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A lo largo de
la historia, el hombre se ha dado los medios para explicar y realizar
la relación que cree le une con el fundamento del mundo visible
y de sí mismo, para ello crea las religiones. El término religión
viene del latín religionem que significa escrúpulo, delicadeza
y se explica como un culto tributado a una divinidad. Este culto
se debe principalmente al temor que experimenta el hombre a lo desconocido
y a la necesidad de creer en algo más poderoso que él, en quien
aferrarse.De esta manera, la religión trasciende las distintas culturas,
es capaz de adaptarse, en principio, a nuevas condiciones, y por
su parte actúa también en la historia y en la psicología de los
pueblos. La religión se implanta, en el ser humano, como una obligación
de consciencia al cumplimiento de un deber impuesto por un ser superior.
La experiencia religiosa, también llamada "experiencia de lo sagrado",
indica que hay momentos, lugares, ritos o personas que sirven de
manifestación de lo misterioso a los creyentes. Al intentar expresar
el misterio, la religión recurre al lenguaje simbólico, donde símbolos
son los ritos que se practican, y simbólicos los mitos que normalmente
los acompañan, donde ambos son elementos profundos y perdurables
que traspasan las barreras del tiempo.
De esta manera,
para la manifestación de los ritos y para que el hombre pueda encontrar
o sentir la presencia de ese ser supremo, se hace necesario un espacio
específico. Para ello, se construye un templo en honor a la divinidad
y destinado a rendirle culto. "El Templo es un reflejo del mundo
divino. Su arquitectura es a imagen y semejanza de la representación
que los hombres se hacen de lo divino (...) Son como réplicas terrenales
de los arquetipos celestiales"(1). Este término viene del griego
temenos y del mismo radical indoeuropeo tem (cortar,
delimitar, repartir) que significa "el lugar reservado a los
dioses, el recinto sagrado que rodea a un santuario y que es un
lugar intocable"(2). El hombre busca, a través de la representación
de sus templos, expresar la idea o la concepción de sus dioses.
Se genera la arquitectura de lo sagrado que actúa como el símbolo
de una creencia, de una costumbre, de una cultura que necesita expresar
su forma de vida. El término sagrado viene del latín sacratum
y deriva de sacrare que significa consagrar, rendir culto;
es el objeto específico de la religión. Lo sagrado se sitúa ante
lo divino en una actitud de respeto y contemplación. Ante esta gran
simbología que ejerce el templo en los seres humanos, veremos a
continuación como un templo fue el medio fundamental para realizar
la conquista espiritual de un grupo humano.
Bajo el emblema
"ad majorem Dei gloriam", que significa: "a la mayor gloria
de Dios", los jesuitas(3) buscan difundir la fe católica por medio
de la predicación y la educación, así como trabajar en los lugares
y momentos en que así lo requiera con urgencia la Iglesia. A raíz
de ello, durante la conquista española, surgen las misiones jesuíticas(4)
a quienes se encomienda aplicar las "reducciones"(5) a las concentraciones
de la población indígena en el Nuevo Mundo; todo ello con el fin
de facilitar la evangelización, controlar su producción y permitir
el control fiscal. De esta manera, los jesuitas crean en el curso
de dos siglos, hasta su expulsión en 1767, treinta y tres pueblos,
cada uno de los cuales se halla a cargo apenas de dos sacerdotes,
y que en conjunto abarcan a 150.000 aborígenes del Brasil, Uruguay,
Argentina, Bolivia y Paraguay. Los jesuitas enfrentan muchas dificultades
para acceder a estos territorios para, posteriormente, implantar
un cambio en las costumbres y creencias de sus habitantes. El resultado
de esta incursión genera un progreso y una abundancia nunca repetidos
en la América colonizada. Se producen manifestaciones artísticas
a partir de una mezcla del estilo barroco europeo y el arte nativo,
donde la arquitectura sacra se presenta imponente y original. La
construcción de sus hermosas iglesias tienen todo el talento de
los misioneros y de su pueblo, principalmente por los trabajos de
tallado en madera y los frescos que se pueden apreciar tanto en
los interiores como en las partes externas de las iglesias. Estos
templos se conciben con el fin de provocar admiración y respeto
por parte de los indígenas y, de esta manera, conquistar sus almas
a través de los sentidos. Los jesuitas comprenden que por medio
de los discursos y predicaciones no iban a lograr su meta y deciden
provocar un efecto más hondo y duradero por medio de la percepción
externa de los objetos, es decir, por medio de la construcción de
templos imponentes y suntuosos.
Bolivia es uno
de los países donde los jesuitas son llamados a poner en práctica
sus conocimientos y la evangelización de los indígenas. Se instalan
especialmente en el oriente fundando las Misiones de Moxos y Chiquitos(6)
siendo, esta última, el objeto principal de estudio en el presente
ensayo. La orden de avanzar sobre estas tierras desconocidas se
debe fundamentalmente al mito de "El Dorado"(7) que hablaba de la
existencia de una ciudad en la que las calles y edificios estaban
cubiertos de oro y plata. Sin embargo, lo que los jesuitas encuentran
a su llegada es una región dotada de una gran riqueza natural, variedad
de fauna y una formidable red de construcciones de ingeniería hidráulica.
Sus habitantes son grupos étnicos indígenas con distintas lenguas
y con costumbres muy particulares, totalmente opuestas a las que
predicaban, como ser la antropofagia y la poligamia. Todo esto significa
un reto para los misioneros y sobre todo una ardua tarea de evangelización
a hombres que no sabían en absoluto de la existencia de un Dios,
ni la existencia del pecado. Los jesuitas pretenden volver realidad
la maravillosa utopía de crear, en la Tierra, la "Ciudad de Dios"
y, por medio de una pacífica evangelización y "civilización" de
las poblaciones nativas, enseñan a los indios a cultivar la tierra
y a realizar trabajos artesanales para su subsistencia, muchos se
vuelven pintores, escultores, músicos, bailarines y cantantes llegando
a formar una orquesta de música barroca, que aún existe en la actualidad.
Sin embargo,
nos abocaremos a realizar el análisis del objeto principal de esta
evangelización: la iglesia, como objeto arquitectónico. Este elemento
actúa como un símbolo de poder y, por ello, su ubicación en el territorio
es fundamental. Según el diccionario de los símbolos, el templo
simboliza "la habitación de Dios sobre la tierra, el lugar de
la presencia real (...) el centro del mundo"(8). En las Misiones
de Chiquitos, esta característica es muy notoria, la iglesia es
el edificio más importante en cuanto a sus dimensiones y su ubicación.
A partir de ella se organiza toda la comunidad en su traza urbana
y en la localización del resto de los edificios.
El modelo utilizado
reproduce, en la teoría, el de la ciudad latinoamericana de carácter
hispano, con su plaza central y la disposición de las calles en
damero. Sin embargo, en la realidad, se impone la adaptación al
terreno con el aprovechamiento de muchos elementos procedentes del
mundo indígena que modifican o readaptan el modelo oficial. Estos
pueblos cuentan con iglesia, colegio, talleres de diferentes oficios
artesanales, hospital, cementerio y casa para viudas. Rodeando el
pueblo se encuentran las tierras dedicadas al cultivo intensivo,
elemento fundamental de comercio con la sociedad colonial. La economía
se organiza a partir del trabajo, la participación comunitaria de
los bienes y el intercambio entre sus miembros y los diferentes
pueblos.
La iglesia
se encuentra erigida frente al vasto cuadrilátero de la plaza, que
cuenta con una cruz central y con cruces o "capillas posas" en sus
esquinas. Al lado de la iglesia se encuentra la residencia de los
padres y el cementerio y, al lado opuesto, los talleres de artesanía.
Un poco más allá y dividida por una calle se encuentra la casa de
las mujeres donde se realizan una serie de trabajos, como ser, tejidos
y bordados. Sobre los tres otros costados de la plaza se disponen
las viviendas en un regular esquema octogonal, es importante hacer
notar que no se encuentran pegadas unas con otras, sino que están
separadas por huertas para facilitar su ventilación y asoleamiento.
Se agrupan en manzanas y todas dan a la calle.
A raíz de la
distribución espacial del poblado, es muy notoria la función evangelizadora
que ejerce la Iglesia; su meta y su razón de ser es la conversión
y la atención espiritual de los indígenas, por lo tanto, todo cuanto
existe alrededor debe girar en torno suyo. En el sector de la Chiquitanía,
la primera iglesia que se funda es la de San Francisco Javier en
1691 (actual San Javier), seguida por San Rafael, San José de Chiquitos,
Concepción, San Miguel, San Ignacio y Santa Ana. El padre suizo
Martin Schmid, músico y arquitecto, es el encargado de dirigir y
vigilar la edificación de estos templos. A continuación, trataremos
de realizar el recorrido a una de las iglesias, desde el exterior
al interior, a manera de comprender su funcionamiento y su conformación
general.
Al exterior
se encuentra un amplio acceso o atrio totalmente plano y completamente
abierto. El papel que cumple es muy importante ya que sirve para
integrar y relacionar al pueblo con las actividades religiosas.
Desde este punto, surge imponente y esplendorosa la iglesia jesuita
cuyo ritmo y tratamiento de su fachada ejerce la integración del
exterior y el interior de la iglesia. Otro rasgo muy peculiar de
estas iglesias es que todo su perímetro está bordeado por una galería
externa que sirve para resguardarse del intenso calor y las constantes
lluvias de la región, al igual que es una respuesta al sistema constructivo
adoptado, constituido por una cubierta a dos aguas.
Al interior,
la iglesia consta de tres naves, una nave central y dos paralelas
que se inician en el atrio que da al frente de la plaza. Se enriquece
con arcos de madera, ornamentos, ventanas con hermosos balaustros,
pinturas, retablos cubiertos en plata y oro, y como remate el altar
mayor con una riqueza formal impresionante, cargado de figuras,
formas, texturas y color, una verdadera obra de arte. Los motivos
decorativos utilizados, tanto al interior como al exterior de la
iglesia, presentan ingenuos frescos de mano indígena representando
la fauna y la flora la zona. Toda esta escenografía se encuentra
coronada por la penetración de la luz a través de dos claraboyas
que iluminan el altar a las once de la mañana, hora en que se celebra
la misa. Los indígenas se distribuyen por sexo y edad abarcando
el 90% de la iglesia y el 10% restante está ocupado por el oficio
religioso específico. Según Ibánez Cuéllar, la iglesias tienen las
siguientes dimensiones, en promedio, 18.40 m. x 57.28 m., lo significa
una superficie de 1053.95 m2 solamente en su área interior.
La construcción
de estas iglesias se basa en elementos constructivos que han influenciado
notablemente a la creatividad arquitectónica y a la implementación
de un estilo propio de la región. Con lo que la naturaleza les proporciona
y optimizando al máximo las ventajas de estos materiales, se logran
obras dignas de admiración. La región de Chiquitos es eminentemente
boscosa, por ello, el empleo de la madera es muy importante. Se
emplea un sistema de esqueleto de madera que posibilita la construcción
de templos enormes, fáciles de construir, funcionales y perfectamente
adaptados a las necesidades de las misiones y al clima; las maderas
más resistentes se utilizan para la estructura portante de las iglesias,
y las maderas blandas para los trabajos de tallados, retablos o
detalles decorativos. A partir de ello, se generan obras esplendorosas
y monumentales, y el perfeccionamiento de la técnica, "el hombre
comenzará a admirarla, pero fundamentalmente a conocerla y a dominarla
de tal forma que pudo vencer luces de 10 a 12 metros o lograrse
expresar en lenguaje iconográfico por medio del tallado de este
preciado elemento"(9). Continuando con los materiales empleados
en dichas edificaciones se emplea, igualmente, el ladrillo y la
teja con mucha calidad en duración y terminación. El adobe se utiliza
indistintamente en pequeñas edificaciones, como también en las iglesias
y edificios anexos, mientras que la piedra, muy escasa en el lugar,
se emplea en una sola iglesia (San José). La mampostería (bloques
de 60 a 1.20 metros) se une con barro debido a que la zona carece
de reservas caleras, se emplea solamente para los revoques o pinturas.
Con respecto al hierro, los jesuitas logran su producción al igual
que algo de acero, por medio de un procedimiento de combustión con
carbones obtenida de maderas muy duras. Este material, muy escaso
en las obras arquitectónicas es empleado en algunos herrajes.
El equilibrio
en el uso de los materiales con moldes formales naturales, y con
esquemas modestos y simples permiten que el producto arquitectónico
se identifique de manera armoniosa con el medio donde se ubica.
Al analizar ciertos detalles de la conformación de estas iglesias,
parece ser que nos encontramos ante una propuesta original que surge
de la abundancia de grandes árboles y la carencia de cal. Se opta
por una armazón de madera como un verdadero esqueleto portante debido
a la imposibilidad de levantar muros suficientemente consistentes,
reduciéndose el muro a un simple elemento de cerramiento. Es importante
hacer notar otra singularidad en el sistema constructivo, las columnas
u "horcones" son en realidad árboles íntegros con sus raíces para
lograr mayor firmeza, cuyas raíces son calcinadas para evitar la
filtración de la humedad. Posteriormente, estos enormes troncos
se tallan con estrías helicoidales o hasta verticales, según el
gusto del artesano.
De esta manera
concluye el análisis de un objeto arquitectónico considerado sagrado
por los hombres y que, en este caso, tuvo un significado simbólico
para lograr la conquista espiritual de los pueblos chiquitanos.
La arquitectura actúa como un elemento generador de admiración,
respeto y conversión. Posteriormente, en 1767, el gobierno español
ordena que los misioneros jesuitas sean expulsados de las posesiones
de España en el Nuevo Mundo. Con ello concluye el corto proceso
misional en esta región, que tuvo una duración menor a 100 años.
Esta expulsión deja a las comunidades a merced de los españoles
y portugueses, quienes se encargan de saquear sus poblaciones y
perseguir a los jesuitas. Sin embargo, todavía queda algo de la
riqueza material y espiritual que dejaron estos misioneros. Una
de las máximas herencias es el arte de Chiquitos que retrocede hacia
el símbolo, hacia el trabajo anónimo de la comunidad con un rasgo
inconfundible de profusa decoración y exagerado cromatismo. En 1991
La Unesco declara Patrimonio de la Humanidad a los pueblos de San
Javier, Concepción, San Miguel, San Rafael, Santa Ana y San José
de Chiquitos por su alto nivel artístico y su profundo significado
cultural. Para concluir, sin restar mérito a la estoica y utópica
labor realizada por los misioneros, el aspecto negativo de esta
incursión es que impone una religión, unas costumbres y una forma
de vida totalmente diferentes, destruyendo todo lo que estos pueblos
habían logrado construir hasta entonces y generando la pérdida de
su identidad cultural. ¿Cuál hubiera sido el futuro de estos pueblos,
sin la intervención jesuítica?.
Vania
Hennings Hinojosa
Notas
(1) CHEVALIER,
Jean et al GHEERBRANT, Alain: "Diccionario de los Símbolos"; pág.
984.
(2) ibidem.
(3) Jesuitas: representan un instituto religioso de clérigos regulares
de la Iglesia católica. Esta orden fue fundada por San Ignacio de
Loyola en 1534 y confirmada oficialmente por el papa Pablo III en
1540.
(4) Misiones jesuíticas, misiones constituidas por la Compañía de
Jesús, que se establecieron como un sistema de "reducción" indígena
en una extensa área entre Paraguay, Bolivia, Argentina y Brasil
a partir de una primera experiencia llevada a cabo en Juli (Perú)
en 1576, y que concluyeron en 1767, con la expulsión de los Jesuitas
de los territorios españoles por Carlos III.
(5) Reducción: viene de "reconducir" a los indígenas a una vida
cristiana (del latín reducti).
(6) Los españoles les dan el nombre de "chiquitos" debido a que
las casas de estos aborígenes tenían una puerta muy baja por la
cual sólo se podía acceder a gatas. Esto lo hacen para protegerse
de las moscas y mosquitos y también para que sus enemigos no tengan
por donde flecharlos durante la noche.
(7) "El Dorado", también llamado "Candire" o "Paitití".
(8) CHEVALIER, Jean et al GHEERBRANT, Alain: "Diccionario de los
Símbolos"; pág. 985.
(9) Ibánez Cuéllar Aquino et al Suárez Salas Virgilio: "Chiquitos
- Misiones jesuíticas", pág. 12.
Bibliografía
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Cultural Quipus; La Paz; 1994.
BUSCHIAZZO, Mario: "Arquitectura en las misiones de Mojos y Chiquitos";
Cuadernos de Arte y Arqueología. División de Extensión Universitaria.
Instituto de Estudios Bolivianos. Universidad Boliviana. Universidad
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CALMOTTI, Franca: "Guía Santa Cruz de la Sierra y Misiones de Chiquitos"
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editorial El País; 1998.
CUADROS, Alvaro: "Ciudad y Territorio. La construcción del espacio
nacional"; editado por la Cooperación Holandesa en Bolivia, Asociación
de Ex Becarios en Holanda; La Paz; 1996.
CHEVALIER, Jean; GHEERBRANT, Alain: "Diccionario de los Símbolos";
quinta edición de 1995; editorial Herder; Barcelona; 1969.
ENCARTA® 99 Enciclopedia Microsoft®. © 1993-1998 Microsoft Corporation.
GISBERT, Teresa: "Historia de la vivienda y los asentamientos humanos
en Bolivia"; Instituto Panamericano de Geografía e Historia, Academia
Nacional de Ciencias de Bolivia; México D.F.; 1988.
IBÁNEZ CUÉLLAR, Aquino; SUÁREZ SALAS, Virgilio: "Chiquitos - Misiones
jesuíticas"; Experiencias de un estudio urbano arquitectónico; Universidad
Boliviana "Gabriel René Moreno"; Santa Cruz; 1976.
LA RAZÓN: "Los bolivianos en el tiempo. Cuadernos de historia" fascículo
2: "La memoria antes de la escritura"; La Paz; 1993.
LA RAZÓN: "Los bolivianos en el tiempo. Cuadernos de historia" fascículo
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MESA, José; GISBERT, Teresa: "Monumentos de Bolivia"; Gisbert; La
Paz; 1978.
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