III. ¿CÓMO FUNCIONA COMO MEDIO PARA LA CONSTRUCCIÓN HISTORIOGRÁFICA DE LA ARQUITECTURA?.
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El objeto de la historia, son los hechos pasados del hombre, pero no cualquier clase de hechos, sino aquellos que se consideran relevantes para el historiador; no todos los datos acerca del pasado son hechos históricos, ni son tratados como tales por quien formula la interpretación histórica.. ¿Qué criterio, entonces, separa a los hechos históricos de otros datos acerca del pasado?... ¿con qué criterio se clasifican los hechos históricos?.... cuestiones que sugiere Carr, señalando después que: "la necesidad de fijar estos datos básicos no se apoya en ninguna cualidad de los hechos mismos, sino en una decisión que formula el historiador a priori". Estos hechos se ordenan y seleccionan, por eso, "los hechos solo hablan cuando el historiador apela a ellos; él es quien decide a qué hechos se le da paso, y en qué orden y contexto hacerlo" (36). Su condición de hechos históricos depende esencialmente de una cuestión de interpretación, dicha condición interpretativa se basa en una serie de conceptos o juicios admitidos, en donde el papel del historiador incumbe en la doble tarea de descubrir los datos relevantes y convertirlos en históricos. Esto lo logra no porque lleva acabo una recopilación de datos irrefutables y objetivos, sino por que dichos datos, son vistos bajo otra óptica, bajo una nueva interpretación y son valorados por la importancia de su devenir en el tiempo.
Esta postura nos lleva a reflexionar que el hacer historiográfico en la arquitectura, no trata de hacer una compilación de hechos, sino que hablamos de una interpretación que contempla el acontecer histórico de la materialidad arquitectónica. Por ello, se propone indagar acerca de la naturaleza expresiva de cada contenido proyectual, como elementos que se han plasmado a la largo de la conformación de la imagen formal. Queriendo decir, que la tarea primordial del historiar no es recoger datos sin valorar lo que se estudiará en ellos, sino que se presenta antes el desafío por construir estructuras teóricas instrumentales que nos permitan valorar dicha condición histórica en la disciplina arquitectónica.
Y siguiendo con lo que señala Carr, se despierta una interrogante que marca nuestro objeto de estudio: ¿Puede clasificarse un proyecto como hecho histórico?... ¿qué le concede este atributo?... Aproximándonos a una respuesta, señalamos que los proyectos como hechos históricos son hechos básicos por el acontecer del contenido proyectual y por eso constituyen la espina dorsal de la historia en la arquitectura. Entonces estos hechos pertenecen a la categoría de las materias primas del historiador, al mismo tiempo que son constituyentes del acontecer del material expresivo. Así, se marca que el proyecto como hecho histórico depende de una cuestión de interpretación, como lo insinúa Carr: "la movediza barrera que se para a los hechos históricos de los que no lo son se esfuma porque los pocos hechos conocidos son todos ellos históricos" (37); es decir, que son hechos controlables y controlados por el historiador.
Por otra parte, se deja ver que el papel de la historia en el campo del diseño arquitectónico puede ir hacia el rescate de los hechos olvidados, como una valoración de elementos ignorados; en sí, "este entorno artificial en que se expresan los conocimientos adquiridos de una colectividad, configura su propia cultura. Esta cultura que, según Clyde Kucknohn, es <<la manera de vivir de un pueblo, el legado que el individuo recibe de su grupo>>, no sólo se refiere a las prácticas y comportamientos instaurados por los grupos étnicos; sino que incluye también las cosas tangibles que éstos crean y usan". Entonces, se hace manifiesta una larga estela de objetos… "Estas cosas son la huella del hombre y de su cultura" (38). Asimismo, de su imaginación estimulada por la posibilidad que le sugiere el contexto y las necesidades que le reclaman el progreso, en todo afán creativo existe una premeditación voluntaria de superación que impulsa al hombre a imaginar nuevas opciones que superen alternativas anteriores; por ello, aquí nos referimos a la historicidad no de los objetos tangibles como hechos, sino de la materia arquitectónica manifestada en el proyecto.
¿No es aquí, donde se ubica una concepción de lo arquitectónico?... claramente se marca aquí, que las ideas cuajan hasta formar alternativas de diseño y el proyecto como entidad material trae consigo un origen "causal", un fundamento que a lo largo del tiempo se va perfeccionando, se va transformando, para ser más que un fin práctico; esto es, para marcar un tiempo. Como lo señala Gregotti: "La palabra proyecto lleva implícito el sentido de un tiempo empleado en el esfuerzo por organizar en un momento determinado del proceso histórico, una serie de fenómenos en consonancia con un objetivo" (39). En la actividad del diseño, el proyecto se distingue como documento e historia de la formación de la imagen y como organización de esta imagen según una intencionalidad. En este caso, en la formación de la imagen no sólo intervienen los bocetos, anotaciones y gráficos; sino también se piensa, se moldea y se plasma el contenido arquitectónico.
De esta manera, el proyecto se vuelve hecho histórico, porque mediante él indagamos cómo se configura y deviene la sustancia arquitectónica; asimismo, por contener su propia historicidad en cuanto a su condición figurativa y expresiva. Este hacer proyectual es dirigido a una búsqueda compositiva del contenido formal a través del tiempo; de tal manera que, esta conversión del proyecto como hecho histórico, se acerca a la materialidad del diseño. Con ello, se deja ver que el material es inevitablemente histórico y el diseño se toma como un quehacer activo cuya sustancia se ha conformado a través del tiempo. Así, el ejercicio del diseño se encuentra anclado a su condición histórica, en donde el proyecto funciona como un informe, dato o hecho físico que el arquitecto conforma con una materialidad que manipula. En este sentido, el proyecto cuenta como hecho histórico, no por sí mismo, sino por la materia ofrecida a la configuración de la imagen. Aquí, la hipótesis formal aparece en la historia de la imagen, que va desde su origen hasta concretarse; por lo que, se pasa a una segunda noción: la idea de proyecto ya no sólo se basa en la noción de material, sino que, se refiere también a la historicidad de las materias con las que trabaja la arquitectura.
En otro sentido, esta historicidad aparece como una riqueza de articulaciones complejas, "con todo, tal complejidad de la materia no se nos presenta como un diseño unívoco y general de desarrollo, ni según la historia, sino según las historias de la pertinencia de la materia a distintos niveles de definición posible" (40). Esto nos indica que, dicha materialidad se reconoce en sí, a través de la sedimentación histórica de la disciplina, como propia de nuestro operar según intenciones, reflexiones y experiencias sobre ésta, en una diversidad de estructuras.
Como síntesis, vemos que al determinar el proyecto como un hecho arquitectónico se hace alusión a la sustancia; y al determinarlo como hecho que sirve a la construcción historiográfica de la arquitectura, se indica que estos sistemas de materias son estructuras complejas que van conformando la imagen de la obra en un tiempo; por lo que, se hace referencia a un sentido histórico, no en la dimensión perceptiva del objeto o en las interpretación el proceso; sino a partir de la conformación y organización de los contenidos que germinan en el proyecto; asimismo, a partir de aquí se podrá ver cómo se fragua su condición expresiva.
CONCLUSIONES.La concepción que interpreta al proyecto como referente histórico por su devenir sustancial y por su condición expresiva, marca una pauta que nos lleva a reflexionar por un lado, acerca de la posición que ha tenido el diseño en la explicación histórica de la arquitectura y por otro, nos marca el papel que juega el historiador de nuestro tiempo en su actitud de compilador muchas veces, más que hacedor no de hechos, sino de estructuras teóricas y metodológicas que lo lleven a la interpretación de la naturaleza de las cosas. Esta postura en sí, no pretende ser un argumento que verifica o refuta a los hechos, sino que apunta hacia su conformación o bien, trata de entender a los hechos desde su origen.
Con ello, se dibuja un horizonte que se abre hacia una reflexión que palpita entorno a la historicidad del contenido que identificamos como arquitectónico, como alternativa que trata de dar sentido a la vinculación historia y diseño. Esta unión busca por esencia indagar en lo proyectual sometiéndolo a una condición interpretativa, selectiva y operativa.
Esto supone una tarea que se refiere al diseño desde su condición sustancial, sin adjetivaciones; y por consiguiente, incluye al proyecto como un hecho histórico que nos lleva a una interpretación del tiempo, del contexto y de una espacialidad propuesta. Y bajo una visión que se limita a la concepción y plasmación de lo arquitectónico, se dota al proyecto de un sentido imaginativo y creativo.
Por otro lado, se entiende que hacer historiografía en la arquitectura, es el trámite inevitable para proyectarla y para interpretarla. Lo que nos lleva a establecer una relación de continuidad entre el quehacer arquitectónico del pasado y del presente; esta interpretación del papel de la historiografía en la disciplina nos marca que será entendida como la reflexión y el análisis de los hechos arquitectónicos, con el fin de, promover nuevos caminos que manifiesten los vínculos, la utilidad y el continuo traslado de contenidos entre ambas disciplinas.
Notas
36. Carr H. Edward, "¿QUÉ ES LA HISTORIA?", México, Ed. Ariel, 1991. Pp.15.
37. Carr, Op. Cit, Pp.18.
38. Ricard André, "DISEÑO ¿POR QUÉ?", Colección Punto y línea, Barcelona, Ed. G. Gili, 1982. Pp.20.
39. Gregotti Vittorio, "EL TERRITORIO DE LA ARQUITECTURA", Barcelona, Esp. Ed. G. Gili, 1972. Pp.13.
40. Gregotti Vitorio, Et al. "TEORÍA DE LA PROYECTACIÓN ARQUITECTÓNICA", Barcelona, Ed. G. Gili, 1971. Pp. 224.
Bibliografía.
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Gregotti Vitorio, Et al. "TEORÍA DE LA PROYECTACIÓN ARQUITECTÓNICA", Barcelona, Ed. G. Gili, 1971.
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Carr H. Edward, "¿QUÉ ES LA HISTORIA?", México, Ed. Ariel, 1991.
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