 1973. pp.24.
10 Op Cit.
11 Hartman Nicolai, "Estratos de la arquitectura y acerca del trasfondo que aparece en la arquitectura", Pp.147
12 Hartman Nicolai, "OP Cit", Pp.150
13 Hartman Nicolai, "OP Cit", Pp.252
14 Hartman Nicolai, "OP Cit", Pp.255.

15 Paz Octavio. "EL ARCO Y LA LIRA" México, Fondo de Cultura Económica. 1998. Pp.14
16 Paz Octavio. "OP CIT", pp.22
17 Paz Octavio. "OP CIT", pp.25
18 Paz Octavio. "OP CIT", pp.108.
19 Heidegger Martín. "ARTE Y POESÍA" México, Fondo de Cultura Económica. 1997. Pp.17
20 Heidegger Martín. "OP CIT", pp.13
21 Heidegger Martín. "OP CIT", pp.61.
22 Heidegger Martín. "OP CIT", pp.140.
23 Bachelard Gastón, "LA POÉTICA DEL ESPACIO",México, Breviarios del Fondo de Cultura Económica, 1965.
24 Valery Paul. "Notas sobre poesía". Universidad Iberoamericana. Colecc. Poesía y poética Pp10.
25 Valery Paul. Op Cit , Pp11.
26 Valery Paul. Op Cit , Pp25.
27 Heidegger, martin. "Construir, pensar, habitar". Pp129.

28 Hernández Ma. Elena. "Ideas en la comprensión de lo sublime en la arquitectura". Pp195.
29 Hernández Ma. Elena. Op Cit Pp196.
30 Ramos Samuel, "El perfil del Hombre y la cultura en México", México. Ed. Espasa - Calpe. Colección Austral. 1994. Pp.10.
31 Ramos Samuel, Op Cit. Pp.10.
32 Ramos Samuel, Op Cit. Pp.40.
33 Ramos Samuel, Op Cit. Pp.70.
34Ramos Samuel, Op Cit. Pp.100.
35 Paz Octavio, "El laberinto de la soledad", México. Ed. Fondo de Cultura Económica. Colección Popular. 1984. Pp.14.
36 Paz Octavio, "OP CIT". Pp.37.
37 Paz, octavio, Op. Cit. Pp. 136.

Bibliografía. Inicio

-Hernández Ma. Elena. "¿Qué son las humanidades?".Escrito.
-Aguirre Cárdenas, Jesús. "Las humanidades y las artes: ¿Crisis o revolución?", 1er. Encuentro universitario de las Humanidades y las Artes.
-Cassirer Ernst, "El mito del estado", México, Fondo de Cultura Económica, 1985.
-Lahuerta Juan José, "Antonio Gaudí ,1852-1926. Arquitectura, Ideología y Política", Madris, España, Ed. Electa, 1993 .
-Hernández Ma. Elena. "Aspectos a considerar en la conformación del contexto socio - histórico" en que surge una obra de arquitectura".
- Worringer W, "La Esencia del Gótico", Argentina, Ed. Nueva Visión, 1973.
-Hartman Nicolai, "Estratos de la arquitectura y acerca del trasfondo que aparece en la arquitectura".
- Paz Octavio. "EL ARCO Y LA LIRA" México, Fondo de Cultura Económica.
-Heidegger Martín. "ARTE Y POESÍA" México, Fondo de Cultura Económica. 1997
- Bachelard Gastón, "LA POÉTICA DEL ESPACIO",México, Breviarios del Fondo de Cultura Económica, 1965.
-Valery Paul. "Notas sobre poesía". Universidad Iberoamericana. Colecc. Poesía y poética.
- Heidegger, Martin. "Construir, pensar, habitar". Conferencias.
-Hernández Ma. Elena. "Ideas en la comprensión de lo sublime en la arquitectura". Escritos.
- Ramos Samuel, "El perfil del Hombre y la cultura en México", México. Ed. Espasa - Calpe. Colección Austral. 1994.
- Paz Octavio, "El laberinto de la soledad", México. Ed. Fondo de Cultura Económica. Colección Popular. 1984.