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| ¿Qué
son las humanidades?… |
"Las humanidades
que nos ocupan son aquellas que se distinguen por su reflexión filosófica".
(1). Estudian los orígenes de la
cultura y globalizan la multiplicidad cultural a través de la reflexión
filosófica en un estudio liberal. Las humanidades no son el sentido de
la vida del ser humano, pero sí son el camino para comprometerse con una
comunidad específica, en un quehacer determinado.
El humanismo busca la dignidad del hombre, lo descubre y pone de relieve
el ideal humano, éste predica una sociedad abierta y promueve al hombre
como una totalidad. Las humanidades en la arquitectura convergen y dictan
su relación con la historia, la filosofía, la literatura y la antropología.
Es aquí y con estas disciplinas como la arquitectura encuentra y descubre
la reflexión. Si pensamos a la arquitectura como la construcción cultural
del espacio, estamos pensando que se enlaza con dichas disciplinas.
La arquitectura actúa en una interdisciplinariedad, y se toma como "interdisciplinario
a la integración de métodos y conceptos en las disciplinas". (2).
De acuerdo con esto se habla de una interacción donde se complementan,
auxilian e integran diversos elementos que convergen o son puentes entre
la misma arquitectura y la historia, la filosofía, la antropología, la
sociología. Sin embargo, no sólo es considerar a la arquitectura en conjunto
con las humanidades por la interdisciplinariedad de conceptos y métodos
que puedan compartir, sino también porque la arquitectura satisface plenamente
y atestigua ser un satisfactor integralmente humano, donde esteticidad,
belleza y composición son valores claramente sensibles y forman parte
del todo. Esta integración constituye el valor estético y habitable de
la arquitectura.
La arquitectura es el arte de construir la morada integralmente humana,
es expresión material con significado valorativo y social, donde todo
se da dentro de unas reglas idóneas, y se aplican ciertos conceptos cuya
manifestación lingüística puede ser poética y develar su belleza y valor
estético. Por ello, esta vinculación arquitectura y humanidades, señala
que la arquitectura debe ser integralmente concebida, para lograr una
realidad habitable.
¿Qué es el mito? Y
¿Cuál es su función en la vida cultural del hombre?... Según Cassirer,
la teoría del mito despierta todavía controversias. Los antropólogos
afirman que el mito es un fenómeno muy simple, como resultado de la imaginación
humana. Los poetas y filósofos románticos fueron los primeros en
beber de la copa mágica del mito; para los románticos no había diferencia
entre la realidad y el mito, como tampoco entre poesía y verdad. Para
Schelling, era un sistema de la identidad donde se separa lo "ideal"
y lo "real", estas dos se oponen o coinciden. Por otro lado, el lingüista
encuentra en el mito un mundo de palabras; el filósofo una filosofía
primitiva y el psiquiatra un fenómeno neurótico interesante y complicado.
(3) Y nosotros los arquitectos,
¿Qué hemos encontrado en el mito?...
Si tomamos o entendemos al mito como parte de nuestro pensamiento, como
una manera de tener contacto con nuestra realidad cultural, entonces,
éste puede servirnos siendo que resulta de una imperante necesidad de
ordenarse y avenirse con la realidad; ¿no podemos tomarlo como un objetivo
a alcanzar? y servirnos como arquitectos y como humanos para adentrarnos
a una mitología de la cultura en la comunidad a la que pertenecemos. "El
mito es una de las más antiguas y grandes fuerzas de la civilización humana,
- es antes que nada, una masa de "ideas"" (4),
de representaciones, de creencias teóricas y juicios. El mito está lleno
de emociones, visiones y aprende un nuevo arte, el de expresar. Esta expresión
significa una condensación en el lenguaje y éste se convierte en imágenes,
en obras materializadas. Como un ejemplo de esto, llevado al ámbito arquitectónico,
podemos identificar la obra de Gaudí como una obra mítica, protagonizada
por la necesidad de avenirse con su realidad y con el cosmos.
La obra de Gaudí que ejemplifica esto es la Finca Güell., que se inscribe
en un marco sociocultural en España. En este tiempo España se mira a sí
misma con una idea exaltada de progreso que sirve como patrón al crecimiento
lineal industrial, comercial, físico y espiritual. En este crecimiento
se refleja el poderío y la grandeza de Barcelona gracias a su burguesía.
"Nuestro burgués gusta de habitar casa cómoda y lujosa, construida
según los modernos adelantos, la embellece con pinturas, la adorna con
cacharros de la moderna suntuosidad, y descansa de su prosa diaria entregado
a artísticos pasatiempos", - sueña con versallescos parques, y vigila
y juzga las obras municipales como algo que le atañe directamente".
(5) Esta descripción de la burguesía
de ese tiempo resulta una descripción de la realidad, en 1875 España vive
un momento de intensos negocios y gran acumulación de capital. Las consecuencias
sociales de esta circulación y dinero generan una especulación que se
disfraza con un encendido patriotismo surgiendo un pensamiento nacionalista
con el lema "ahora somos más españoles que nunca". Así Cataluña,
provincia española, encabeza el movimiento moderno en España siguiendo
el esquema de la trama ideológica urdida por la alta burguesía. Esto se
traduce a un patriotismo como operación ideológica de compromiso. Esta
ideología de compromiso se expresa en diferentes aspectos del arte. Teniendo
en la arquitectura a Antonio Gaudí; Este representa en sus obras el sentido
nacionalista y patriota que se genera en la época.
En la Finca Güell,
Gaudí hace alusión a los conquistadores de América y refleja en su arquitectura
este pensamiento conquistador y de compromiso con España. La Finca Güell,
se interpreta como un jardín mítico y jardín místico. En esta, el lenguaje
arquitectónico utilizado por Gaudí se convierte en un manejo de elementos
míticos, dragones, personajes con barbas, escudos, representaciones de
Hércules, como una alusión a la Atlántida. Se dice que esta finca va develando
un escrito o lectura literal de la obra escrita y dedicada a Antonio López,
Arquitecto español anterior a Gaudí. Esta obra es interpretada por Gaudí
y en una mezcla de escritos, mitología griega y patriotismo español, se
genera una obra cargada de simbolismo que sintetiza patria y devoción
. Se trata en fin de una posesión que va más allá de las cosas mismas,
de su realidad material, para alcanzar su propio sentido interior. En
todo caso la Finca Güell, y su jardín de la Atlántida tan cargada míticamente
ha podido convertirse en una realidad, en un monumento velado en el escondido
emblema de un sentir individual. Un jardín mitológico y místico, ambos
a la vez que deja ver la convergencia del pensamiento de Antonio Gaudí;
y que encuentra lugar en lo objetivo y subjetivo de su arquitectura.
La
finca Güell. Gaudí.
El contexto socio
- histórico comprende todos los aspectos y factores que influyen y propician
la aparición de una obra arquitectónica. Para esto se ubica a una obra
dentro de un esquema social e histórico. Los factores que se identifican
son(6):
1. Posición en el tiempo y en el espacio (geotemporal): En éste
se reconoce el periodo donde se realizó la obra así como el lugar donde
se inserta. Esta posición marca el inicio o fin de una etapa, así como
la sucesión o recorrido de etapas o estadios. En este marco temporal y
espacial el acontecimiento de los hechos pueden marcar los inicios de
nuevos periodos dentro de la aparición de la misma obra.
2. Ligado a este se identifica un marco de antecedentes: Donde
se reconocen las personalidades que de manera medular marcan el pensamiento
y filosofía de una época y que va caracterizando la formación de un grupo
o comunidad. A partir de esto pueden surgir las tendencias que unifican
el lenguaje plástico (hitos) y se definen ritos y mitos. En este marco
de antecedentes, se contemplan no solamente los hechos sino las reacciones,
los elementos críticos y las posturas que surgen, así como se destacan
los contenidos de una obra arquitectónica. Aquí puede encontrarse o verse
reflejado el pensamiento de una etapa y sus ideas fundamentales. En este
aspecto se distinguen todos los factores que cohesionan a una comunidad
ya sean políticos, económicos, sociales, tecnológicos, físicos, ideológicos.
El aspecto más importante dentro de este marco, es identificar como influyen
estos aspectos en la unificación y elaboración de un concepto y lenguaje
espacial.
3. Respuestas socioculturales que emanan de la construcción y aparición
del edificio. Una respuesta clara que emana de un edificio es que
la comunidad o la cultura lo identifique y que éste logre alcanzar una
identidad mediante su lenguaje plástico. Esta identidad tiene cabida en
la idea del mundo a la manera de ver de una comunidad. Todo se encamina
a concretizar ideas y cohesionar posiblemente el mundo ideológico de una
comunidad o de un grupo.
4. Producción y expresiones paralelas contemporáneas. En este aspecto
se marcan producciones literarias, pictóricas, escultóricas e influencias
en la música, que parten desde el mismo contexto socio-histórico. Estas
influencias en las artes y producciones estéticas en conjunto con la arquitectura
parten de un mismo pensamiento filosófico.
Para Carcyle el culto
al héroe era el elemento más antiguo y más firme de la vida social y cultural
del hombre, lo consideraba "una esperanza perdurable para la conducción
del mundo". (7) Sin los hombres
grandes no habría historia, el héroe de Carcyle es un santo transformado,
un rey, un poeta, o un hombre de letras. Un héroe es un hombre representante
de la idea divina, que se caracteriza por su conocimiento, su intuición,
su imaginación, su entendimiento, su fantasía y su voluntad libre. El
héroe y el hombre no nace, para resolver los enigmas del universo, sino
para comprenderse a sí mismo, para comprender su destino y sus deberes,
siempre y cuando en la vida nos cuestionemos sobre el ¿Qué soy yo, de
dónde vengo, a donde voy?. El hombre, entonces puede conocerse a sí mismo
por la acción que cumple. Cumple con tu deber y sabrás lo que llevas dentro.
Y como arquitectos, ¿Cuál es nuestro deber?…
Si nos conociéramos a nosotros mismos, conociéramos también aquello en
lo que trabajamos. "Tu vocación no es solamente conocer, sino obrar
de acuerdo con tu conocimiento… Te encuentras aquí no para contemplarte
a ti mismo, no para cavilar sobre piadosas sensaciones, estás aquí para
la acción. Tu acción, y sólo tu acción, determina tu valor"… "Mi reino,
dice, no es lo que yo tengo, sino lo que yo hago" (8).
Y lo que soy. Esto es la conciencia de mí mismo. Esta concepción genera
el impulso decisivo para la teoría del heroísmo; sinceridad de sentimientos,
claridad en los pensamientos, energía en la acción y fuerza de voluntad.
Estas son las marcas distintivas del verdadero héroe.
Lo que constituye el carácter del héroe, según Carlyle es la rara y feliz
unión de todas las fuerzas creadoras y constructivas del hombre, resaltando
entre ellas la fuerza espiritual. Si tomáramos un ejemplo de algún héroe
en la arquitectura mexicana, podría ser Luis Barragán. Es un hombre
que define una mística de lo íntimo y lo privado en su arquitectura y
establece pautas importantes en sus edificios. La personalidad de Barragán
se identifica por su afinidad a la arquitectura, por su sinceridad hacia
ésta. Así mismo en su experiencia práctica entiende y tiene claro que
es la arquitectura para él, sus significados y sus secretos. Barragán
llega a soluciones instintivas a problemas de diseño con la fuerza creativa
que distingue su ser y su pensamiento.
Barragán, en esta fuerza y revelación genera y logra establecer una "arquitectura
emocional". En ésta, descubre su país y se ve influenciado por un
profundo sentimiento católico, así como por el espíritu de gracia y soledad.
Las casas de Barragán fueron monásticas en espíritu y representaron un
refugio de la vida contemporánea. Así es como Barragán, logra y encierra
belleza, inspiración, magia, mística, encanto, sinceridad, misterio y
silencio en su obra arquitectónica. "Lo que ahora es evidente, alguna
vez fue imaginario". Si habláramos de Barragán, se pensaría que es
uno de los hombres detonadores del espacio mexicano, su personalidad se
asemeja mucho a las características que identifican al héroe: su sinceridad
en la arquitectura, la claridad de su pensamiento y su fuerza creativa
se conjugan en todas sus obras. Es como si pensáramos que Barragán sintió,
pensó y accionó toda su voluntad y energía en la arquitectura. Es un hombre
aventurero; sí. Es un hombre espiritual; sí. Es un hombre que se apasionó
por su arte; sí. Es un líder en la arquitectura que experimenta y explora
caminos en servicio de su país, y logra expresar una arquitectura que
le da identidad a México.
"Crear arte
significa para el hombre primitivo eludir la vida y sus caprichos, fijar
en la intuición algo permanente que trasciende". (9).
En esta expresión se produce el goce y se satisfacen las profundas aspiraciones
del alma. El arte se convierte en una sublimación ideal de la vida y en
éste, la relación entre el hombre y el mundo exterior tiene su asiento
en el alma. "Crear artísticamente, significa para el hombre clásico,
fijar en intuiciones ese proceso ideal en el cual su propio sentimiento
de la vida se funde con el mundo viviente que lo rodea". (10).
La voluntad creativa se exterioriza, se manifiesta y se expresa para cobrar
vida y un sentido. Como una expresión viviente de nuestro ser, de lo que
somos y de nuestra visión y contacto con el mundo. Vitalidad orgánica,
espiritual que trasciende a los sentidos. La voluntad creativa anuncia
lo que "Queremos ser", lo que en nosotros "tiene necesidad de expresión".
Si en nuestros proyectos se escribiera lo "que queremos ser" y lo que
en nosotros "tiene necesidad de expresión" se podría alcanzar la
plenitud del vivir y del amar. Ser en cada cosa que hacemos.
Sin embargo pára
desarrollar esta voluntad creativa, se necesita además planificar
los medios y trabajar diariamente con disciplina. Aquí los recursos
que se requieren están depositados en nosotros mismos y en nuestro compromiso
con el hacer arquitectónico. En donde se compromete lo mejor de
nosotros en cada proyecto, en cada escrito, y en donde se reflexiona siempre
sobre lo que se es y se hace.
"La arquitectura
está sujeta al fin estético, de manera tan amplia que la falta de tal
fin la cancelaría. Una arquitectura que no construyera algo que sirviera
a la vida"(11). La arquitectura
sin este fin, sin este trasfondo no sería una obra de arte donde confluyen
la estética y la belleza, estaría vacía. En esta explica, Hartman se da
un trasfondo que aparece o se capta en el primer plano visible. De todas
las bellas artes, la arquitectura es sin duda la menos libre, está doblemente
atada, primero por la determinación de los fines prácticos a los que sirve
y en segundo lugar por el peso y la fragilidad de la materia física con
la que trabaja. ¿Cómo es posible entonces que aparezca un trasfondo, si
pensamos que es algo intangible y que advierte un juego libre?… En esto
Hartman hace una analogía con la música, que surge tras lo sensiblemente
audible, así la arquitectura surge tras lo directamente visible. Cuando
se está en el interior, el usuario tiene una conciencia del todo, percibe
cada ambiente o evento al recorrer el edificio. En el que se entiende
el trasfondo como la aprehensión de lo estético, cuando el usuario capta
el mensaje de la obra, la obra transparenta su fondo.
En este trasfondo se distinguen varias capas donde se dan estratos externos
e internos. Paralelamente se explicarán éstos aplicándolos a la obra "casa
Ámsterdam" de Teodoro González de león:
Estratos externos:
1. Primero se distingue la composición según un propósito, es decir que
sigue a un fin práctico. Esta tarea práctica debe ser incorporada por
completo en la composición unitaria de manera que se haga visible, que
"aparezca"(12). La arquitectura es
un arte de servicio, permanece fija, el fin práctico distingue al "tema"
que es realizado, en éste se da un encadenamiento a la materia en la que
la forma es posible. Si aplicamos este primer estrato a la casa Ámsterdam,
podemos deducir que Teodoro rebasa el fin práctico, es decir logra mezclar
lo bello con lo practico. El tema es hacer una casa donde habita una familia
con ciertas características, donde se cumplen las funciones básicas como
el dormir, comer, convivir, estudiar, jugar… Así Teodoro llega a una solución
que brinda más que este valor funcional práctico, ya que en una mezcla
de materiales, volúmenes y elementos compositivos ofrece un espacio que
al entrar en contacto el hombre se produce su principal cualidad, su habitabilidad.
(fig.1).
2. El segundo estrato es la composición espacial, donde la materia con
la que se trabaja en conjunto con el fin práctico, se conjuga dentro de
las proporciones espaciales, la configuración obedece a un fin práctico
y a la vez a la unión estética del todo. Aquí podemos ver que en la casa
Ámsterdam T. G. De León logra a partir de su fin práctico jugar libremente
con los materiales constructivos que obedecen a un lenguaje propio, éste
utiliza el cemento blanco como principal material, jugando con los volúmenes
y cuerpos de la casa, dispuestos alrededor de un patio interior y central
que los distribuye. (fig.2).
3. En tercer lugar se encuentra la composición dinámica. Como un avance
a las anteriores, este es un estrato donde "la belleza de la forma
no estriba tanto en las proporciones espaciales en cuanto tales, sino
en el sentido dinámico de las formas" (13).
En este sentido vemos cómo se conjugan las formas, los cuerpos, las texturas,
el color blanco y la refracción de la luz en éstos. En esta casa se logra
una interacción de todas las partes que conjugadas logran toda la dinámica
de la composición. (fig.3).
En los estratos
internos se distinguen otros tres, sin embargo, menciona Hartman que
no toda obra arquitectónica posee los estratos más profundos del trasfondo,
aquellos que dicen algo de la vida y del ser anímico de los hombres que
las construyeron. Estos se distinguen como:
1. El espíritu o sentido en la solución de la tarea práctica o según el
propósito. En este lo que más importa es el modo de vida del usuario,
de la comunidad donde se reconoce su propio principio. En la casa Ámsterdam,
G. De León reconoce la necesidad de los usuarios acomodados económicamente,
y un poco en paradoja a esto la casa no refleja su modo de vida si lo
atribuimos a un nivel económico alto, sino que resulta ser una composición
que tiene por característica reflejar la austeridad, no existe el elemento
adorno, y algunos de los muebles se integran a la construcción. Esto puede
reflejar cierta amplitud en el espacio y ausencia , y de esta manera las
personas viven la casa, así viven su espacio, de una manera sencilla.
(fig.4).
2. La impresión de conjunto de las partes y el todo, que descansa en el
segundo y tercer estrato externo. La composición espacial y la composición
dinámica. Como un todo, que sirve al fin práctico y logra una composición
tal de las formas que crea determinada expresión. Como algo puro y variado,
expresa algo más y es el modo de ser de su creador y su modo de ver el
mundo. En esto cabe considerar que G. De León imprime su sello particular
en la expresión de la casa Ámsterdam, es indudable que éste refleja las
influencias que tuvo en su formación, y que resultan ya parte de él. Este
tiene influencias marcadas de le Corbusier, como lo es el uso del modulor
y el uso de la composición geométrica. La idea de austeridad, arquitectura
blanca y uso del material aparente. (fig.5).
3. la expresión de la voluntad vital y del modo de vida en combinación
con el propósito práctico. "La idea de la obra arquitectónica - es
el que está más alejado de lo práctico, el propósito ideal de las construcciones
monumentales no es idéntico a la idea humana que se expresa en ellas"
(14). Es la concepción del mundo en
la arquitectura, un estrato metafísico, en un modo de ser histórico, en
el sentido de una comunidad viva con ideales y tradiciones. Hablando de
ideales y tradiciones, en esta casa G. De león admite y contempla que
es una mezcla de elementos que aluden el pasado arquitectónico de México,
en esta casa hace referencia a elementos prehispánicos como el uso del
talud, base y cimiento. El uso del patio central que une y distribuye,
la relación con el entorno natural, que transparenta e invade el interior
de la casa. (fig.6).
No toda obra construida
bajo ciertas leyes contiene poesía. "Cuando la poesía se da como una
condensación del azar o es una cristalización de poderes y circunstancias
ajenas a la voluntad creadora del poeta, nos enfrentamos a lo poético"
(15). El poema es una obra, en ésta
obra el poeta es el hilo conductor y transformador de la corriente poética.
En el poema forma y sustancia es lo mismo; la creación poética es una
unidad autosuficiente, donde la parte es el todo. Cada poema es único,
irreductible e irrepetible. ¿Qué es entonces un poema?… Es una obra, un
producto humano, como los cuadros o las obras arquitectónicas; el poema
está hecho de palabras, de significados, del lenguaje. Es un sistema expresivo
dotado de poder significativo y comunicativo. Entonces, ¿Es que ocurre
esto en la arquitectura?…¿La obra arquitectónica es poesía o cómo se vuelve
poética?…
En cualquier profesión, el hombre transforma la materia prima, colores,
piedras, metales, palabras. "En el poema el lenguaje recobra su originalidad
primera, la reconquista de su naturaleza es total, afecta a todos sus
elementos y a todos sus significados"(16).
En la expresión arquitectónica la materia prima con la que se trabaja
es el lenguaje, materia que impone libertad de uso y de modo, de tipo
y de forma, de técnica. El arquitecto manipula el lenguaje, el color,
los instrumentos técnicos, compositivos, constructivos. Todos los elementos
lingüísticos encarnan a la obra que los trasciende y manifiesta. Estos
cobran significado. La obra se convierte en imagen. A través de ésta se
produce una forma de comunicación. En la imagen el lenguaje se vuelve
tangible, ésta le da sentido y transmisión. Atrás de todo esto, de la
imagen y del lenguaje, se ubica a la poesía.
Una obra arquitectónica entonces, puede ser algo más que imagen y lenguaje.
Es poesía, sólo si se ha alcanzado y traspasado el lenguaje y la imagen
por su medio poético. Así en la obra la poética trasciende y traspasa.
La obra entonces se vuelve poética. La obra poética es el deleite con
lo uno, es un estado de reunión, "a través del poema vislumbramos el
rayo fijo de la poesía". (17)
Es ir más allá. En la obra arquitectónica el lenguaje está dotado de significación,
ésta es indicativa, emotiva y representativa, la esencia del lenguaje
es la representación. En éste la constante producción de imágenes comprueba
un carácter simbolizante. La creación poética se inicia como una violencia
sobre el lenguaje, en éste los vocablos se vuelven únicos.
La obra arquitectónica busca su lenguaje y usa los elementos de éste como
irremplazables, en un lenguaje personal. El arquitecto transforma, recrea
y purifica su idioma y después lo comparte, se torna de verdaderas expresiones,
su lenguaje es el vehículo de sus relaciones poéticas. El lenguaje se
vuelve una célula, una unidad significante, compacta e inseparable. En
el manejo de éste se da una frase poética. La relación poética con la
obra se encuentra en el ritmo, en el lenguaje, y en un contenido concreto.
El discurso arquitectónico está lleno de pausas, alteraciones, choques
y secuencias que constituyen porciones de ritmos. A la vez se producen
imágenes como representaciones o figuras reales que le dan una identidad
real al objeto. La imagen dice lo indecible, hay que volver al lenguaje
para ver cómo la imagen puede decir lo que, por naturaleza, el lenguaje
parece incapaz de decir. Al lenguaje lo representa la imagen. La imagen
tiene un sentido, un significado, y constituye una realidad objetiva.
Esta posee consistencia, un contenido. "Cuando percibimos un objeto
cualquiera, éste se nos presenta como una pluralidad de cualidades, sensaciones
y significados. Esta pluralidad se unifica instantáneamente en el momento
de la percepción. Este elemento unificador de todo ese contradictorio
conjunto de cualidades y formas es el sentido. Las cosas poseen un sentido"
(18).
Es decir, que se da una cierta intencionalidad. En la percepción de la
imagen se sigue un proceso descriptivo para llegar al significado. Cuando
percibimos la imagen de una obra arquitectónica y poética, se nos da con
todas sus cualidades, en la cúspide de sus significados. Al percibir el
objeto se suscita y se invita a la poética, se evoca y despierta. Así
la poética también vive en la experiencia del espacio. La poética se encuentra
ahí entre las cualidades del objeto arquitectónico; en su composición,
en su contextualidad, en su constructividad, en su ambientalidad, en su
espacialidad… En su habitabilidad. Estas cualidades en conjunto producen
la representación del objeto al darse en cierto lenguaje. El lenguaje
por virtud de la imagen, se manifiesta. Todo esto es lo que da sentido
a la imagen poética del objeto. La poética se explica por la conformación
de los elementos. La imagen, entonces no es un medio, sino que se sustenta
en el lenguaje y en la poética. Así el lenguaje queda tocado por la poesía,
y representado por la imagen. La operación poética en la arquitectura
es una comunión y lo que se crea en ella es la imagen donde el arquitecto
llega al borde del lenguaje.
En el origen de la
obra de arte existe la unión de la materia y la forma. Hay una diferencia
entre el concepto expresado y en el origen de la obra de arte, estas atienden
a diferente función. Lo que se expresa en la obra de arte es un contenido
especificado, un contenido de ideas. Esta expresión ideal se asienta en
algo permanente y material. Y por otro lado, "todas las obras de arte
están hechas de eso que se llama materia prima y ésta tiene que extraerse
de la naturaleza" (19). Siguiendo
esto, la obra arquitectónica se materializa en un acoplamiento del contenido
especificado o contenido de ideas con la materia prima, en este caso con
el lenguaje arquitectónico. "La arquitectura, si bien utiliza y reparte
el peso y la resistencia de la materia con arreglo a un plan ideal, permite
empero que dentro de éste, la materia actúe según su naturaleza inmediata
y realice aquél plan como con sus únicas y propias fuerzas"(20).
El origen de la obra arquitectónica, aquello de donde procede y por cuyo
medio es, son deducciones de principios, éstos permiten saber qué es y
cómo es la obra. En este origen actúa el principio ideológico y el lingüístico
como materia prima. La obra arquitectónica tiene su origen en estos dos
principios, ya que lo que la origina es una "idea" o conjunto de ellas,
y lo que la materializa y hace tangible es el lenguaje utilizado y seleccionado,
su principio lingüístico.
Por otro lado, en la expresión arquitectónica el contenido que se manifiesta
está unido con una forma, la expresión es una materia formada, es la síntesis
de materia o contenido y forma. Esta materia es la base y el campo con
el que trabaja la arquitectura. Este esquema de contenido y forma provocan
el esquema conceptual que guía a la obra. Este contenido y forma vacían
los conceptos que guían y rigen a la expresión arquitectónica. Ahora podremos
preguntar ¿y cuáles son estos conceptos o contenidos que dan forma a la
expresión?… Podemos proponer aquí que los contenidos que forman a la expresión
son la habitabilidad, la contextualidad, la ambientalidad, lo compositivo,
la constructibilidad y la espacialidad. Estos contenidos son los que forman
y le dan forma a la expresión, se distribuyen, se ordenan, se organizan.
Este contenido resulta como los rasgos fundamentales y como resultado
de una elección. Esta materia o contenido se confecciona como útil. Estos
elementos determinan a la expresión, la conciben como portadora de contenidos,
como la unidad, como la materia conformada.
Esta caracterización de la expresión, se origina en una interpretación
útil, porque llega y presenta a su propia materia que tiene como directriz
y predominio. La unión de la materia o contenido con la forma está justamente
en su ser útil, es decir en servir para algo, en el proceso de uso del
objeto, (del habitar). "El origen del útil está en el mero confeccionarlo,
imprimiendo a un material una forma".(21)
¿Son éstos entonces los contenidos o la materia que opera en la obra arquitectónica?…
¿Podemos entender a la arquitectura como una materia formada?… Cuando
una obra es creada con esta o aquella materia, piedra, madera, bronce,
color, textura; se dice que también está hecha de ella. La obra así cobra
el carácter de la hechura. La arquitectura y su expresión puede mostrarse
y conocerse como una totalidad descubriendo el reino en el que se mueve,
este regirse por algo. Y la forma de la expresión está dada como una apariencia
donde opera un contenido, el contenido fija a la forma, la confecciona.
La forma del contenido es entonces, el acabado útil.
¿En dónde queda entonces la relación entre poesía y arquitectura, o el
sentido poético en la arquitectura?… El lenguaje tiene el fin de expresar,
de manifestar, transmitir, comunicar. Es un instrumento del hombre para
darse a entender, para comunicarse. La arquitectura se vale de éste para
manifestarse, expresarse utilizando dentro de éste un repertorio o vocabulario
y reglas de sintaxis. En esta relación se da un diálogo. El diálogo como
lo explica Hölderlin se da en el ámbito arquitectónico entre el arquitecto
y su materia prima "el lenguaje". En éste se relacionan los elementos
que hacen a la expresión patente, el lenguaje queda unificado en un diálogo
constante donde se mezclan todas las partes del repertorio. ¿Dentro de
este diálogo lingüístico no puede instaurarse la poesía?…
La arquitectura puede ser poética en su fundamento lingüístico, "y
posiblemente en una conformación espacial se produzca "habitar poéticamente".
El espacio mismo puede invitar a esto tocando esta esencia cercana de
las cosas. Si tomamos esto, podemos decir que la existencia del objeto
arquitectónico es "poética" en su fundamento. Está lingüísticamente
conformada y en este uso y modo del lenguaje está la poesía o lo poético.
Así, "el reino de acción de la poesía es el lenguaje. Por lo tanto,
la existencia de la poesía debe ser concebida por la esencia del lenguaje"
(22). El lenguaje entonces, puede
estar poéticamente conformado. La poesía se encuentra en la arquitectura
en la medida en que el arquitecto va jugando y conformando su lenguaje,
en la medida en que el arquitecto manipula la presencia de la luz, del
muro, del vano, del agua, del paisaje, del viento. La poesía radica en
las relaciones que se encuentran en toda la materia lingüística. Todos
estos elementos compositivos, contextuales, ambientales, constructivos
y espaciales confluyen poéticamente para producir lo "habitable".
Así podríamos poetizar a la arquitectura. La poesía queda encajada en
las leyes de conformación, en las reglas de composición y en la organización
misma del lenguaje arquitectónico. Dándose el uso poético del Vocabulario;
reconociendo que se ha penetrado poéticamente en el fondo de la obra misma.
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IMÁGENES DEL ESPACIO
… Y SU INTIMIDAD.
En el espacio la ensoñación se profundiza hasta el punto en que una propiedad
inmemorial se abre para el soñador, memoria e imaginación. La imaginación
siega y labra el espacio proyectivo dispuesto a manifestar sus impresiones
íntimas. En la región de la intimidad se crea el espacio que domina y
consagra, atrae y evoca. El espacio conserva su penumbra, es morada, es
intimidad; en éste se desliza el ensueño, lugar donde voy a descansar
en mi pasado, en mi presente, en mi tiempo… En el espacio imaginado el
olor y el límite se piensan para evocar los valores de la intimidad, ahí
donde el hábito se vuelve jerarquía. En suma el espacio ha inscrito en
nosotros la jerarquía de las diversas funciones del habitar. Espacios
donde se crea una región de los recuerdos guardados por los seres y por
las cosas que ahí han vivido, que ahí han habitado. Espacios con potencias
que fijan los más lejanos recuerdos, son un centro de ensueños que siguen
en una memoria viva y poéticamente útil. Habitar poéticamente los espacios…
¡Qué privilegio! LA HABITACIÓN. ¿Una adorable habitación no hace más poético
el invierno y no aumenta el invierno la poesía de la habitación?… Que
marco de tranquilidad, la soledad del sueño y la soledad del pensamiento.
La habitación, lugar donde se tejen sueños y vivencias. Espacio cálido
que enfrenta al invierno, espacio que acumula ensueños y se confunde con
nosotros mismos. Espacio de rasgos personales, cargado de curiosidades
y colores, que conoce un aumento de valores. Ahí, enclavado en un complejo
del universo. En la habitación los ruidos colorean la extensión del espacio,
o su ausencia la dejan pura. En la habitación el silencio invade la paz
nocturna, y el azul de la noche baña sus muros… Espacio frío que expresa
un mundo, su invierno…
EL REFUGIO.
El refugio que busca las riquezas de su vocabulario y que demuestra las
imágenes que vivimos un poco. Un rincón, un nido, una concha que hemos
vivido, espacio encontrado, deslumbramiento del momento íntimo, albergue
de la privacía. Espacio habitado que se hace querido, misterioso, que
entrama una experiencia silenciosa. Refugio con testimonio de albergue,
con muros de adobe, imagen interior, lugar natural para habitar. El refugio
como un íntimo componente espacial, donde todo es empuje interno, intimidad
físicamente dominadora…
LA CONCHA.
En la formación del rincón se abre un tiempo, el de la meditación. Es
un museo de formas, todo se revela tan bello que estar "ahí" es un sacrilegio.
Vivimos las imágenes del habitar. Nos invita el rincón a la meditación
de la intimidad. Es el espacio habitado que sorprende nuestra imaginación.
Lugar donde surgen las cosas como una caja de sorpresas, donde uno reflexiona,
piensa, imagina y sueña. El rincón es el lugar plagado de nuestra vida,
inmerso en la vida diaria, un lugar que cobra a la imaginación ensoñaciones,
ausencias y silencios. A veces no importa su forma designada, ya que en
ella cualquiera que sea, queda grabada nuestra libre intimidad, ahí hierve.
En éste se formula la paz y la tranquilidad que empapa una vida. El rincón
es el símbolo de donde salen los principios de la curiosidad, de la tranquilidad,
del movimiento, de nuestros actos y del ser… (23)
Este se gesta como
"un ejercicio mental para otorgar al propio espíritu mayor agudeza
y agilidad" (24). La arquitectura
no es una figura rítmica vacía, llena de sílabas vanas; sino que se inicia
como una perturbación interna, indefinida, incierta, luego adquiere una
forma precisa. ¿Cómo obtener claridad sobre sus procesos interiores?…
Para saber cómo sucede y poder hacerlo, y hacer nuestras obras, observando
como lo hacemos. Y pensar en prosa o en verso, como bien diría Valery:
"El pensamiento nunca se desplaza linealmente, sino que tantea, da
saltos, se sumerge, vuelve a surgir o queda en suspenso, movido por la
sensibilidad, por la intuición o por la percepción del instante. Tanto
en la prosa como en el verso, para Valery, "la forma" lo es todo. Sólo
en la "forma" percibimos el fondo" (25).
Combinación de inteligencia y asombro. El poema está allí en el aparato
arquitectónico, éste existe en el estado de composición y en el de dicción.
La arquitectura es para hablar de ella algo más y no es solamente reproducción,
ella se transforma y se descubre en razón de su lenguaje adicionado, desarrollado
en razón de sus propiedades excitantes, para su fonética y relaciones
internas. Una obra arquitectónica representa sobre todo el último instante
de su composición, aquél en el cuál, el autor la ha aceptado como propia
y definitiva. Aquí en este momento alcanza mayor existencia de la que
nunca tuvo antes. Este azar en las diversas circunstancias, puede albergar
el sentimiento o la emoción, pero sólo en calidad de elementos, en una
conciencia de sí misma y análisis de esta conmoción extraordinaria. Para
esto se necesita tacto y adiestramiento. Una arquitectura percibe los
efectos y se empeña en multiplicarlos. Cuando uno persigue una obra, termina
por alcanzarla, "ella lo conduce hacia donde uno no sabría ir, hacia
aquellas ideas y decisiones que no son yo ni no yo, hacia aquello que
uno hubiera podido hacer pero ignoraba cómo" (26).
Dando el tono al lenguaje y es posible ubicar en el acto modificador de
este y en él mismo, el interés principal de la atención.
Es el fin al alcance de los medios, este arte permite retomar de mil modos
la "idea" y vuelve a pensarla hasta encontrar un diseño favorable.
La arquitectura sostiene la idea, la imagen y la elegancia gramatical;
el tono, para sustentar el mundo poético. El secreto, o la exigencia de
la composición consiste en que cada elemento debe estar unido a otros
por más de un vínculo, por el mayor número de ligaduras diferentes, entre
las cuales la forma y el contenido son los personajes. La forma engendra
la materia y la posibilidad de expresarla, en todos los casos donde el
lenguaje interviene. La forma es fecunda en ideas, estas la forman. Las
ideas como posibilidades en la arquitectura. Aquí el poema es esa oscilación
prolongada, aquí la sintaxis debe ser tan precisa como sea posible. Hacia
una forma que lo envuelve todo, allí reside el único sentido del contenido.
Este azar en las diversas circunstancias, puede albergar el sentimiento
o la emoción, pero sólo en calidad de elementos, en una conciencia de
sí misma y análisis de esta conmoción extraordinaria. Para esto se necesita
tacto y adiestramiento. La obra arquitectónica está compuesta por elementos,
elementos del lenguaje que se regeneran por sí mismos y son reestimulados
por su propio efecto. Un lenguaje es siempre un medio. El poema intenta
convertirlo en un fin. Aquí se construye el camino por encadenamientos,
identidades de tiempo. Donde las ideas son las variables y tienen un fin
expresable.
| ¿DÓNDE
ESTÁ LA HABITABILIDAD?… |
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Al habitar llegamos
por medio del construir, éste tiene como meta el habitar. En el construir
acontece un habitar. El habitar aquí es el fin que preside a todo construir,
como una relación de fin a medio; así "el construir es en sí mismo
ya el habitar". En donde se permanece y reside. Heidegger señala que
el construir se piensa desde el habitar, en el construir se estipula hasta
donde llega el habitar. (27). En el
espacio construido se cultiva un campo habitable. En donde habitar es
estar, es permanecer y desarrollar la experiencia cotidiana del ser humano.
Así entonces, en el construir desplegamos el habitar, lo construimos en
la medida en que habitamos. Pero esta acción de habitar, se produce al
tener contacto con el espacio construido, surgiendo así la habitabilidad.
Si consideramos a la habitabilidad como el producto del contacto del hombre
con el espacio construido, podemos decir que en ésta se reúnen las condiciones
óptimas para habitar.
La habitabilidad es el punto de encuentro entre el habitar y el construir,
es la unidad de éstos. Podemos decir ahora, que lo que vivimos, percibimos
y experimentamos es el momento de la " la habitabilidad", es habitar el
espacio, moverse, desplegarse, vivirlo, experimentarlo, estar y permanecer
en él. En esta experiencia de la habitabilidad se encuentran manifestados
en el espacio los contenidos arquitectónicos. Si pensamos que en la habitabilidad
se manifiestan la relación de contenidos dados en la expresión, experimentados
y captados en su misma acción, podemos afirmar que el espacio alberga
y cuida de esto, de su habitabilidad. El rasgo fundamental de la habitabilidad
es este cuidar, mirar por, que atraviesa; así en la habitabilidad descansa
y reside el contenido arquitectónico como unidad. En este caso la habitabilidad
sería como mirar por el contenido, donde la contextualidad, la espacialidad,
la constructibilidad, la ambientalidad y lo compositivo están aquí reunidos.
En la habitabilidad residen y caben los contenidos, aquí se llevan a cabo
de modo unitario. En esta se da la residencia del contenido. Así el construir
desde la habitabilidad, se vuelve un construir pensado, un construir que
no sólo obedece a edificar cosas, o al material utilizado; sino como una
suma de orillas; donde el puente entre el habitar y el mismo construir,
lo constituye la habitabilidad. Es el construir pensado, antes meditado
y reflexionado que relaciona contenidos e incide con la contextualidad
y la espacialidad, con lo ambiental y lo compositivo. En un construir
donde no hay franjas fronterizas, sino que surgen extensiones y puentes
y que ligan a todas las orillas. El puente y las ligas conducen a los
pilares del puente, donde éste descansa. Los pilares en este caso están
siendo los contenidos arquitectónicos, y el puente que los liga y los
unifica, es y radica en la habitabilidad. Pensando que su significado
y sentido queda dado por la relación entre contenidos manifestados entre
el habitar y construir. Este puente de la habitabilidad coaliga, y es
en tanto que la unión de contenidos. Podemos decir entonces que a partir
de este puente de la "habitabilidad" surge un lugar. La habitabilidad
une, coaliga contenidos, pero en el modo de otorgar a lo contenido un
sitio. La habitabilidad así empieza a ser lo que es, contenidos ensamblados
que erigen una obra arquitectónica.
"Con frecuencia
la imaginación sobrepasa los límites del espacio… y la grandeza y belleza
de cuanto nos rodea nos hace percibir de inmediato el fin para el que
hemos sido creados". (28). Lo
sublime es un placer, es a lo que llamamos absolutamente grande, lo grande
no contenido en una cosa, sino en nuestro propio espíritu. Su fruición
exige una cultura mucho mayor de juicio y de la facultad de conocer. ¿Cómo
llegaremos entonces, a lo sublime en lo arquitectónico?… Cuando el arte
hace valer la sustancia del todo en lo fundamental de su contenido y de
su forma, produce lo auténticamente sublime. (29).
Cuando la relación entre forma y contenido se hace valer se produce la
sublimidad. Aquí puede ocurrir lo grandioso, lo profundo, lo lleno de
misterio y lo imponente. Si pensamos que en este contenido que se manifiesta
sublimemente, podemos pensar en Hartmann y la magia del trasfondo, donde
ocurren en la obra estratos internos como portadores de lo sublime. Lo
sublime expresado y manifestado en el ser del lenguaje; donde los códigos
se juntan de modo indisoluble y trascienden para diferenciar los modos
de expresión. Un modo de expresión sublime y sagrada, es ésta la intención
del gótico, o la austeridad, intimidad y juegos espaciales místicos como
la arquitectura de Barragán, o lo sublime y mítico en el carácter profundo
en cualquier obra, de cualquier época y de cualquier autor. ¿Dónde está
ahora lo sublime, en donde juega, en qué espacio?..
Lo sublime puede estar en cualquier obra y en toda su totalidad, la puede
permear y dirigir. Pero sólo habrá arquitectura sublime que embriaga y
sorprende, cuando los trasfondos revelen contenidos profundos, productos
de la reflexión y de la emoción más profunda que el arquitecto pueda experimentar.
| EL
PERFIL DEL HOMBRE Y LA CULTURA EN MÉXICO. |
Inicio |
"Uno de los sentimientos
más necesarios para sostener la vida de todo hombre, es el de la seguridad".
(30) El éxito repetido en nuestras
acciones, va edificando no sólo en nuestra conciencia individual, sino
en nuestra vida, en nuestras actitudes. La seguridad depende de nosotros,
de un factor interno, siendo la mayor o menor confianza que el sujeto
tiene de sí mismo. "Cuando un hombre se siente plenamente dueño de
sus fuerzas, no se arredra frente a las dificultades y problemas que le
salen al paso". Sino que encuentra en ellas un estímulo más para su
voluntad. "El hombre tiene la facultad de adaptar las circunstancias
a sus posibilidades personales". (31). En
la cultura mexicana esto no se manifiesta desde un origen histórico, en
la conquista y en la colonia; sino que es hasta la independencia cuando
el país tiene que buscar por sí mismo una fisonomía nacional propia. Pero
actualmente donde estamos ubicados, ¿cómo aprendemos esto?, ¿es
en la ciencia del vivir, en aprender a no tratar de ser algo que no somos?.
Porqué entonces, imitamos a países extranjeros tratando de ser como ellos,
en todos los aspectos.
Si aquí nos referimos a lo arquitectónico, porqué entonces como arquitectos
imitamos todo lo que vemos en el exterior y no mirar hacia adentro, al
interior. Y ver qué podemos ofrecer como producto de una cultura arquitectónica
propia. Como señala S. Ramos, caemos en una auto-denigración, entendida
como un desgastamiento, como una apatía e ignorancia de la realidad patria.
O bien en una imitación creando un mundo ficticio que no somos. Resulta
interesante analizar y cuestionar si no hemos caído en una ideología globalizante
que señala esta auto - denigración e imitación arquitectónica. ¿En donde
están entonces nuestras raíces?...
Tomando en consideración lo anterior y reflexionando en estos cuestionamientos,
resulta interesante saber si existe en México una ideología arquitectónica
nacional, propia de nuestra cultura. Y reconocer a los elementos lingüísticos
que le dan identidad. Es como crear esa conciencia crítica de su sentido;
para esto hay que considerar como cultura mexicana a la que no se deriva
por medio de la imitación. La adopción de una ideología arquitectónica
ajena y dominante destruye en la arquitectura mexicana todo ímpetu de
renovación, y a pesar de esto se cuida de caer en ideas que puedan agitar
las aguas estancadas. Es decir que no se modifican los esquemas del pensamiento
arquitectónico para permitir ver una arquitectura diferente. En esta realidad
mexicana podemos ver el sentimiento de inferioridad, el idealismo utópico
de los mexicanos "que pretende implantar en el país un sistema político
con todas las perfecciones modernas, sin tener en cuenta las posibilidades
efectivas del medio ambiente". (32).
Estos escritos de S. Ramos, invitan a la reflexión, y al cuestionamiento
de cómo tomar un avance tecnológico que contemple las posibilidades del
medio ambiente y desde la cultura se asimilen. En este ensayo, podría
resultar muy osado proponer utilizar a la ideología arquitectónica como
resultado de una corriente o tendencia que en su interior alberga una
serie de conceptos que surgen de una realidad cultural, no que se alejan
de esta. Una ideología arquitectónica que edifique ideas en la vida interior
del mexicano. Al decir o mencionar a la ideología arquitectónica como
instrumento, nos referimos al equilibrio armonioso que se puede establecer
entre el pensamiento de una arquitectura y sus valores. Saltando en esto
un carácter de colectividad y resaltando lo que somos y lo que hacemos.
Por esto se considera que no es imitando modelos extranjeros como se logra
una arquitectura nacional que corresponda a nuestra cultura. Como un ejemplo
de esto menciona S. Ramos, en la cultura criolla "la voluntad religiosa
quedó enérgicamente plasmada en la arquitectura que dieron a nuestras
ciudades"… Y continúa … "En México surge el arte de las iglesias
como expresión inicial de la cultura criolla", de un proceso de evangelización.
(33) En esta etapa, se genera una
arquitectura nacional barroca, en donde se refleja una vida más pacífica
y mundana, como producto de una ideología y un proceso evangelizador.
La arquitectura expresa un lenguaje del sentido religioso. Podemos deducir,
entonces que a raíz de una época y del pensamiento que se genera en él,
de la filosofía y de las condiciones que se viven políticas, económicas
y sociales, surgen ideologías entendidas como movimientos de ideas que
inciden en la expresión de una cultura.
Estas expresiones se quedan plasmadas en la arquitectura reflejando ésta
todo el contexto cultural que la produce. Por otro lado y concluyendo,
podemos decir que es en el hombre donde radica el principio y fin de la
cultura, y el problema de la cultura es por lo tanto formar al hombre.
Como menciona S. Ramos, "Cada hombre puede prolongar idealmente las
líneas de desarrollo de sus cualidades potenciales hasta el límite máximo
de su perfección y obtener así una prefiguración ideal de lo que es capaz
de ser". (34)Y dejar al espíritu
en libertad para la conquista de su destino. Terminando con esta reflexión,
nos queda por preguntar cómo hacer de nuestra cultura y de nuestra arquitectura
algo profundo y radiante.
|
EL
LABERINTO DE LA SOLEDAD. |
Inicio |
¿Qué somos y cómo
realizaremos eso que somos?, ¿Cómo podemos crear, obrar en una realidad
que no se entrega al que la contempla, sino al que es capaz de sumergirse
en ella?… "El pachuco, menciona Paz, ha perdido toda su herencia: lengua,
religión, costumbres, creencias. Sólo le queda un cuerpo y un alma a la
intemperie, inerte ante todas las miradas. Su disfraz lo protege, y al
mismo tiempo, lo destaca y lo aísla; lo oculta y lo exhibe"(35).
Con su traje deliberadamente estético y sobre obvias significaciones no
es necesario detenerse. No pretende manifestar su adhesión o secta o agrupación
alguna. El pachuquismo es una sociedad abierta, en ese país donde abundan
religiones y atavíos tribales, destinados a satisfacer el deseo norteamericano
de sentirse algo más vivo y concreto. El traje del pachuco no es un uniforme
ni un ropaje ritual. Es simplemente una moda. Y no hacemos lo mismo en
México con nuestros edificios, ¿no resultaría una arquitectura pachuca
o con un "pachuquismo" ?. Esta también parece que se destina a satisfacer
el deseo norteamericano y la convertimos en el traje de nuestra cultura,
como resultado de una moda.
¿Qué pasa con los edificios actuales en la ciudad de México?, en las principales
avenidas como Insurgentes, Reforma y Revolución. Parece que los arquitectos
se dedican a imitar y copiar modelos norteamericanos para vestir nuestras
calles. Ahora lo que hacemos es importar arquitectura olvidando una reflexión
sobre la nuestra. El pachuco se lanza al exterior, pero no para fundirse
con lo que lo rodea, sino para retarlo. De igual forma nuestros edificios
"pachuchos" actúan; realmente retan a nuestra cultura, a veces caprichosos
y grotescos, o como una arquitectura que se ríe de sí misma, "edificios
pachuchos" que se adornan para llamar la atención y negar la cultura donde
se erigen. ¿No es entonces esta arquitectura la máscara que utiliza nuestra
ciudad?. ¿Qué es entonces lo que nos hace diferentes, y en qué consisten
estas diferencias?.
Si tomamos estas palabras: Seguridad, confianza, alegría, reflexión, y
crítica valerosa y decidida, y las adoptamos como actitudes, las cobijamos
en nosotros mismos, si anidan en nuestro interior; llegará el momento
en que las transmitamos y las expresemos. En un lenguaje arquitectónico
propio, naciente de nuestra cultura. En un lenguaje que manifieste unión,
tradición y modernidad, visto desde y para la cultura. Y romper con un
lenguaje débil, agachado, intimidado y reprimido. Es posible entonces
que así invitemos y demos pauta a reflexionar esto desde nuestra cultura.
La arquitectura mexicana juega un papel de simulador; es decir, que pretende
ser lo que no es. A cada momento hay que rehacer, recrear y modificar
la arquitectura que fingimos; y llega un momento en que realidad y apariencia
se confunden en los edificios, simulan ser mexicanos, pero en realidad
son americanos. ¿Porqué, no abrirnos y mostramos nuestra identidad arquitectónica?,
¿Porqué la arquitectura en México prefiere las apariencias antes que abrir
su intimidad y cambiar?…
El amor, menciona Paz, "es un perpetuo descubrimiento, una inmersión
en las aguas de la realidad, y una recreación constante". (36)¿Donde
queda el amor y el perpetuo descubrimiento de nuestra arquitectura, de
su identidad?. La arquitectura ahora, buscaría extenderse, confundirse
con el espacio, ser espacio, en una oposición y en una manera de rehusarse
a las apariencias. Es simplemente ubicarla en un esquema espacio y tiempo
ligados, que forman una unidad inseparable. Y romper así, con la arquitectura
que en México se vuelve un eco, un reflejo de otras culturas, un lenguaje
de espejos y disfraces.
En nuestros orígenes, Mesoamérica estaba constituida por un conjunto de
pueblos, naciones y culturas autónomas, con tradiciones propias. En la
venida de los españoles, entre unas y otras tradiciones las herencias
culturales se mezclan y acaban por fundirse. La unificación cultural de
sociedades indígenas y españolas. Esta cultura mestiza surge como algo
concreto y con una fuerza que se constituye a través del tiempo. La cultura
mexicana surge como algo vivo que nace, crece, a veces decae, pero renace.
¿No es entonces que en este mestizaje estribe la grandeza de nuestra cultura?…
¿Y Cómo vivimos esto ahora?, ¿dónde quedan las más altas expresiones arquitectónicas
de nuestra cultura, como cultura mestiza?. Los arquitectos olvidamos esto,
olvidamos el mestizaje y se utiliza un lenguaje que se hincha de significaciones
ambiguas y hasta contrarias. Utiliza máscaras o aproximaciones a culturas
ajenas. Más aún, sería preguntarnos por la actitud de los críticos, ¿dónde
queda la actitud que trasciende lo retórico y lo gramático?, ¿dónde dejamos
la crítica del lenguaje?. Y ofrecer algo más que una manera de hablar,
ofrecer una manera de pensar, un criterio que lleva implícita la realidad
que nos circunda.
"La inteligencia, señala Paz, se inclina hacia el pueblo, lo descubre
y lo convierte en su elemento superior". (37)
Dentro de esta inteligencia mexicana, podríamos identificar
varios momentos de nuestra historia en la arquitectura, que detonan y
reclaman una tradición cultural. Podríamos empezar por los prehispánicos,
siguiendo por el arte mestizo que se genera en la colonia y en el barroco.
Actualmente la inteligencia mexicana tiene que surgir desde un punto de
vista social, en una tarea colectiva. Y podríamos identificar a los arquitectos,
críticos y doctrinarios del quehacer que descubren el rostro de México.
Posiblemente se identifiquen porque lo que han revolucionado es su lenguaje,
que es aquí donde trabajamos. Es con el lenguaje con lo que trabajamos
y éste se puede volver amorfo, horizontal, se yergue e individualiza;
gracias al lenguaje se rompen vías y esquemas, pero se identifica una
obra con su tiempo, así participa en la vida de la obra arquitectónica.
Y la arquitectura se presentaría como una voluntad que se empeña en buscar
y crear la forma que exprese su cultura, que sin traicionarla, la trascienda.
Probablemente lo logremos si partimos desde nuestra soledad, si vemos
desde nuestro interior cultural.
Arq.
Patricia Barroso Arias.
1. Hernández Ma. Elena.
"¿Qué son las humanidades?". Pp9.
2. Aguirre Cárdenas, Jesús. "Las humanidades y las artes: ¿Crisis o revolución?",
1er. Encuentro universitario de las Humanidades y las Artes. Pp 13.
3. Cassirer Ernst, "El mito del estado", México, Fondo de Cultura Económica,
1985. pp.9-11.
4. Cassirer Ernst, Op Cit. Pp.12.
5. Lahuerta Juan José, "Antonio Gaudí ,1852-1926. Arquitectura, Ideología
y Política", Madris, España, Ed. Electa, 1993 . Pp.8
6 Hernández Ma. Elena. "Aspectos a considerar en la conformación del contexto
socio - histórico" en que surge una obra de arquitectura".
7 Cassirer Ernst, "El mito del estado", México, Fondo de Cultura Económica,
1985. pp.222. 8 Op Cit. Pp.231.
9 Worringer W, "La Esencia del Gótico", Argentina, Ed. Nueva Visión, 1973.
pp.24.
10 Op Cit.
11 Hartman Nicolai, "Estratos de la arquitectura y acerca del trasfondo
que aparece en la arquitectura", Pp.147
12 Hartman Nicolai, "OP Cit", Pp.150
13 Hartman Nicolai, "OP Cit", Pp.252
14 Hartman Nicolai, "OP Cit", Pp.255.
15 Paz Octavio. "EL ARCO Y LA LIRA" México, Fondo de Cultura Económica.
1998. Pp.14
16 Paz Octavio. "OP CIT", pp.22
17 Paz Octavio. "OP CIT", pp.25
18 Paz Octavio. "OP CIT", pp.108.
19 Heidegger Martín. "ARTE Y POESÍA" México, Fondo de Cultura Económica.
1997. Pp.17
20 Heidegger Martín. "OP CIT", pp.13
21 Heidegger Martín. "OP CIT", pp.61.
22 Heidegger Martín. "OP CIT", pp.140.
23 Bachelard Gastón, "LA POÉTICA DEL ESPACIO",México,
Breviarios del Fondo de Cultura Económica, 1965.
24 Valery Paul. "Notas sobre poesía". Universidad Iberoamericana. Colecc.
Poesía y poética Pp10.
25 Valery Paul. Op Cit , Pp11.
26 Valery Paul. Op Cit , Pp25.
27 Heidegger, martin. "Construir, pensar, habitar". Pp129.
28 Hernández Ma. Elena. "Ideas en la comprensión de lo sublime en la arquitectura".
Pp195.
29 Hernández Ma. Elena. Op Cit Pp196.
30 Ramos Samuel, "El perfil del Hombre y la cultura en México", México.
Ed. Espasa - Calpe. Colección Austral. 1994. Pp.10.
31 Ramos Samuel, Op Cit. Pp.10.
32 Ramos Samuel, Op Cit. Pp.40.
33 Ramos Samuel, Op Cit. Pp.70.
34Ramos Samuel, Op Cit. Pp.100.
35 Paz Octavio, "El laberinto de la soledad", México. Ed. Fondo de Cultura
Económica. Colección Popular. 1984. Pp.14.
36 Paz Octavio, "OP CIT". Pp.37.
37 Paz, octavio, Op. Cit. Pp. 136.
-Hernández Ma. Elena.
"¿Qué son las humanidades?".Escrito.
-Aguirre Cárdenas, Jesús. "Las humanidades y las artes: ¿Crisis o revolución?",
1er. Encuentro universitario de las Humanidades y las Artes.
-Cassirer Ernst, "El mito del estado", México, Fondo de Cultura Económica,
1985.
-Lahuerta Juan José, "Antonio Gaudí ,1852-1926. Arquitectura, Ideología
y Política", Madris, España, Ed. Electa, 1993 .
-Hernández Ma. Elena. "Aspectos a considerar en la conformación del contexto
socio - histórico" en que surge una obra de arquitectura".
- Worringer W, "La Esencia del Gótico", Argentina, Ed. Nueva Visión, 1973.
-Hartman Nicolai, "Estratos de la arquitectura y acerca del trasfondo
que aparece en la arquitectura".
- Paz Octavio. "EL ARCO Y LA LIRA" México, Fondo de Cultura Económica.
-Heidegger Martín. "ARTE Y POESÍA" México, Fondo de Cultura Económica.
1997
- Bachelard Gastón, "LA POÉTICA DEL ESPACIO",México,
Breviarios del Fondo de Cultura Económica, 1965.
-Valery Paul. "Notas sobre poesía". Universidad Iberoamericana. Colecc.
Poesía y poética.
- Heidegger, Martin. "Construir, pensar, habitar". Conferencias.
-Hernández Ma. Elena. "Ideas en la comprensión de lo sublime en la arquitectura".
Escritos.
- Ramos Samuel, "El perfil del Hombre y la cultura en México", México.
Ed. Espasa - Calpe. Colección Austral. 1994.
- Paz Octavio, "El laberinto de la soledad", México. Ed. Fondo de Cultura
Económica. Colección Popular. 1984.
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