Arquitectura y Humanidades
Propuesta académica

Recomendaciones para la presentación de artículos y/o ensayos.


Motivos invisibles de la sociedad

Armando Martínez de la Parra

La arquitectura es la primera impresión del alma del ser humano, de lo que es, de lo que ha sido a lo largo de la historia y nos cuenta sutilmente su paso en el planeta, por tanto es de esperarse que nuestra profesión tenga contacto con lo que somos realmente, no lo que aparentamos, ese contacto con nuestro interior y lo intangible, que en la mayoría de las ocasiones rige nuestras vidas, pero es cierto que existen formas o abstracciones que denotan lo sublime, ya sea por medio del arte o por su integración al todo.

Formas y objetos simples que se muestran al desnudo, estableciendo una comunión con el ser humano, y la naturaleza, y es necesario destacar aquellas pinceladas poéticas de lo arquitectónico, y en tal caso es necesario mencionar a Eduardo Chillida (1) cuando se establecen términos como lo imperceptible, el vacío, lo artístico visto desde la producción arquitectónica. El artista, capaz de contener el espacio en su máxima expresión, juega con la plástica de los elementos que se apropian del lugar abrazando sus componentes sin interferir con lo que por naturaleza se le otorgo al lugar donde se emplazan los elementos de diseño.

Es entonces cuando es necesario cuestionar los objetos y su significado, la mayoría de los artistas (incluidos los arquitectos) buscan un lugar para apropiarse y darle relevancia a lo que se quiere crear, atacan el espacio de distintas formas confundiendo tal vez lo esencial al intervenir o emplazar, dándole un significado distinto y teniendo como consecuencia un desapego de la sociedad. Por tanto, es relevante conocer los significados de espaciar, trabajar con esa materia que no la vemos pero que sin embargo enaltece nuestra percepción del lugar, y se entrelaza con los conceptos y las ideas proporcionando sentido a la creación.

La delimitación de los espacios por medio de la plástica, identifica los elementos y les da su propio significado, enalteciendo eso que podríamos llamar habitar, esa evolución que todo diseño deberá ser capaz de soportar porque a final de cuentas definimos objetos para el ser humano, esté, siempre cambiante y por su naturaleza modificador de su entorno.

La historia nos condena a invadir por ignorancia distintos lugares, sin embargo el conocimiento del vacío y su interacción con la producción artística podría representar un nuevo comienzo donde se una lo poético y único de emplazar con el diseño de lo arquitectónico, es aquí, tal vez donde el vacío pueda expresarse de una y mil maneras por este medio, que provoque armonía con su contiguo, y que el habitador reciba las recompensas sublimes que el lugar modifique, se integre y evolucione al fusionar cuestiones a veces imperceptibles para la vista de primera intención.

Es necesario entonces comenzarnos a preguntar qué significa el hecho de permanecer del hombre, el ser pensante que utiliza el lenguaje y que construye espacios, busca el habitar y una identidad de su entorno.

El construir, una actividad de creación de objetos que disponen de un lugar, que conceden un espacio que en el mejor de los casos insinuara la habitabilidad, al hacerlo con un conocimiento de causa, desde la esencia del hombre podrá generar pertenencia, y combatir así la antipatía del hombre hacia lo esencial del ser. Las ciudades de hoy, obedecen a esa imagen de la técnica científica, la tecnología como fin de reproducción, un pensamiento del mundo en que las cosas se disponen para producirse y comercializarse y no para enaltecer las actividades del hombre.

Es bien conocido el fenómeno de globalización en que la perdida de identidad es tema recurrente a todo aquello que construye sin conocimiento del ser, es una histeria por copiar aquel material de última generación, ese modelo de grandes curvaturas capaces de librar grandes claros, espacios sombríos y vacíos, siendo este un resultado de la falta de pensamiento en el proceso proyectual, y no como el manejo de lo sublime.

La imagen estética de nuestro mundo surge del sujeto que la contempla, la percepción juega un papel fundamental y define lo "estético" de la forma. La percepción cotidiana se apoya en representaciones generales producidas por nuestra imaginación, en estas, todos nuestros datos previamente recopilados por nuestro cerebro acomodan y podrían determinar tal o cual estilo, o en la mayoría de las ocasiones es determinado por la época en que se vive, en la que solo se sigue esa línea sin saber por qué ni el cómo, sino simplemente está ahí.

En muchas de las ocasiones el arquitecto construye solo por construir, por la época, porque solo está ahí y no se persigue nada distinto a la forma material. He aquí donde nace la dualidad de lo práctico y lo bello, donde lo ideal sería reproducir esta simbiosis en cada una de las construcciones de la época, logrando un perfecto equilibrio donde se logre trasmitir el sentido o camino real de nuestra época, y constructivamente perdure.

El elemento real de lo construido, de la arquitectura, o de la creación de formas, es la técnica con la cual se producen los objetos, representa el dominio del estilo arquitectónico. Es condicionante entonces el poder de lo técnico en la arquitectura, tal material o elemento solo podría ser manipulado de cierto modo, sin embargo se consideran aspectos que van más allá de la forma arquitectónica, una necesidad de que lo habitado sea soportable y adecuado cuando menos. Al hablar de construcciones monumentales expresan un sentido o algo que va hacia un sentimiento interno, es probable que fuera de las formas, pero que a su vez es contenido en ese espacio contemplado por el hombre y por supuesto que refleja la época en la que fue construido, sin embargo hoy en día debemos de recuperar la técnica adquirida por el paso de los años, en la construcción, en el diseño y en todas las actividades del hombre, necesario es reconocer y poder discutir sobre lo que se está haciendo, y no simplemente repetir cierto procedimiento para solamente poder manipular el resultado.

Se tiene que tener un conocimiento certero de nuestra actividad o de nuestros diseños e integrarlo para poder lograr un buen resultado, debatir, discutir, mejorar y analizar serian cuestiones básicas para hablar de una técnica.

Conceptos tales como forma y contenido, conceptos de belleza, cánones en lo que se menciona arte, imitación de las formas naturales, esta voluntad artística fija e indiscutible que se refleja en la creación de la forma. En el proceso de intentar comprender la historia del arte para así poder encajar tendencias, y poder decir de algún modo que la voluntad artística es capaz de determinar un adelanto o un atraso, viéndose reflejado en lo creado en los tiempos. La época clásica tomada como nuestro gran referente de lo artístico, somos sus sucesores, determinamos que es lo estético en términos actuales, y así mismo con gran facilidad desechamos lo que no nos encaja en nuestra forma de ver el arte.

Es necesario entonces, tener una significación universal de la cual tomemos base para crear, estos cambios no son caprichosos, son parte del ser humano en su necesidad por conocer, inventar y habitar, considerar hechos artísticos como un cambio hacia algo que nos acerque más a una sensibilidad en masa.

Y quien mejor que el ser humano para expresar emociones, o al menos dentro de la sociedad moderna, todo ser humano se comunica por medio de algún tipo de lenguaje, y es así como da a conocer lo que piensa, lo que siente, y por supuesto en lo que cree. Esa estructura lógica que en ocasiones encasilla al pensamiento y no lo deja ver el mundo que está a su alrededor. Es posible que sea una idea que despierte la curiosidad, el intelecto, hacia caminos aun no transitados y permita establecer durante generaciones su investigación, ese simbolismo que causa asombro, obliga por lo menos a cuestionarse, y en muchos de los casos induce posibles resultados. El pensamiento humano en la actualidad invadido por una sociedad consumista, que olvida lo habitable, lo sencillo, la importancia que tiene la cultura y que en muchas de las veces como ya no lo percibimos visualmente, es deseable considerar todos los aspectos del ser humano en la continua evolución de nuestra sociedad.

Vivimos en una época de tecnología y técnicas aplicadas, una sociedad consumista que ha perdido la noción de lo verdadero, y que simplemente se deja de llevar por lo que algunos grupos de poder dictan (publicidad). Dentro de este marco y refiriéndonos al diseño, en la actualidad los medios juegan un papel decisivo en el proceso proyectual, los arquitectos al tener los medios para difundir su obra (sean o no buenas) impactan a millones personas con fotografías e imágenes retocadas en cierto ángulo para que tengan más presencia, colores llamativos, etc., no estoy en contra de la tecnología ni los medios, sino de su abuso, se ha convertido casi en ley lo que aparece en las revistas internacionales y masivamente lo asumen la mayoría de los diseñadores como verdadero y modelo a seguir, obteniendo copias burdas de los diseñadores héroes, en todas partes del mundo, pero que por supuesto no fueron pensadas ni diseñadas para ser un modelo a reproducir en cualquier lado, lo que produce grandes elementos que causan un desinterés en la sociedad, son vistos por la novedad, pero enseguida se dan cuenta de que "eso" no les pertenece, no es de su cultura, no tiene sus raíces, y por tanto genera desagrado y olvido de sus usuarios.

Es importante considerar los aspectos sensibles y poéticos del país en que vivimos, que esto se vea reflejado en nuestros diseños y por tanto aceptado y reinterpretado una y otra vez durante generaciones. Darnos cuenta y alejarnos del ego personal, sería muy conveniente, y empezar a dejar de ser protagonistas, comprender que somos parte de un todo, y este funciona a niveles más allá de lo material.

Empecemos por definir ¿Qué es eso de lo intangible? Si consultamos cualquier diccionario encontraremos que no tiene realidad física: un sueño intangible; el alma es intangible. Que no debe o no puede tocarse, y partiendo de esto, imaginemos algo que toda nuestra vida hemos escuchado, que hemos incluso leído, y por consiguiente damos por hecho que existe. Sin embargo pocas son las personas que investigan o que la curiosidad los lleva a buscar algo que en su mente siempre sabían que existía, todos los sentidos indican que así es.

La música, una expresión tan simple y complicada a la vez, denota tal vez el más sutil y cotidiano contacto con lo poético de la sociedad, el lenguaje se convierte en el arma más poderosa del hombre. Solo el artista es capaz de atrapar ese sutil aliento que suavemente recorre la ciudad, explica lo que sucede en la sociedad, los ruidos de los automóviles, la gente murmurando, los espacios públicos, los niños jugando, etc., y los transforma en una expresión social, que se manifiesta en la mayoría de los casos en una creación poética autentica.

Es en estas expresiones es donde encontramos la realidad de nuestras ciudades, reflejan el sentir de nuestra época, hacia donde nos dirigimos o por lo menos hacia donde voltear y reinterpretar los elementos más valiosos, capaces de dar forma a un nuevo entendimiento de lo arquitectónico con el ser humano, tal vez una relación que se ha perdido en la actualidad donde lo monumental toma importancia y el hombre es insertado en estos contenedores carentes de sensibilidad. Habría que destacar la escala humana nuevamente en nuestro proceso proyectual, olvidarnos de querer brillar con falsos espejos, y reinterpretar lo intangible en nuestro espacio, en lo diseñado, en lo vivido.

Es probable que la inspiración que tanto se busca provenga de lo más sencillo, de lo práctico, de lo más obvio, se requerirá de olvidarse de conceptos establecidos y provocar los encuentros que involucren todos los sentidos, y a eso, darle la importancia necesaria en el proceso creativo, una comunión con lo que no podemos ver pero sabemos que siempre ha estado ahí. Es una realidad que la poesía explica más allá del objeto, expresa e intenta enfatizar el mundo de las ideas, dar a conocer de una manera exquisita el sentido, el origen que evoca la imagen de lo que se quiere dar a conocer.

Lo arquitectónico sin duda debería ser objeto de estudio desde la poesía, o viceversa, la arquitectura como elemento de la humanidad, pretendiendo comprender el proceder del ser humano, a veces, pretendiendo diseñar la habitabilidad de tal obra, pero jamás pensando o meditando más allá de los objetos materiales. Una cuantas palabras evocan mil imágenes, hecha a andar a la imaginación en el que el subconsciente despierta, y recrea ese mundo ideal, al contrario de los objetos, que buscan o intentan desesperadamente hacer sentir una emoción, cualesquiera que esta sea.

Es tiempo de comprender de otra manera, voltear la mirada hacia el ser, lo arquitectónico deberá de provocar a quien lo habite, lo experimente y sea capaz de modificarlo para que evolucione el espacio. Ese imaginario que el habitador desee estar en su vivienda, que después de un día lleno de preocupaciones y mundo real, quiera llegar a ese lugar que le pertenece, que es dueño, donde los materiales, la luz y la sombra lo hacen sentir en su espacio.

Pensar en una evolución del arte, en que los arquitectos tal vez algún día podamos ir a la par de las letras, en el sentido de expresar, lograr un camino verdadero y simple hacia el imaginar. Que la imagen que una vez recorrió nuestra mente como una idea, sea equiparable a lo que vivirá el habitador en cada una de las materializaciones de ese pensamiento.

Al hablar del espacio en arquitectura consideramos varias teorías acerca de esto;
a) Que si el espacio es nuestra materia principal?
b) Realmente podemos modificar el espacio?

El entendimiento del interior y el exterior, como si fuera el ying y el yang, la obscuridad y la luz, sin embargo el entender la poética de cada espacio nos hace comprender que cada uno tiene algo mágico y se relaciona con el entorno.

En nuestra profesión son constantes las veces que escuchamos palabras como creatividad, ideas, etc. y muy pocas veces realmente sabemos cómo lidiar con esto, y comenzamos a buscar definiciones, técnicas, elementos que nos puedan indicar que es, o cuando menos poder reconocer algo que valga la pena rescatar. Sería deseable, empezar a proyectar objetos arquitectónicos que vayan más allá de su funcionalidad, poder generar una reflexión en sus habitadores, que el observar se convierta en admirar la relación de la plástica del objeto de una manera poética, dando paso a la imaginación, y logrando con esto una evolución del objeto que ya no está en nuestras manos ni nuestra mente, sino en la de sus usuarios, son esos espacios los que realmente valen la pena, trascienden al tiempo, se modifican por la sociedad y tal vez con el paso del tiempo se convierta en icono que represente el paso del hombre en ese pequeño espacio, ocupado por algunos tantos materiales plásticos, pero con pequeñas grandes sutilezas que le dan un toque poético.

Cuando diseñamos interpretamos distintos factores, valores, etc., los queremos unificar y por medio de ellos generar formas o espacios adecuados para el habitar del ser humano. El diseño a través de los años ha sido objeto de modificaciones, juicios y es cierto que existen bastantes definiciones acerca de este concepto, sin embargo generan demasiada confusión al querer unificar criterios, porque la mayoría de las veces se establecen teorías o juicios desde distintos contextos haciendo este ejercicio aún más difícil de analizar.

Cuando se observa una obra decimos que es bonita, nos gusta o simplemente nos llama la atención, sería necesario reflexionar e interpretar acerca de que es lo que nos comunica, si es la imagen, si es la forma , su composición visual, la estética, su relación con lo poético, y tal vez es en este punto donde las interpretaciones se multiplican, sin embargo como con la hermenéutica, nosotros también requerimos de límites, sin embargo y enfrentándonos al objeto construido, el diseñador solo tiene poder durante su elaboración y ejecución del proyecto, este acaba su tarea en cuanto el habitador entra, aquí reinterpreta los espacios e incluso modifica decisiones que él mismo tomo, hace el espacio suyo.

A partir de las reinterpretaciones de todos los que hacemos y vivimos diseño, cuando lo arquitectónico logra permanecer en el tiempo con muy pocas modificaciones, cuando el espacio por sí mismo evoluciona, es cuando nuestra labor nos llena de satisfacción, logramos nuestro cometido de llegar a algo de todos, no solamente nuestro.

Esto asegura su longevidad e incluso será capaz de generar una identidad, tal vez esa identidad que todos los diseñadores y arquitectos hemos estado buscando tanto. Por lo tanto debemos de reflexionar antes de iniciar lo proyectual, interpretar y comenzar a descontextualizar para apartarnos de prejuicios que ciegan nuestro proceder, estar libre de formas preconcebidas, y tener un encuentro con la palabra, que podrá evocar mil imágenes, y lograr que el objeto producido se integre al ser humano y no al revés.

La percepción del usuario en la formas arquitectónicas es algo iso facto, como diseñadores damos por hecho que lo que hacemos comunica, o por lo menos comunica lo que queremos interpretar, pero el error podría existir en el hecho de que el receptor ( usuario) no tiene la obligación ni la intención de investigar el pasado, las costumbres, la cultura, son cuestiones que aparentemente la sociedad nos da, y por tanto al ver formas edificadas de inmediato utilizamos la analogía o lo ligamos a lo que nos antecede.

Es importante por paradójico que parezca hacer formas simples y evitarnos enredar o enfocar al diseño en algo que no es, las sensaciones de armonía en el ser humano no se logran haciendo realidad formas complicadas y bruscas, despreciando nuestro contexto, es al contrario que el resultado de esto sean volúmenes amigables que incluyan al ser humano dentro de ellos, conviviendo como si se tratase de dos seres vivos, distintos al fin, pero cada uno evolucionando a su manera.

La interpretación de las formas puede partir desde distintos ángulos, por un lado la crítica especializada que intentara establecer relaciones o encasillar a un determinado estilo, por otro la parte gubernamental que buscara engrandecer su estadía dentro de esto, con estilos que impacten, aunque no tengan nada que ver con el lugar, y al último tendremos la interpretación que se hace de boca en boca, el significado que cada persona le dará a estas formas, las sensaciones que emerjan de estos juegos de luces y sombras, que solo cada persona lo podrá vivir y emitir un juicio al respecto, y será al final del día, la que haga o no perdurar la obra, vivir e integrarse a la sociedad, de aquí la importancia de fundamentar lo que proyectamos, conectar nuestra investigación con el ser humano y lo sublime para que nuestra obra sea parte de la sociedad y traspase gobiernos, críticas y así evolucione con el paso de las generaciones.

Notas

1. CHILLIDA,EDUARDO,Escritos, La fábrica, 2005

Bibliografía

CHILLIDA,EDUARDO,Escritos, La fábrica, 2005

Armando Martínez de la Parra