Arquitectura   y   Humanidades

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Recomendaciones para la presentación de artículos y/o ensayos.

La Catedral de Vasco de Quiroga; Un Espacio Mítico, Imaginario e Intimo

por: Arq. Daniel Hernández
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Planta Catedral Vasco de Quiroga

    Introducción

    Hace poco más de quinientos años que aquí, en América Latina, el rumbo y la fuerza de toda la concepción de la cultura Mesoamérica cambiaron por otra de mayor intensidad y magnitud al combinarse con la Española, a tal grado que detonó fenómenos sumamente relevantes. Una vez alcanzada la coronación de la conquista: se fusionaron las etnias, las cuales formaron una nueva raza mestiza; y por otra parte se formaron nuevas estructuras sociales y urbanas. 
     

    Lo trascendente de estos fenómenos logró la realidad del México pluricultural y polifacético de hoy.
    Podemos afirmar indudablemente que tales fenómenos se debieron también a la fuerza y acción de personajes, hombres catalizadores que gestaron, accionaron y continuaron los ideales nuevos, matizados, o personales de la cultura conquistadora del viejo continente.
    Vasco de Quiroga representa a uno de sus máximos exponentes, quien dejó huella profunda en los pueblos de occidente donde tuvo lugar su labor de evangelización, específicamente en los pueblos Purépechas. Él, con una enorme visión revolucionaria humanística cayó en la cuenta de la importancia de formar nuevas estructuras urbanas que permitieran condiciones favorables para el desenvolvimiento de la vida espiritual de los indígenas, así como de su participación en la vida urbana como componentes esenciales de la ciudad.

    La Arquitectura de ese siglo respondió también como única y excepcional a dicho momento socio-histórico y la cual supo aprovechar Quiroga para activar su noble labor.
    Una de las principales obras arquitectónicas para la concretización de sus pensamientos religiosos y humanísticos dentro de la ciudad que el mismo fundara, Pátzcuaro, es la Catedral de cinco naves (según descripción realizada por Mina Romero en su libro La Catedral de Vasco de Quiroga), una vez establecida la diócesis de su obispado, motivo nuestro de estudio.


    I. Panorama General de la Formación de la Catedral  
     

    La Utopía de Vasco de Quiroga.

    El renacimiento europeo fue una etapa de la humanidad que alcanzó niveles superiores en todos los sentidos de la vida. El pensamiento religioso no pudo ser excepción de asombrosos acontecimientos, tanto así que la mente renacentista anheló un mundo libre de la malicia e impurezas desatadas cientos y cientos de años atrás.
    Hubo sobresalientes pensamientos filosóficos y literarios, ecos de la misma postura, entre las que destaca la Utopía de Thomas Moro, la cual "censura la sociedad Europea del siglo XVI y propone la adhesión de fórmulas de vida racionalmente perfectas, ante la degradación espiritual rebasada hasta el momento."
    Paralelamente, el descubrimiento de América proporcionó a la tendencia naturalista y devoradora del renacimiento una ocasión propicia para ejercer y lograr la anhelada perfección, ante tierras desnudas, ingenuas y sencillas suponiéndolas más fáciles de corregir que la Europa misma.
    La cultura Española por su parte, acogió fervorosamente esta postura para la evangelización de los nativos en la América, posterior a las nuevas conquistas territoriales de Hernán Cortés, y fue un magistrado español quien concibió el proyecto de ajustar la vida de los indios al esquema ideal de la Utopía de Moro: El Lic. Vasco de Quiroga.

    Es importante conocer los antecedentes escolares de Vasco de Quiroga para comprender la formación de su persona y la influencia que tuvo en las creaciones urbano-arquitectónicas de la Nueva España.
    Tras cursar estudios jurídicos, dedicó toda su vida al estudio de la Teología y la cultura tradicional; Vasco de Quiroga confiesa que la influencia predominante en sus proyectos encuentra básicamente en los Saturniales de Luciano y La Utopía de Moro, que le proporcionan la imagen de la edad Dorada, con la cual, compara insistentemente la vida de los indios.
    En Moro, él encuentra el modelo para organizar las comunidades de acuerdo con la inocencia que descubre en los aborígenes.
    También descubre a través de San Cirilo la idea, expresada en la República de Platón, de que las ciudades son causa de la impotencia del hombre aislado para atender las necesidades de la vida.
    A pesar de todas las circunstancias, difíciles y a la vez desafiantes, Quiroga procuró elevar la vida india a niveles de virtud y humanidad superiores a los Europeos; así cuando lee la Utopía, juzga que las leyes ideadas por Moro son las más adecuadas para los pueblos fundidos en el nuevo mundo.

    Durante sus últimos años de vida, sin haber abandonado sus firmes creencias y la fe en los indígenas, redactó las magníficas ordenanzas para el gobierno en los hospitales-pueblo de Santa Fe de México y de Michoacán - creaciones arquitectónicas destinadas para el desarrollo indígena - resumidas en los siguiente principios esenciales:
    a) La organización comunal; familias; campo y ciudad; distribución de los frutos.
    b) Oficios útiles; moderación de la costumbre; jornada de seis horas.
    c) La magistratura familiar y efectiva.


    Pátzcuaro.

    La palabra de Pátzcuaro proviene de la cultura indígena "tarasca Petahzacua o Petahzacuaro, que significa lugar de cimientos o asiento para cues (templos, lo cual es acertado porque es un lugar en donde hubo y continúan habiendo cues." .
    Se localiza al sur del lago de igual nombre en un emplazamiento peculiar que no fue seleccionado tras la conquista, sino que desde la época prehispánica fue lugar predilecto para la localización de centros ceremoniales, dedicados al culto, establecidos físicamente sobre una plataforma elevada, a media altura de una ladera, de tal modo que el asentamiento humano se desarrollaba a un nivel más bajo frente a él. Detrás del emplazamiento continúa ascendiendo la ladera que es como una especie de protección dorsal natural. El conjunto pues no se haya al centro del emplazamiento, como era costumbre, sino que lo domina visualmente, desde un punto exterior a la zona habitada.
    Conservando las peculiares características de dominio visual del asentamiento, Pátzcuaro pasa de ser un centro ceremonial indígena a un centro religioso cristiano con la implantación de la cultura conquistadora, respetando toda la red de caminos de acceso, de origen prehispánico, quedando de trazo radial en relación al centro ceremonial.

    Otra peculiaridad del trazo de la ciudad son las calles, que presentan un templo como remate de la perspectiva.
    En Pátzcuaro, una vez como capital de la Provincia, Quiroga inició la construcción de las instituciones necesarias para el funcionamiento normal de su diócesis.
    Funda el Colegio de San Nicolás Obispo, primero que estableció de esa índole en la provincia, y el hospital de Santa Martha, el cual fue destinado a la caridad pública. Se funda el antiguo colegio de San Nicolás de Hidalgo. También se establecieron edificios conventuales de Agustinos y Jesuitas, compañías de vanguardia dentro de la Iglesia.



    La catedral.

    Una de las necesidades principales que debió satisfacer Quiroga a su llegada a la ciudad de Pátzcuaro fue la construcción de servicios religiosos que requerían las nuevas comunidades cristianas y no propiamente de evangelización, labor hecha por misioneros y facilitada por las poblaciones ya agrupadas.
    La catedral de Don vasco fue de los más importantes proyectos arquitectónicos que pasaron primeramente por su mente que posteriormente llevara a cabo, una vez establecida la cabeza del obispado en Pátzcuaro.
    En el capítulo anterior se señalaron aspectos del tejido urbano de la ciudad como el predominio visual, radial y los vestigios mesoamericanos conservados , mismos que fueron captados y adoptados para conceptualizar el conjunto catedrálico, que ubicó, finalmente, en el mismo recinto ceremonial.
    Así mismo respeto la posición y la altura de la ladera para su proyecto porque deseaba respetar la concepción indígena o porque quería mostrar la sustitución efectuada por la conversión del cristianismo; cualesquiera que hayan sido los motivos, "debió sujetarse a las limitaciones y condicionantes que esa ubicación le imponía para adaptarse a la visión radial, clausurando la parte dorsal del cuerpo del edificio y reduciéndola a una fachada ciega ".
    La traza de del edificio es de forma muy peculiar y clara, aunque se saliera de todas las normas conocidas entonces para la construcción religiosa europea.

    La solución que le dio al proyecto fue la siguiente:
    "cinco naves exentas convergentes a una capilla central de testero plano, dispuestas radialmente de las cuales solo tres tenían acceso al interior: la central y las adyacentes. A los pies de la primera se encontraba la torre." .
    Tal disposición espacial de las naves permitiría separar a las distintas comunidades, va por sexo o por edad; además todos tendrían la posibilidad de ver las celebraciones sin los detalles molestos de grandes columnas y en el control perfecto de asistentes por parte del celebrante. La idea de Quiroga nos hace pensar que también en este caso, como en la creación de sus hospitales, se inspiró en la Utopía de Moro.

    La caracterización "funcional" fue resuelta al colocar a los hombres en la parte derecha y a mujeres en la izquierda, y se sitúan en forma que los hijos varones de cada familia se sientan delante del padre, mientras que la madre preside el grupo de las mujeres de su hogar. Establecía un lugar específico para los niños, quienes perdían el tiempo en entretenimientos pueriles
    Otro concepto hipotético para disponer las naves radiales fue la división de barrios que existía en la ciudad; los indios ocupaban el barrio fuerte (situados en la nave existente),
    San Agustín y agregados de San Bernardino y San José; quizá cuatro de las cinco naves eran cada uno de los barrios de indios y una más para los españoles
    Es posible comprender y corroborar es el espíritu práctico de Vasco, que consideraba en todo momento al indígena en la participación de los espacios construidos por su energía, y en las necesidades del lugar : la evangelización.
    La Catedral de Vasco de Quiroga, inconclusa en su proyecto, ha guardado un interesante condición que le ha permitido funcionar a lo largo de tantas décadas diferentes. Tales condiciones interesantes son las que me permitiré referir en la siguiente sección, la cual tienen como propósito entender las bases humanistas que formaron a tan interesante obra arquitectónica.



    II. Bases Humanistas
     

    El mito.

    Siempre se ha vivido bajo un mismo centro, bajo una incertidumbre ante un constante terror: el fenómeno de la muerte, tanto los seres primitivos como los seres humanos actuales, no han podido enfrentarlo racionalmente.
    El hombre nunca ha podido resignarse a la desintegración de su existencia física aun con la conciencia que tienen de su inevitabilidad. Lo que sí pudo admitir y apreciar fue la consistencia de su corporeidad: lo material y lo espiritual; lo finito y lo infinito. Y pudo establecer que sólo puede alcanzar el conocimiento pleno, la perfección de sí mismo, siguiendo ambos caminos y satisfaciéndolos a la vez.
    El mito, por su parte no pudo dar una respuesta racional al problema de la muerte, pero lo que sí fue capaz de plantear y resolver fue el problema mismo de la muerte en un lenguaje comprensible para la mente primitiva.
    El mito es elemento que se encuentra arraigado a la naturaleza humana, es decir, históricamente no se halla ninguna gran cultura que no este dominada por elementos míticos y penetrada hondamente por ellos.
    El mito es un impulso, "una carga magnética que pudo, ella sola, inducir a los hombres a realizar obras" , que permitió la idealización y construcción de sociedades esencialmente míticas concretizadas en la arquitectura, literatura, filosofía, artes.

    Un espacio sagrado para un fiel es un lugar mítico, donde existe "una revelación de lo divino; el único, entre todos, donde el fiel participa de algún modo con la presencia, con el contacto, con la vista, con la unicidad de aquella revelación"; el tiempo para él se detiene, en un instante contempla, siente la “unicidad” del lugar, símbolo encarnado de su fe, núcleo central de toda su vida interior.
    Es posible entonces reconocer que un espacio dedicado a la actividad ritual de la humanidad, que permite una comprensión de la perdurabilidad del espíritu en el más allá representa un espacio mítico.



    La imaginación.

    El mito es el resultado de profundas emociones humanas; emociones espirituales fuertes "convertidas en imágenes. Estas imágenes son toscas, grotescas y fantásticas. Pero esto es justamente lo que las hace comprensibles para el hombre no civilizado, pues ellas pueden darle una interpretación de la vida de la naturaleza y de su propia vida interior."
    La imaginación al ser una estructura interna del ser humano, nos revela sentimientos y nos ayuda a comprender la importancia que ella misma juega en la conducción de la humanidad y en la estructuración de culturas enteras al actuar alrededor del pensamiento mítico.
    El concepto de imaginación es muy general y que a la vez reviste significados polivalentes actuando en diversos contextos como en el sueño, el ensueño, las creencias colectivas (mito), o los proyectos utópicos.
    La imaginación es la capacidad de crear imágenes y el plano donde actúa es el psiquismo humano; es decir no existe otra parte del cuerpo humano donde se pueda gestar a la imaginación.
    Este aparato interno es "una estructura eminentemente procesal" y tales procesos psíquicos son polifacéticos; un mismo proceso puede asumir configuraciones y aparecer ya sea predominantemente como concepto, como imagen o como recuerdo, puede tener enfoques diferentes, produciendo diversidad en el mismo.
    Estableciendo tal diversidad necesariamente es decir sin embargo que, el psiquismo bajo cualquiera de sus formas implica siempre tendencia a algo, algo que no es necesario ser un objeto externo, sino que puede ser él mismo bajo sus propios procesos.

    Implica tendencia a algo porque el ser humano está expuesto a la exterioridad, de tal forma que en todo momento es susceptible de captar a través de los sentidos información, procesando fenómenos fisiológicos por medio de la imaginación en lenguaje psíquico.
    Podríamos decir que es ver, en un sentido lato; es una actitud que consiste esencialmente en la aprehensión de un objeto, figurativamente. Aprehender lo real, entendiéndolo como lo que nos afecta, lo que aparece al sujeto, en este contexto, aún lo exterior. "Es real todo aquello que se da, que se presenta, se manifiesta, ya sea natural o histórico-social, que aparece y es aprehendido por el sujeto.
    La imaginación implica trasgredir, ir más allá de un modelo registrado fielmente; "significa no conformarse con reflejar lo dado, es una actitud que niega, rechaza, toma distancia ante lo que se le ofrece para proponer una construcción propia sobre aquello que se trate".
    Estas definiciones conjuntas nos acercan a lo que representa la imaginación en el ser humano. Es también posible determinar que la imaginación es anticipación.
    Imaginación y anticipación.
    La condición para que opere la anticipación en la imaginación es tener un objeto ausente, el cual haya dejado cierto saber, pero no un conocimiento directo, observacional. Se puede hablar aquí de imágenes prospectivas.

    En este camino de producción de imágenes se escrutan otras dimensiones del tiempo, "la dirección hacia el porvenir. La imaginación expectante genera múltiples imágenes alternativas, que colman la ausencia en parte desconocida".
    Se intensifica la actividad del psiquismo en estas ausencias y la creación es fundamental; se convierte en un trabajo deliberado de construcción teórica de anticipaciones, "función que desempeña en parte la Utopía, centrando todo esfuerzo en el futuro; nos orienta hacia lo que todavía no es, en una palabra, esta actividad se convierte en las relaciones entre la imaginación y lo posible".
    La faceta más intensa, la anticipación en la imaginación, puede conducirnos a la producción inventiva, a la creación del arte o al descubrimiento.
    En general el poder de la actividad psíquica de crear o reproducir figurativamente objetos, reales o ficticios, para después sintetizarlos o alterarlos, según el fin pretendido, nos introduce a dimensiones interiores en nosotros mismos; nos permite viajar en tiempo real y en espacio subjetivo. En resumidas cuentas la imaginación es una actividad intencional que pone un objeto, irreal, pero espontáneamente; es una función de libertad, decisiva para el encuentro de nosotros mismos.
    Cuando es empleada en función del mito, como vehículo para poder alcanzar la eternidad de la personalidad espiritual, se logra una riqueza interior tan basta, que nos ayuda a gozar de la composición esencial del ser humano: la materialidad y espiritualidad; y a vivir entorno a un ámbito capaz de mover y transformar fenómenos, hasta crear mundos enteros, y concepciones nunca antes realizadas.



    Lo íntimo

    El término tiene su origen y justificación en los dos capítulos anteriores que son el mito, y la imaginación; el mito enfrenta al hecho de la muerte para poder calmar tan dolorosa inevitabilidad ayudado por el factor activo que es el rito, y este a su vez produce un efecto calmante en el interior del ser humano. La actividad del mito es objetiva, y hasta palpable.
    Por su parte, la imaginación es la actividad coprotagonista del ser para operar y llevar a cabo tales actividades, con un funcionamiento subjetivo.
    Sin embargo las dos pretenden un énfasis en el concepto de lo íntimo para alcanzar la perfección.
    A continuación se analizarán, no el significado de la palabra, sino algunos fragmentos de Gaston Bachelard que nos ayudarán a comprender lo que representa para cada persona y, posteriormente acercarnos a calificar bajo el texto, la obra arquitectónica de nuestro trabajo.



    La inmensidad íntima

    La imaginación comprende el ensueño y este comprende a la vez la inmensidad íntima. Conviene establecer entonces que estamos ante una actividad de la psique humana.
    El ensueño opera en diversos espectáculos, y uno de ellos es la contemplación de la grandeza. "Esta contemplación determina una actitud tan especial, un estado de alma tan particular que el ensueño pone al soñador fuera del mundo próximo, ante un mundo que lleva el signo de lo infinito".
    Aun cuando la realidad inmensa no este presente, es posible renovar esa grandeza. Es decir, la imaginación agranda sin límites las imágenes de la inmensidad; el sentimiento de la inmensidad, no tiene que esperar que los fenómenos de la imaginación se constituyan y estabilicen en imágenes acabadas para conocer el flujo de producción de imágenes, reproduciéndolas y recreándolas simultáneamente para entrar en una dimensión interior; es esta vía del ensueño, de inmensidad, un camino para lograr el engrandecimiento de la conciencia; "nos sentimos promovidos a la divinidad del ser admirante, motivo único cuando se busca el enriquecimiento espiritual".
    Este mecanismo interior del ser, esta meditación nos libera de la preocupación de estar solos ante el mundo, puesto que nos abrimos de cierto modo al mundo al rebasar al mundo visto tal como es, tal como era antes de que soñáramos; en nosotros mismos producimos la elevación de la grandeza, y solo podemos encontrarla ahí.

    Está adherida a una especie de expansión de ser que la vida reprime, que la prudencia detiene. En cuanto estamos inmóviles estamos en otra parte.
    Cuando es lograda tal actividad en la mente humana, es posible conocer el verdadero significado de ciertas expresiones que respecto al mundo que se ofrecen a nuestra vista "porque la reproducción imaginativa elimina cualidades de la imágenes reales: detalles se borran, lo pintoresco se decolora, la hora no suena y el espacio se extiende sin límites".
    No es difícil reconocer, por consecuencia, que existe la grandeza del mundo exterior, aunque limitada ante la imaginación; aún así, tal grandeza no es solo una idea general, formada en la contemplación de los espectáculos grandilocuentes sino que vienen de la profundidad insondable de los vasto pensamientos del hombre.
    Los personajes que nos conducen a conseguir el camino de las vivencias son los poetas; ellos "nos ayudarán a descubrir en nosotros un goce de contemplar tan expansivo, que viviremos, a veces ante un objeto próximo, el engrandecimiento de nuestro espacio íntimo".



    El espacio íntimo

    El espacio real es inherente y absoluto al ser humano; cubierto o techado; natural o transformado por la mano del hombre, reducido o inmenso, pero al fin absoluto. La condición de encontrar un espacio íntimo y de engrandecimiento que responda a necesidades de cobijo espiritual se consigue a través de la voluntad de la ensoñación; a través del espacio íntimo.
    Así los dos espacios, el espacio íntimo, el cual nos pertenece solo a los seres humanos, y el espacio exterior compartido por todos los seres vivientes de la tierra, vendrán a estimular nuestro crecimiento.
    Cada experiencia espacial vivida con este proceso psíquico se vuelve un espacio poético, que expresado adquiere valores de expansión.
    El objeto arquitectónico presente ante la visión del sujeto capta un espacio delimitado por sus elementos físicos, sin embargo darle su espacio poético "es darle más espacio que el que tiene objetivamente, o para decir mejor, es seguir la expansión de su espacio íntimo. El espacio no está en ninguna parte; el espacio está en sí".

    Daniel Hernández Gallegos.    correo electrónico