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"La sabiduría está en los ancianos, la inteligencia en la multitud de los días"
Job 12:12
Aquí comienza el viaje por lo inimaginado, invocaremos la voz que transmutará los significados concebidos; el espacio se convertirá en vivencia, la tierra en lugar y la arquitectura en poema...!que así sea!.
Misticismo, palabra que nos remite a lo indecible, su atmósfera recrea nuestros sentidos
penetrando poro a poro nuestra piel; el contacto es inevitable, su halo de
misterio nos ha envuelto.
Emprenderemos el vuelo acompañados de la soledad de nosotros mismos, para
situarnos
frente a lo eterno y encontrar resonancia en la tierra de nuestro propio
destino.
Así, mediante el lenguaje, nos alejaremos de éste mundo para regresar
fortalecidos de alma y espíritu, comulgando con los valores del hombre;
estableciendo los lazos entre nuestra profesión, la arquitectura y el
pensamiento místico.
Desprendámonos de nuestro yo por unos instantes, abriendo nuestra conciencia a esta visión sugerente de simbolismos, donde el misterio es el aire a respirar y la superficie el fondo del vacío; redescubramos el ensueño de nuestra existencia, que con ello no nos alejamos del mundo, al contrario nos arraigamos más a él.
La mística hace su aparición en la historia durante el transcurso de toda
civilización humana y aún si nos situamos más atrás, en las primeras culturas
donde el hombre cuestionaba sobre los seres que eran capaces de hacer vibrar el
cielo o cualquier tipo de fenómeno natural que no podían explicarse.
Así, cada espacio-tiempo se caracteriza por su particular concepción mística
dependiendo de su desarrollo socio-cultural.
Esta visión pretende encontrar cómo el pensamiento místico constituye una
experiencia vital de tipo universal, y que su aplicación dentro de la
concepción del pensamiento arquitectónico, contribuye al desarrollo espiritual
de todo individuo reflejándose directamente en el principio de cualquier obra
arquitectónica, que es lograr del espacio una entidad habitable.
Con esto la mística parte del concepto de cómo el hombre, ser terrenal, puede
unirse con el bien más alto e ininteligible en su naturaleza que es Dios.
De éste modo la mística se aboca a la búsqueda más grande nunca antes
emprendida, tratando de encontrar la respuesta del existir del hombre, en un
conocimiento que no es tangible, pero en su vacío inmaterial se encuentra la
contestación a toda interrogante humana.
Emprender el camino no es fácil, se requiere de un conocimiento de sí mismo
pero sobre todo de humildad, que nos llevará a estar en contemplación del ser
supremo; definir a la divinidad seria limitarla, nuestro acercamiento habrá de
suprimir todo concepto que de ella se tiene, es decir, lo existente de este
mundo.
¿Quién es Dios?¿Cómo nos lo explicamos y entendemos?¿Cuál es el significado que
encierra su palabra?, que solo escucharla basta para relacionarla con el todo
infinito, incomprensible, omnipotente, pero al mismo tiempo omnipresente;
sentimos su voz en el silencio del corazón y su presencia en el instante de los
tiempos.
Nos acercamos a él por medio de el único argumento válido en ésta materia que
es la fe; la fe del hombre que es verdad del alma.
Profundizamos en la percepción del ser terrenal para encontrar su explicación
ante nosotros, así el hombre desde su lugar y época ha tratado de explicárselo,
para en busca de la respuesta sumergirse al abismo de su silencio.
Pero ¿qué lo motiva hacia ésta reflexión, a ésta empresa que queda ignorada por
el correr de los tiempos modernos?
Quizá la respuesta no pueda ser otra más que el temor; temor de reconocerse
impotente contra la naturaleza de lo inexplicable.
Por más que trate el hombre de encontrar explicación ante cualquier fenómeno
natural, el miedo lo anida a recobrar su esperanza ante Dios, anteriormente
vedado como parte de su ser por el espejismo de los días en que vivimos.
Así recupera su creencia valorando el misterio de la creación como milagro de
un mismo Dios; y se responde:
"él quita de su lugar los montes sin que lo sepan, y cuando se enfurece los
derriba. él hace que la tierra se mueva de su asiento, hace que tiemblen sus
columnas. Si se lo manda, el sol no sube del Oriente; cierra con un sello las
estrellas. Sólo él ha extendido los cielos, ha hollado las profundidades del
mar. él es quien hizo la Osa y, a Orión, las Pléyades y las Cámaras del Sur. él
es el autor de obras grandiosas, misteriosas, de innumerables maravillas."
Job 9:5-10
A esto Esther Cohen menciona "La economía general del universo, su equilibrio
emocional, exigen que Dios calle"
1
Y calla frente al dolor, la muerte; significado a gritos de las plegarias de
sus hijos creados a su imagen y semejanza. Es ante todo vigía del destino de
los hombres.
Silencio que de su palabra ofrece libertad al actuar de la humanidad, que
implica un compromiso adquirido de manera innata y paralela desde el principio
de los siglos, desde el Génesis mismo, así el hombre es creado bajo un mundo de
opuestos:
"En el principio creó Dios el cielo y la Tierra."
Génesis 1:1
"Y Dios dijo: "Que haga luz", y hubo luz. Vio Dios que la luz era buena y
separo la luz de las tinieblas; a la luz llamó día y a las tinieblas noche.
Hubo una tarde y una mañana; primer día."
Génesis 1:3-6
Bien y Mal unidos en la raíz más profunda del alma humana.
Equilibrio cósmico que envuelve al ser humano bajo un estado de incomprensión
frente al misterio de la creación; y le ruega que se manifieste, que se haga
escuchar su voz, pero aún así su grito no pierde la fe porque sabe de lo que la
divinidad es capaz:
"Cuando él destruye no puede reconstruir ninguno; cuando él encierra a un
hombre ninguno podrá abrirle la puerta. Si él detiene las aguas, se secan; si
él las lanza, anegarán la tierra.
En él residen la sabiduría y la fuerza, suyos son el engañador y el engañado."
Job 12:14-16
"Saca de lo obscuro los abismos, y trae a la luz las tinieblas profundas. Hace
grandes a las naciones, y las destruye; las hace que crezcan, y las hace luego
desaparecer".
Job 12:22-23
Con esto el silencio de Dios es contenido de significados como menciona Esther
Cohen:
"El silencio no es sólo obscuridad y muerte; es al mismo tiempo futuro,
permanente devenir al que el hombre libre se ve arrojado para construirse
incansablemente."
Por más que el ser busque respuesta, se encuentra frente a un mutismo por parte
de la divinidad, cargado de una enseñanza velada por el silencio que desespera
pero al mismo tiempo siembra la liberación de la palabra, de la contestación
individual para construir su propio destino.
Pero díjose entonces Dios:
"Hagamos al hombre a imagen y a nuestra semejanza…"
Génesis 1:26
Con esto, la divinidad se constituye como fiel representación de la bondad y
maldad del hombre, por lo que para su comprensión, aún por paradójico que
parezca, habrá de tenerse claro que "no hay bien que no provenga del mal ni luz
de la obscuridad" 2
Por lo que contenedor y contenido son una necesidad inherente al hecho de la
creación, la divinidad frente al ser se limita a callar, a sufrir su mutismo
voluntario.
El resultado es la libertad del hombre, cargada con un silencio que lleva a
cuestas como retribución al pago por mantener el equilibrio cósmico,
brindándole al ser humano la oportunidad de hacer, por medio de la elección
propia.
Esta libertad constituiría al fin de cuentas el sufrimiento por saber que es
necesario el silencio de Dios.
Pero el clamor del hombre es silencio a voces; nunca ha dejado él de mostrar su
grandeza ya que no hay mayor representación de su presencia en la Tierra, que
la obra natural hecha a manos de la divinidad, es imagen y semejanza de la
naturaleza cósmica del reino de Dios.
No obstante, algo pasa en nuestra realidad cotidiana, la razón ha relegado la
percepción del corazón, instintivamente el hombre sabe que su razonamiento no
le será de ayuda para encontrar la esencia de las cosas.
El presente tiempo pareciera estar marcado bajo el signo de la desesperanza y
la confusión.
Así:
"Llega una generación, pasa y llega otra; sólo la Tierra queda eternamente.
Sale el sol, luego se mete lléndose a toda prisa al mismo lugar donde sale. El
viento corre del norte hacia el sur y luego se vuelve otra vez hacia el norte;
el viento da vueltas y más vueltas haciendo siempre el mismo circuito"
Eclesiastés 1:4-6
Reflejo del hombre que llega a simplificar todo; no le queda de otra forma, es
obligado por la masa de la civilización que permea la vida, es encasillado por
modelos, imágenes que cautivan su retina y nublan la reflexión de lo que quiere
ser, sus días transcurren uno a uno sobreviviendo más que viviendo, busca
incansablemente la respuesta que le de tranquilidad a su espíritu; finalmente:
" Todas las cosas fastidian; el hombre no puede explicarlo; el ojo no se llena
de ver ni tampoco el oído de oír"
Eclesiastés 1:8
Todo le causa indiferencia, le da lo mismo por donde sale el alba, si se oculta
ó no el sol, encuentra poco atractivo éste espectáculo porque lo da por hecho,
desencanta la realidad para complementarse con la cotidianidad.
El espíritu del hombre claudica frente a los jinetes del caos que cabalgan hoy
más que nunca a su costado; tiene miedo, así cada día se le ha olvidado soñar
despierto.
Su equilibrio se ha roto y el destino sigue su marcha; el ser humano transmuta
en arquitecto por profesión; su alma ensombrecida reflexiona entre sobresaltos:
"Lo que fue, eso será; lo que se ha hecho, eso se hará; y acá en la Tierra no
hay nada nuevo debajo del sol. ¿hay acaso alguna cosa de la cual se diga:
"Mira, eso es cosa nueva?""
Eclesiastés 1:9-11
Continuará su fatiga; busca desesperadamente algo que rompa con su pasado, con
su hastío; poco a poco se irá llenando de los conceptos que le rodean y ofrecen
la reivindicación de su espíritu, le darán el cáliz que sanará momentáneamente
sus heridas, pero el fuego le consumirá lentamente, al final gran parte de su
tiempo se habrá consumido, la obscuridad permeará toda célula de su ser y
claudicará, ya no hallará ni buscará nada, hasta el día que se encuentre sólo
en su vacío y se diga:
"…eso ha existido ya en las edades que nos han precedido. Aunque no hay
recuerdo de las cosas pasadas, ni habrá tampoco ninguno, de las cosas que
sucederán después."
Eclesiastés 1:10-11
Seguirá sin comprender que la solución no está en solo hacer sino en creer.
Todo se habrá detenido a su alrededor y continuará interiorizando:
"Hice, grandes obras; construí casas, planté viñedos; mandé que hicieran
jardines y parques; y en mis huertas mandé plantar árboles frutales de todas
las especies. También mandé hacer presas para regar aquella floresta de árboles
que iban creciendo."
Eclesiastés 2:4-6
Y recordó la historia de sus días uno a uno…diciéndose:
"El hombre dotado de sabiduría tiene enclavados en su cabeza los ojos, mientras
que el necio va caminando entre tinieblas; y sin embargo entendí que el mismo
fin tendrán todos.
Entonces me dije: "Lo que le pase al necio, me pasará también a mi: ¿para qué,
pues he adquirido yo tanta sabiduria?"…"
Eclesiastés 2:14-15
Y el arquitecto continuó:
"Porque ni del sabio ni del necio habrá recuerdo que dure, puesto que en los
días por venir todos ellos habrán caído en un olvido bien largo. !Pero si el
hombre sabio se muere lo mismo que el necio! En consecuencia me vino el hastío
de la vida, porque me era molesto lo que se hace acá bajo el sol; porque todo
se reduce a vanidad y a correr tras el viento."
Eclesiastés 2:16-17
Aquí, en éste espacio atemporal, fatigado se desplomó…y cerró sus ojos.
Característica de la vida del hombre es la composición de matices opuestos que
nos llevan, más que al equilibrio humano, a ésa paz anhelada que discurre por
diferentes senderos, pero todos llevan en su trasfondo la reconciliación con lo
infinito.
He aquí la conexión, la arquitectura ha viajado con el hombre en este siglo,
por una multitud de visiones que nos muestran la diversidad; es no solo el
reflejo de la sociedad en que vivimos sino anunciación de su devenir, la
velocidad del tiempo ha enmarcado la dirección de éste período histórico, el
mundo verdaderamente se ha vuelto cada vez más compacto y menos reflexivo. Así
subimos en este vehículo que nos lleva a un más allá de la modernidad, el hecho
es que finalizamos éste siglo cargando una deuda espiritual, social y ética que
no hemos sabido valorar, su balance ha varado haciendo prevalecer los extremos;
sería una equivocación negar esa responsabilidad, el siglo termina y nuestro
pasado está comprendido en lo general por toda la historia de la humanidad,
desde el Génesis mismo del cosmos, y en lo particular por la búsqueda de lo
propio en lo universal.
Con esto la arquitectura más que el reflejo de una sociedad aspiraría a ser la
manifestación de los ideales de la misma, el hombre como ser humano ve la
arquitectura como la representación material de los contenidos simbólicos que
arraigan su ser a la tierra, es el refugio que le permite establecer contacto
directo con su entorno social dentro del marco regional, nacional y mundial,
pero además se vincula con el universo a través de la naturaleza y por medio de
ella con el supremo creador.
Llegó el día en que el arquitecto escuchó una voz que le decía:
"¿Acaso alguna vez en la vida ordenaste a la mañana, señalaste su lugar a la
aurora para que agarre de las orillas a la Tierra y de ahí sacuda a los
malvados?"
Job 38:12-13
"¿Acaso te has metido hasta las fuentes del mar, te has paseado en el fondo del
abismo?
¿Acaso hubo quien te enseñara las puertas de la muerte? ¿Has visto jamás a los
porteros de la tierra de la sombra? ¿Tienes acaso algún barrunto del tamaño de
la Tierra? Habla si acaso sabes todo eso."
Job 38:16-18
Pero calló; no sabía que contestar y la voz de entre su seno arremetió:
"¿A qué lado vive la luz, y dónde tienen las tinieblas su casa, para que puedas
a su dominio llevarlas, a su morada encaminarlas? Si lo sabes, es que tú
naciste entonces, y que cuentas numerosísimos días."
Job 38:19-22
"¿Acaso tiene padre la lluvia?¿Quién es el procreador de las gotas de rocío?¿De
qué seno sale el hielo?¿Quién es el que da a la luz la escarcha de los cielos
cuando se endurecen como piedra los cielos, y la superficie del abismo se
congela?¿Acaso puedes tú anudar los lazos de Las Pléyades, soltar las cuerdas
del Orión, traer a su tiempo la estrella matutina, llevar con sus cachorros la
Osa?¿Sabes tú las leyes de los cielos, aplica su constitución en la
Tierra?¿Acaso se levanta tu voz hasta las nubes obedeciéndote la masa de las
aguas?
Job 38:28-35
Concluyó la voz...el instante se alargó hasta hacerse eterno; en su alma solo
había reflexión sobre la confusión que le llagaba; ya no hubo más palabras que
fueran escuchadas y por segunda vez fallecieron sus ojos.
Bajo éste contexto, la arquitectura recupera su carga simbólica e inherente a
su naturaleza, retribuye el complemento para conformar parte del ser, restaura
el encantamiento roto, la magia vuelve a recorrer el espacio, los muros
recobran su sentido de moradores celestiales, la luz vuelve a recordar que la
divinidad es también sombra, que el patio es ventana del paraíso, que el árbol
es guardián de la casa, que el hombre no es sólo hombre sino hijo de la
grandeza de Dios.
Y el arquitecto recordó lo que dentro de sus entrañas se había anegado:
"Majestad de alturas celestiales es un cielo despejado, el espectáculo de los
cielos en día esplendoroso. Cuando sale el sol, anunciándose conforme camina,
es admirable instrumento, es obra del altísimo. Cuando está en mitad del cielo
hace que la tierra se agriete ¿y quién puede soportar su ardor quemante?"
Eclesiástico 43:1-3
"El señor hizo también la luna para alumbrar a su tiempo, para dividir el
tiempo, para ser eterna señal. La luna indica los días festivos; emite una luz
que se va desvaneciendo después de llegar al apogeo…es un instrumento de las
huestes celestiales, que brilla enmedio del firmamento del cielo."
Eclesiástico 43:6
De ésta manera, el arquitecto confirmó su fe bajo el único rumbo que no puede
equivocarse, el del corazón, y logró guiar su embarcación con el instrumento
más preciso que tiene el hombre...su alma.
"Mira el arcoiris, y glorifica al que lo hizo, ése arco de colores bellos en
extremos. El arcoiris ciñe el cielo con su gloria; las manos del altísimo allí
lo pusieron."
Eclesiástico 43:11-12
"Sopla el viento helado del norte, hace que se congele la superficie del
agua…" "Pero la bruma pronto cura todas las cosas; al caer el rocío refresca el
calor…"
Eclesiástico 43:20-22
Tiempo 1
¿Llegamos?¿Verdaderamente existe o habrá dejado de existir en algún momento el
paraíso?
Regresemos al origen; en un principio el equilibrio terrenal existía en lapsos
aletargados de tiempo, hasta que el hombre se posa sobre ella, a partir de aquí
comienza su lucha por adaptarse, pero termina claudicando, se da cuenta que es
frágil pero su instinto le lleva a sobrevivir tratando de dominar a la madre
naturaleza. A partir de aquí, la batalla de todas las batallas; empieza a
modificar su entorno para beneficio propio, sin saberlo se va alejando del
sitio que le da vida. Así transcurren sus días, hasta que se relaciona en
grupos grandes con los demás de su clase, organiza sus formas de vivir en pro
de su desarrollo, los menos optan por el culto a la naturaleza, los más, por el
de la producción. La mutación natural continuará y nada la detendrá; el mundo
dejó de ser el mismo, desde su origen hasta nuestros días ha cambiado, de igual
forma que su destino.
Tiempo
2
Reflexión:
La arquitectura se ha constituído en esencia por ser la que manifiesta el
sentir del hombre, su adaptabilidad y relación con la tierra es signo de
regionalismo e identidad entre los seres humanos. Hoy el desequilibrio es más
evidente, existe menos relación entre las ciudades y sus ecosistemas. Las
primeras se llenaron de espejismos que alejan al hombre del valor de pertenecer
a la tierra, a cambio, son creadas arquitecturas que responden a modelos
establecidos por las sociedades que exaltan el avance de la civilización;
mientras los segundos tienden a desaparecer.
Tiempo
3
Se cuestiona el hecho de: si la teoría del pensamiento no tiene utilidad
práctica dentro del desarrollo proyectual de la obra arquitectónica; de que las
palabras solo son conjunción de ideas, otras pocas reflexiones poéticas y que
la mayoría estériles, al momento de proyectar.
La pregunta sería:
¿De qué se llena entonces la arquitectura al momento de ser concebida, si no es
de pensamientos que se plasman mediante líneas que después son levantadas en
piedra?¿Qué acaso la arquitectura actual se vacía de los simbolismos que
arraigan al hombre a su lugar?¿Es que son cambiados por las modas, las
vanguardias, los medios de producción, los medios económicos, los medios
técnicos o las aspiraciones personales?¿Qué es lo que hoy nos rige el hacer
arquitectónico?
Claro es, que una narración literaria no garantiza el poder hacer buena
arquitectura, pero si expresa que quien la realiza, seguro la magia del espacio
ha trastocado su alma.
Tiempo
4
Solo si queremos evolucionar, el pensamiento, la reflexión y la autocrítica,
serán los elementos que tengamos para modificar nuestro devenir; es necesario
entender que la arquitectura es valorada en justa medida al paso del tiempo,
por el conjunto de valores que la integran, dando como resultado el concepto
integral de una época, de un país, de una región o de un poblado; son las ideas
que se manifiestan por medio de la arquitectura las que la califican y
determinan su evaluación general.
Tiempo
5
Arquitectura de lecciones ancestrales recupera tu significado, te lo clama el
alma del hombre, vuelve a ser de nuevo canto y culto de la naturaleza.
Sé testigo del paso del tiempo a través del ciclo natural, aprende de su
lección, reinvéntate constantemente, que todo es continuo instante del
presente; establece simbiosis con la vegetación, que sólo así podrá el hombre comunicarse con Dios; marca en el espacio las huellas del sol, que su recorrido
es el del corazón del altísimo y su tiempo, infinito; calma tu espíritu frente
a la contemplación de las estaciones anuales, que bien podrías estar frente al
alma de su creador; que nada sea impedimento para que la luz entre a la
estancia, mientras el cielo la inunda con su paleta de colores divinos; sube a
las alturas para admirar el alba y sus nubes, como emisarios del horizonte
venidero; que nada sea obstáculo para bajar del cielo un pedazo de paraíso;
inúndate de macetas de cálidos colores y embrujo instantáneo; establece el
compromiso no solo de rodearte de vegetación, sino de armonizar con el entorno,
que no hay poesía más perfecta que aquella que armoniza la arquitectura con la
naturaleza; solo así ésta piel pétrea, será la casa del hijo de Dios y el
instrumento para comunicarse con lo eterno.
Forja si esto te es afín, tu corazón, que así construirás la arquitectura del
hombre.
Si el arquitecto recobrara solo un poco
de éste sentir, su hacer, seguro sería más
trascendente; su objetivo no dependería de la economía,
del grupo social, del tiempo en que se vive; se regiría
por el refugio del alma, comprendería el simbolismo
de la naturaleza, reinventaría el significado de
la arquitectura; construiría en la Tierra…el paraíso
de Dios.
Adrian
Baltierra Magaña 
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