Arquitectura   y   Humanidades

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Recomendaciones para la presentación de artículos y/o ensayos.

El Paraíso de Dios
La Mística en la Arquitectura.

por: Adrian Baltierra Magaña   correo electrónico
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Contenido:
 

  • Prólogo de la Anunciación

  • El Camino

  • El Misterio

  • El Limbo

  • La Resurrección

  • La Revelación

  • La Anunciación
        Tiempo 1
        Tiempo 2
        Tiempo 3
        Tiempo 4
        Tiempo 5

  • Epílogo

  •  

    "La sabiduría está en los ancianos, la inteligencia en la multitud de los días"

    Job 12:12

     
    Aquí comienza el viaje por lo inimaginado, invocaremos la voz que transmutará los significados concebidos; el espacio se convertirá en vivencia, la tierra en lugar y la arquitectura en poema...!que así sea!.

     

    Prólogo de la Anunciación Inicio

    Misticismo, palabra que nos remite a lo indecible, su atmósfera recrea nuestros sentidos penetrando poro a poro nuestra piel; el contacto es inevitable, su halo de misterio nos ha envuelto.
    Emprenderemos el vuelo acompañados de la soledad de nosotros mismos, para situarnos frente a lo eterno y encontrar resonancia en la tierra de nuestro propio destino.
    Así, mediante el lenguaje, nos alejaremos de éste mundo para regresar fortalecidos de alma y espíritu, comulgando con los valores del hombre; estableciendo los lazos entre nuestra profesión, la arquitectura y el pensamiento místico.
    Desprendámonos de nuestro yo por unos instantes, abriendo nuestra conciencia a esta visión sugerente de simbolismos, donde el misterio es el aire a respirar y la superficie el fondo del vacío; redescubramos el ensueño de nuestra existencia, que con ello no nos alejamos del mundo, al contrario nos arraigamos más a él.

     

    El Camino Inicio

    La mística hace su aparición en la historia durante el transcurso de toda civilización humana y aún si nos situamos más atrás, en las primeras culturas donde el hombre cuestionaba sobre los seres que eran capaces de hacer vibrar el cielo o cualquier tipo de fenómeno natural que no podían explicarse.
    Así, cada espacio-tiempo se caracteriza por su particular concepción mística dependiendo de su desarrollo socio-cultural.
    Esta visión pretende encontrar cómo el pensamiento místico constituye una experiencia vital de tipo universal, y que su aplicación dentro de la concepción del pensamiento arquitectónico, contribuye al desarrollo espiritual de todo individuo reflejándose directamente en el principio de cualquier obra arquitectónica, que es lograr del espacio una entidad habitable.
    Con esto la mística parte del concepto de cómo el hombre, ser terrenal, puede unirse con el bien más alto e ininteligible en su naturaleza que es Dios.
    De éste modo la mística se aboca a la búsqueda más grande nunca antes emprendida, tratando de encontrar la respuesta del existir del hombre, en un conocimiento que no es tangible, pero en su vacío inmaterial se encuentra la contestación a toda interrogante humana.
    Emprender el camino no es fácil, se requiere de un conocimiento de sí mismo pero sobre todo de humildad, que nos llevará a estar en contemplación del ser supremo; definir a la divinidad seria limitarla, nuestro acercamiento habrá de suprimir todo concepto que de ella se tiene, es decir, lo existente de este mundo.

     

    El Misterio Inicio

    ¿Quién es Dios?¿Cómo nos lo explicamos y entendemos?¿Cuál es el significado que encierra su palabra?, que solo escucharla basta para relacionarla con el todo infinito, incomprensible, omnipotente, pero al mismo tiempo omnipresente; sentimos su voz en el silencio del corazón y su presencia en el instante de los tiempos.
    Nos acercamos a él por medio de el único argumento válido en ésta materia que es la fe; la fe del hombre que es verdad del alma.
    Profundizamos en la percepción del ser terrenal para encontrar su explicación ante nosotros, así el hombre desde su lugar y época ha tratado de explicárselo, para en busca de la respuesta sumergirse al abismo de su silencio.
    Pero ¿qué lo motiva hacia ésta reflexión, a ésta empresa que queda ignorada por el correr de los tiempos modernos?
    Quizá la respuesta no pueda ser otra más que el temor; temor de reconocerse impotente contra la naturaleza de lo inexplicable.
    Por más que trate el hombre de encontrar explicación ante cualquier fenómeno natural, el miedo lo anida a recobrar su esperanza ante Dios, anteriormente vedado como parte de su ser por el espejismo de los días en que vivimos.
    Así recupera su creencia valorando el misterio de la creación como milagro de un mismo Dios; y se responde:

    "él quita de su lugar los montes sin que lo sepan, y cuando se enfurece los derriba. él hace que la tierra se mueva de su asiento, hace que tiemblen sus columnas. Si se lo manda, el sol no sube del Oriente; cierra con un sello las estrellas. Sólo él ha extendido los cielos, ha hollado las profundidades del mar. él es quien hizo la Osa y, a Orión, las Pléyades y las Cámaras del Sur. él es el autor de obras grandiosas, misteriosas, de innumerables maravillas."  

    Job 9:5-10

    A esto Esther Cohen menciona "La economía general del universo, su equilibrio emocional, exigen que Dios calle"  1  
    Y calla frente al dolor, la muerte; significado a gritos de las plegarias de sus hijos creados a su imagen y semejanza. Es ante todo vigía del destino de los hombres.
    Silencio que de su palabra ofrece libertad al actuar de la humanidad, que implica un compromiso adquirido de manera innata y paralela desde el principio de los siglos, desde el Génesis mismo, así el hombre es creado bajo un mundo de opuestos:

    "En el principio creó Dios el cielo y la Tierra."  

    Génesis 1:1

    "Y Dios dijo: "Que haga luz", y hubo luz. Vio Dios que la luz era buena y separo la luz de las tinieblas; a la luz llamó día y a las tinieblas noche. Hubo una tarde y una mañana; primer día."

    Génesis 1:3-6

    Bien y Mal unidos en la raíz más profunda del alma humana.
    Equilibrio cósmico que envuelve al ser humano bajo un estado de incomprensión frente al misterio de la creación; y le ruega que se manifieste, que se haga escuchar su voz, pero aún así su grito no pierde la fe porque sabe de lo que la divinidad es capaz:

    "Cuando él destruye no puede reconstruir ninguno; cuando él encierra a un hombre ninguno podrá abrirle la puerta. Si él detiene las aguas, se secan; si él las lanza, anegarán la tierra. En él residen la sabiduría y la fuerza, suyos son el engañador y el engañado."

    Job 12:14-16

    "Saca de lo obscuro los abismos, y trae a la luz las tinieblas profundas. Hace grandes a las naciones, y las destruye; las hace que crezcan, y las hace luego desaparecer".

    Job 12:22-23

    Con esto el silencio de Dios es contenido de significados como menciona Esther Cohen:

    "El silencio no es sólo obscuridad y muerte; es al mismo tiempo futuro, permanente devenir al que el hombre libre se ve arrojado para construirse incansablemente."

    Por más que el ser busque respuesta, se encuentra frente a un mutismo por parte de la divinidad, cargado de una enseñanza velada por el silencio que desespera pero al mismo tiempo siembra la liberación de la palabra, de la contestación individual para construir su propio destino.

    Pero díjose entonces Dios:

    "Hagamos al hombre a imagen y a nuestra semejanza…"

    Génesis 1:26

    Con esto, la divinidad se constituye como fiel representación de la bondad y maldad del hombre, por lo que para su comprensión, aún por paradójico que parezca, habrá de tenerse claro que "no hay bien que no provenga del mal ni luz de la obscuridad" 2  
    Por lo que contenedor y contenido son una necesidad inherente al hecho de la creación, la divinidad frente al ser se limita a callar, a sufrir su mutismo voluntario.
    El resultado es la libertad del hombre, cargada con un silencio que lleva a cuestas como retribución al pago por mantener el equilibrio cósmico, brindándole al ser humano la oportunidad de hacer, por medio de la elección propia.
    Esta libertad constituiría al fin de cuentas el sufrimiento por saber que es necesario el silencio de Dios.
    Pero el clamor del hombre es silencio a voces; nunca ha dejado él de mostrar su grandeza ya que no hay mayor representación de su presencia en la Tierra, que la obra natural hecha a manos de la divinidad, es imagen y semejanza de la naturaleza cósmica del reino de Dios.
    No obstante, algo pasa en nuestra realidad cotidiana, la razón ha relegado la percepción del corazón, instintivamente el hombre sabe que su razonamiento no le será de ayuda para encontrar la esencia de las cosas.
    El presente tiempo pareciera estar marcado bajo el signo de la desesperanza y la confusión.

    Así:
    "Llega una generación, pasa y llega otra; sólo la Tierra queda eternamente. Sale el sol, luego se mete lléndose a toda prisa al mismo lugar donde sale. El viento corre del norte hacia el sur y luego se vuelve otra vez hacia el norte; el viento da vueltas y más vueltas haciendo siempre el mismo circuito"

    Eclesiastés 1:4-6

    Reflejo del hombre que llega a simplificar todo; no le queda de otra forma, es obligado por la masa de la civilización que permea la vida, es encasillado por modelos, imágenes que cautivan su retina y nublan la reflexión de lo que quiere ser, sus días transcurren uno a uno sobreviviendo más que viviendo, busca incansablemente la respuesta que le de tranquilidad a su espíritu; finalmente:

    " Todas las cosas fastidian; el hombre no puede explicarlo; el ojo no se llena de ver ni tampoco el oído de oír"

    Eclesiastés 1:8

    Todo le causa indiferencia, le da lo mismo por donde sale el alba, si se oculta ó no el sol, encuentra poco atractivo éste espectáculo porque lo da por hecho, desencanta la realidad para complementarse con la cotidianidad.
    El espíritu del hombre claudica frente a los jinetes del caos que cabalgan hoy más que nunca a su costado; tiene miedo, así cada día se le ha olvidado soñar despierto.
    Su equilibrio se ha roto y el destino sigue su marcha; el ser humano transmuta en arquitecto por profesión; su alma ensombrecida reflexiona entre sobresaltos:

    "Lo que fue, eso será; lo que se ha hecho, eso se hará; y acá en la Tierra no hay nada nuevo debajo del sol. ¿hay acaso alguna cosa de la cual se diga: "Mira, eso es cosa nueva?""

    Eclesiastés 1:9-11

    Continuará su fatiga; busca desesperadamente algo que rompa con su pasado, con su hastío; poco a poco se irá llenando de los conceptos que le rodean y ofrecen la reivindicación de su espíritu, le darán el cáliz que sanará momentáneamente sus heridas, pero el fuego le consumirá lentamente, al final gran parte de su tiempo se habrá consumido, la obscuridad permeará toda célula de su ser y claudicará, ya no hallará ni buscará nada, hasta el día que se encuentre sólo en su vacío y se diga:

    "…eso ha existido ya en las edades que nos han precedido. Aunque no hay recuerdo de las cosas pasadas, ni habrá tampoco ninguno, de las cosas que sucederán después."

    Eclesiastés 1:10-11

    Seguirá sin comprender que la solución no está en solo hacer sino en creer. Todo se habrá detenido a su alrededor y continuará interiorizando:

    "Hice, grandes obras; construí casas, planté viñedos; mandé que hicieran jardines y parques; y en mis huertas mandé plantar árboles frutales de todas las especies. También mandé hacer presas para regar aquella floresta de árboles que iban creciendo."

    Eclesiastés 2:4-6

    Y recordó la historia de sus días uno a uno…diciéndose:

    "El hombre dotado de sabiduría tiene enclavados en su cabeza los ojos, mientras que el necio va caminando entre tinieblas; y sin embargo entendí que el mismo fin tendrán todos. Entonces me dije: "Lo que le pase al necio, me pasará también a mi: ¿para qué, pues he adquirido yo tanta sabiduria?"…"

    Eclesiastés 2:14-15

    Y el arquitecto continuó:

    "Porque ni del sabio ni del necio habrá recuerdo que dure, puesto que en los días por venir todos ellos habrán caído en un olvido bien largo. !Pero si el hombre sabio se muere lo mismo que el necio! En consecuencia me vino el hastío de la vida, porque me era molesto lo que se hace acá bajo el sol; porque todo se reduce a vanidad y a correr tras el viento."

    Eclesiastés 2:16-17

    Aquí, en éste espacio atemporal, fatigado se desplomó…y cerró sus ojos.

     

    El Limbo Inicio

    Característica de la vida del hombre es la composición de matices opuestos que nos llevan, más que al equilibrio humano, a ésa paz anhelada que discurre por diferentes senderos, pero todos llevan en su trasfondo la reconciliación con lo infinito. He aquí la conexión, la arquitectura ha viajado con el hombre en este siglo, por una multitud de visiones que nos muestran la diversidad; es no solo el reflejo de la sociedad en que vivimos sino anunciación de su devenir, la velocidad del tiempo ha enmarcado la dirección de éste período histórico, el mundo verdaderamente se ha vuelto cada vez más compacto y menos reflexivo. Así subimos en este vehículo que nos lleva a un más allá de la modernidad, el hecho es que finalizamos éste siglo cargando una deuda espiritual, social y ética que no hemos sabido valorar, su balance ha varado haciendo prevalecer los extremos; sería una equivocación negar esa responsabilidad, el siglo termina y nuestro pasado está comprendido en lo general por toda la historia de la humanidad, desde el Génesis mismo del cosmos, y en lo particular por la búsqueda de lo propio en lo universal. Con esto la arquitectura más que el reflejo de una sociedad aspiraría a ser la manifestación de los ideales de la misma, el hombre como ser humano ve la arquitectura como la representación material de los contenidos simbólicos que arraigan su ser a la tierra, es el refugio que le permite establecer contacto directo con su entorno social dentro del marco regional, nacional y mundial, pero además se vincula con el universo a través de la naturaleza y por medio de ella con el supremo creador.

     

    La Resurrección Inicio

    Llegó el día en que el arquitecto escuchó una voz que le decía: "¿Acaso alguna vez en la vida ordenaste a la mañana, señalaste su lugar a la aurora para que agarre de las orillas a la Tierra y de ahí sacuda a los malvados?"

    Job 38:12-13

    "¿Acaso te has metido hasta las fuentes del mar, te has paseado en el fondo del abismo? ¿Acaso hubo quien te enseñara las puertas de la muerte? ¿Has visto jamás a los porteros de la tierra de la sombra? ¿Tienes acaso algún barrunto del tamaño de la Tierra? Habla si acaso sabes todo eso."

    Job 38:16-18

    Pero calló; no sabía que contestar y la voz de entre su seno arremetió: "¿A qué lado vive la luz, y dónde tienen las tinieblas su casa, para que puedas a su dominio llevarlas, a su morada encaminarlas? Si lo sabes, es que tú naciste entonces, y que cuentas numerosísimos días."

    Job 38:19-22

    "¿Acaso tiene padre la lluvia?¿Quién es el procreador de las gotas de rocío?¿De qué seno sale el hielo?¿Quién es el que da a la luz la escarcha de los cielos cuando se endurecen como piedra los cielos, y la superficie del abismo se congela?¿Acaso puedes tú anudar los lazos de Las Pléyades, soltar las cuerdas del Orión, traer a su tiempo la estrella matutina, llevar con sus cachorros la Osa?¿Sabes tú las leyes de los cielos, aplica su constitución en la Tierra?¿Acaso se levanta tu voz hasta las nubes obedeciéndote la masa de las aguas?

    Job 38:28-35

    Concluyó la voz...el instante se alargó hasta hacerse eterno; en su alma solo había reflexión sobre la confusión que le llagaba; ya no hubo más palabras que fueran escuchadas y por segunda vez fallecieron sus ojos.

     

    La Revelación Inicio

    Bajo éste contexto, la arquitectura recupera su carga simbólica e inherente a su naturaleza, retribuye el complemento para conformar parte del ser, restaura el encantamiento roto, la magia vuelve a recorrer el espacio, los muros recobran su sentido de moradores celestiales, la luz vuelve a recordar que la divinidad es también sombra, que el patio es ventana del paraíso, que el árbol es guardián de la casa, que el hombre no es sólo hombre sino hijo de la grandeza de Dios.

    Y el arquitecto recordó lo que dentro de sus entrañas se había anegado:
    "Majestad de alturas celestiales es un cielo despejado, el espectáculo de los cielos en día esplendoroso. Cuando sale el sol, anunciándose conforme camina, es admirable instrumento, es obra del altísimo. Cuando está en mitad del cielo hace que la tierra se agriete ¿y quién puede soportar su ardor quemante?"

    Eclesiástico 43:1-3

    "El señor hizo también la luna para alumbrar a su tiempo, para dividir el tiempo, para ser eterna señal. La luna indica los días festivos; emite una luz que se va desvaneciendo después de llegar al apogeo…es un instrumento de las huestes celestiales, que brilla enmedio del firmamento del cielo."

    Eclesiástico 43:6

    De ésta manera, el arquitecto confirmó su fe bajo el único rumbo que no puede equivocarse, el del corazón, y logró guiar su embarcación con el instrumento más preciso que tiene el hombre...su alma. "Mira el arcoiris, y glorifica al que lo hizo, ése arco de colores bellos en extremos. El arcoiris ciñe el cielo con su gloria; las manos del altísimo allí lo pusieron."

    Eclesiástico 43:11-12

    "Sopla el viento helado del norte, hace que se congele la superficie del agua…" "Pero la bruma pronto cura todas las cosas; al caer el rocío refresca el calor…"

    Eclesiástico 43:20-22

     

    La Anunciación Inicio

    Tiempo 1

    ¿Llegamos?¿Verdaderamente existe o habrá dejado de existir en algún momento el paraíso? Regresemos al origen; en un principio el equilibrio terrenal existía en lapsos aletargados de tiempo, hasta que el hombre se posa sobre ella, a partir de aquí comienza su lucha por adaptarse, pero termina claudicando, se da cuenta que es frágil pero su instinto le lleva a sobrevivir tratando de dominar a la madre naturaleza. A partir de aquí, la batalla de todas las batallas; empieza a modificar su entorno para beneficio propio, sin saberlo se va alejando del sitio que le da vida. Así transcurren sus días, hasta que se relaciona en grupos grandes con los demás de su clase, organiza sus formas de vivir en pro de su desarrollo, los menos optan por el culto a la naturaleza, los más, por el de la producción. La mutación natural continuará y nada la detendrá; el mundo dejó de ser el mismo, desde su origen hasta nuestros días ha cambiado, de igual forma que su destino.

    Tiempo 2

    Reflexión: La arquitectura se ha constituído en esencia por ser la que manifiesta el sentir del hombre, su adaptabilidad y relación con la tierra es signo de regionalismo e identidad entre los seres humanos. Hoy el desequilibrio es más evidente, existe menos relación entre las ciudades y sus ecosistemas. Las primeras se llenaron de espejismos que alejan al hombre del valor de pertenecer a la tierra, a cambio, son creadas arquitecturas que responden a modelos establecidos por las sociedades que exaltan el avance de la civilización; mientras los segundos tienden a desaparecer.

    Tiempo 3

    Se cuestiona el hecho de: si la teoría del pensamiento no tiene utilidad práctica dentro del desarrollo proyectual de la obra arquitectónica; de que las palabras solo son conjunción de ideas, otras pocas reflexiones poéticas y que la mayoría estériles, al momento de proyectar. La pregunta sería: ¿De qué se llena entonces la arquitectura al momento de ser concebida, si no es de pensamientos que se plasman mediante líneas que después son levantadas en piedra?¿Qué acaso la arquitectura actual se vacía de los simbolismos que arraigan al hombre a su lugar?¿Es que son cambiados por las modas, las vanguardias, los medios de producción, los medios económicos, los medios técnicos o las aspiraciones personales?¿Qué es lo que hoy nos rige el hacer arquitectónico? Claro es, que una narración literaria no garantiza el poder hacer buena arquitectura, pero si expresa que quien la realiza, seguro la magia del espacio ha trastocado su alma.

    Tiempo 4

    Solo si queremos evolucionar, el pensamiento, la reflexión y la autocrítica, serán los elementos que tengamos para modificar nuestro devenir; es necesario entender que la arquitectura es valorada en justa medida al paso del tiempo, por el conjunto de valores que la integran, dando como resultado el concepto integral de una época, de un país, de una región o de un poblado; son las ideas que se manifiestan por medio de la arquitectura las que la califican y determinan su evaluación general.

    Tiempo 5

    Arquitectura de lecciones ancestrales recupera tu significado, te lo clama el alma del hombre, vuelve a ser de nuevo canto y culto de la naturaleza. Sé testigo del paso del tiempo a través del ciclo natural, aprende de su lección, reinvéntate constantemente, que todo es continuo instante del presente; establece simbiosis con la vegetación, que sólo así podrá el hombre comunicarse con Dios; marca en el espacio las huellas del sol, que su recorrido es el del corazón del altísimo y su tiempo, infinito; calma tu espíritu frente a la contemplación de las estaciones anuales, que bien podrías estar frente al alma de su creador; que nada sea impedimento para que la luz entre a la estancia, mientras el cielo la inunda con su paleta de colores divinos; sube a las alturas para admirar el alba y sus nubes, como emisarios del horizonte venidero; que nada sea obstáculo para bajar del cielo un pedazo de paraíso; inúndate de macetas de cálidos colores y embrujo instantáneo; establece el compromiso no solo de rodearte de vegetación, sino de armonizar con el entorno, que no hay poesía más perfecta que aquella que armoniza la arquitectura con la naturaleza; solo así ésta piel pétrea, será la casa del hijo de Dios y el instrumento para comunicarse con lo eterno. Forja si esto te es afín, tu corazón, que así construirás la arquitectura del hombre.

     

    Epílogo Inicio

    Si el arquitecto recobrara solo un poco de éste sentir, su hacer, seguro sería más trascendente; su objetivo no dependería de la economía, del grupo social, del tiempo en que se vive; se regiría por el refugio del alma, comprendería el simbolismo de la naturaleza, reinventaría el significado de la arquitectura; construiría en la Tierra…el paraíso de Dios.

    Adrian Baltierra Magaña   correo electrónico