Arquitectura   y   Humanidades

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Recomendaciones para la presentación de artículos y/o ensayos.

 

SOBRE EL SENTIDO DEL HABITAR
Y SU RELACIÓN CON LO ARQUITECTÓNICO

por: Arq. Adrián Baltierra Magaña correo 

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"…todo espacio realmente habitado lleva como esencia la noción de casa."
Gaston Bachelard

 

¿Qué es el habitar? esta pregunta es la que se desarrolla en este ensayo. Pero mas allá de tratar de contestarla lo que intentamos es tratar de caracterizar qué es lo que está alrededor de dicho fenómeno y su relación con el diseño. Es aquí donde la pregunta en sí misma nos permite ser guía para la elaboración del presente discurso.

Como deja entrever Bachelard, el sentido del habitar se expresa de manera clara dentro del ámbito de la casa, de inicio, será mediante dicha noción que pretendemos acercarnos a lo que rodea al habitar. Ya de inicio "…no basta considerar la casa como "un objeto" sobre el que podríamos hacer reaccionar juicios y ensoñaciones" , es decir, lo que nos plantea Bachelard en la perspectiva del habitar a través de la visión de la casa (objeto de su estudio), es que"…no se trata de describir unas casas, señalando los aspectos pintorescos y analizando lo que constituye su comodidad" , en este sentido se establece que el habitar va más allá de las cualidades formales (pintorescas) de la casa (objeto arquitectónico) y de los elementos que la hacen cómoda (calefacción, aire acondicionado, electricidad, etc.). Lo que se nos plantea es: que el hecho del habitar esta más allá de la descripción objetiva (de los hechos) y de la subjetiva (de las impresiones).

Cuando Bachelard menciona: "¡Cuántos problemas afines si queremos determinar la realidad profunda de cada uno de los matices de nuestro apego a un lugar de elección" , podemos reconocer que el habitar se relaciona con una realidad que es profunda, con el apego personal que el ser humano tiene hacia un lugar de su elección. Ya aquí no hablamos del habitar en abstracto sino del como habitamos, así este habitar, personalizado, constituye una construcción que el ser humano realiza, por lo tanto "hay que decir… como habitamos nuestro espacio vital de acuerdo con todas las dialécticas de la vida, cómo nos enraizamos, de día en día, en un 'rincón del mundo'."

El habitar se encuentra, en dicho sentido, un paso más allá de lo tangible del objeto, así puede entenderse, cuando menciona Bachelard que "vista íntimamente la vivienda más humilde ¿no es la más bella?."

Frente a lo anterior se puede llegar a reconocer que la esfera del habitar está más allá de la materialidad del objeto, aunque es mediante el objeto, uno de los medios, por los cuales el habitar se expresa. La casa, por su parte, magnifica el hecho del habitar, es en ella donde se configura esta actividad de manera potenciadora. La casa habitada es, en sí misma, una casa soñada, o en otras palabras, la casa que es capaz de aguantar la imaginación del ser humano, da salida a sus imágenes y estas "…nos dirán de un modo concreto los valores del espacio habitado."

Es por la razón anterior que pudiese vincularse a los poetas con el sentido del habitar, cuando estos, describen el espacio, poéticamente, lo que en alguna manera manifiestan, son imágenes sobre el habitar, y en su generalidad las diferentes expresiones del habitar.

Siguiendo por este camino podemos decir que no sólo el poeta es portador de la expresión del habitar, el ser humano en su particularidad, en el como expresarse manifiesta ya su idea del habitar que en consecuencia establece un modo de habitar el cual necesita de un espacio para realizarse.

Continuando con la profundidad que puede evocar la casa Bachelardiana, el habitar se da cuando el ser en el espacio ha encontrado algún indicio de albergue, aquí "…veremos a la imaginación construir 'muros' con sombras impalpables, confortarse con ilusiones de protección o, a la inversa, temblar tras unos muros gruesos y dudar de las más sólidas atalayas. En resumen, en la más interminable de las dialécticas, el ser amparado sensibiliza los límites de su albergue. Vive la casa en su realidad y en su virtualidad, con el pensamiento y los sueños."

Lo anterior da pie a considerar que independientemente del cómo fuese considerado el habitar, para bien o para mal habitar, siempre se esta habitando.

Pero el habitar no sólo como lo dice Hiedegger es un constante construir. Bachelard señala que el espacio, en el cual el hombre habita esta lleno de ensueño, no se limita a su uso solamente. En dicha construcción constante, el habitar empieza a conformarse desde su pasado, "todo un pasado viene a vivir por el sueño, en una nueva casa."

Un espacio habitado es un espacio donde se perciben las huellas de quienes habitan o han habitado. Si profundizamos aún mas en la tesis Bachelardiana, lo habitado, permite "memoria" e "imaginación", "recuerdo" e "imagen". "Así la casa no se vive solamente al día, al hilo de una historia, en el relato de nuestra historia. Por los sueños las diversas moradas de nuestra vida se compenetran y guardan los tesoros de los días antiguos."

Otra de las claves que Bachelard da para entender el habitar, la establece cuando menciona sobre lo que diríamos si se nos preguntara sobre el beneficio más precioso de la casa, por su parte el dirá: "…la casa alberga el ensueño, la casa protege al soñador, la casa nos permite soñar en paz." Esta peculiaridad viene a concretar una triada sobre la cual puede entenderse el habitar: "No son únicamente los pensamientos y las experiencias los que sancionan los valores humanos. Al ensueño le pertenecen valores que marcan al hombre en su profundidad."

La casa revela en su integralidad, que el habitar se conforma de pensamientos, recuerdos y los sueños del hombre. Bachelard habla de la casa como "el primer mundo del ser humano", si bien ello puede ser así, es tan sólo uno de esos mundos, que el hombre ha de habitar en el transcurso de su vida.

En su sentido primigenio, "la vida empieza bien, encerrada, protegida, todavía tibia en el regazo de una casa." , ello también le concierne al habitar.

Para cerrar estas primeras reflexiones, señalemos una de las ideas que concentran el hecho del habitar. Si procuramos hablar de la casa, y nos concentramos en el adentro, ya ahí nos encontramos "dentro del ser, en el ser de dentro, hay un calor que acoge el ser que lo envuelve. El ser reina en una especie de paraíso terrestre de la materia, fundido en la dulzura de una materia adecuada. Parece que en ese paraíso material, el ser está impregnado de una sustancia que lo nutre, está colmado de todos los bienes esenciales." , es quizá en esta materialidad en la cual el arquitecto participa como intermediario entre un objeto que al considerar a su habitador en su prefiguración, encuentra esta expresión, y en ello se esta participando de la construcción del habitar.

Pero aquí surge una pregunta, ¿qué es aquello, que en relación con el habitar se prefigura?, para responder a ello y partiendo de lo que dice Ernst Cassirer (sobre las ideas de Tylor y Frazer, Max Müller y Herbert Spencer), en cuanto a que el mito en su unidad es "…una masa de 'ideas', de representación, de creencias teóricas y juicios". Lo que se pone de manifiesto, es que, los mitos forman parte del bagaje ideológico sobre el cual se sustentan las comunidades, pero no solo eso, sino que a su vez son parte del modo de vida de sus habitantes. De lo cuál se derivaría, que tal modo de habitar, caracterizado por este conjunto de ideas, de representaciones, creencias teóricas y juicios, busquen expresión en la prefiguración de los objetos arquitectónicos que se construyan.

Como lo llega a señalar Cassirer, "…no existe ningún objeto físico que corresponda a la representación mítica…" , de ahí que no será en los objetos arquitectónicos donde el mito encuentre su expresión directa. Ello entonces nos lleva a plantear un cuestionar: ¿qué del mito le corresponde al hecho arquitectónico?.

De primera instancia pensamos que parece ser que algo del mito le corresponde al hecho arquitectónico. La arquitectura deviene de una demanda social de producción, al ser así, el arquitecto debiese contemplar aquello que le incumbe a la sociedad en la cual se inserta y los mitos son cuestiones que forman parte inherente de las manifestaciones sociales que generan actividades específicas y que por ende necesitan un espacio donde realizarlas o un objeto arquitectónico específico.

Veamos como influye la cuestión mítica dentro del campo arquitectónico. Frente al hecho de porque la gente se "aferra" a ideas (mitos), se plantea como explicación, un enfoque donde tal situación deviene de separarse de las cosas de la "realidad" en favor de vivir en un mundo "irreal" de "sueños" o de "ilusión". Pero ello no es así, la idea sobre el mito permite el entendimiento de tales conductas que se desarrollan dentro de las comunidades.

Como se ha mencionado el mito se encarga de expresar ideas, algunas de ellas se manifiestan por medio de narraciones, pero hay comunidades, menciona Cassirer, que no tienen registro de tales manifestaciones. Ello, sin embargo, no es causa para que en la vida de las comunidades se logren identificar motivos profundamente míticos y no sólo esto sino que en ocasiones son estos los que llegan a determinar su dinámica, "… estos motivos no se expresan tanto por medio de pensamientos definidos o de ideas, cuanto por medio de actos".

El medio en como una comunidad vive de una determinada manera, manifiesta, la expresión de un mito a través de sus actividades. Cabría señalar aquí, que los mitos son construcciones que pertenecen a una colectividad y no se desarrollan de manera individual, llegan a ser construcciones de tipo social. El mito puede en algún sentido, comenta Cassirer, ser sólo comprendido por medio de los ritos. En un sentido muy general toda sociedad que integra una comunidad genera sus propios ritos basados en sus propias ideas (mitos), a su vez esto establece una manera de habitar particular (de permanecer en un lugar). "Cuando se ejecuta un ritual religioso o una ceremonia, el hombre no se encuentra en un estado de animo puramente especulativo o contemplativo. No está absorto en un sereno análisis de los fenómenos naturales. Vive una vida de emociones, no de pensamientos. Se ha puesto de manifiesto que el rito es un elemento mas profundo y mucho más perdurable que el mito en la vida religiosa del hombre".

Lo anterior tiene una importancia peculiar, ya que más allá de los mitos que se encuentran inmersos en los ritos de las comunidades humanas, son precisamente estos los que llegan a prevalecer y es en ellos donde puede encontrarse una relación con lo arquitectónico.

Bajo la tesis anterior, la manera específica de realizar una actividad manifestaría un hecho ritual es decir una manera particular de llevarla a cabo, hablamos en este sentido de los modos de habitar, que en si, se constituyen en modos de ritualizar. Estas actividades requieren de un espacio donde realizarse y es ahí donde interviene la labor del arquitecto, en la proyectación de la espacialidad para que se lleven a cabo tales rituales. Como se hace notar baste conocer lo que una comunidad hace para que esto sea la clave más segura "para saber lo que piensa".

Los ritos se caracterizan por ser expresiones o manifestaciones motrices que provienen de la "vida psíquica" es decir lo que en estos se manifiesta, comenta Cassirer, "… son tendencias, apetitos, afanes, deseos; no siempre 'representaciones' o 'ideas'".

Las manifestaciones del ritual se traducen a su vez en movimientos, actividades que requieren un lugar específico. Cassirer, plantea que es necesario y primordial entender el rito para la comprensión de los mitos. Este último, en su idea, no vendrá a ser otra cosa mas que interpretaciones rituales, los mitos, dice, "tratan de dar una explicación de lo que esta presente, de lo que se ve y se hace de un modo inmediato en estos ritos".

El mito consiste entonces en la explicación del acto ritual, tanto el uno como el otro pueden hallarse de manera separada, ya que llegan a ser "…correlativos e interdependientes, se apoyan y se explican el uno al otro".

Los mitos se construyen y hablan de la vida emotiva del hombre, son parte de la naturaleza propia del ser humano. Lo que llega a ser interesante no es llegar a identificar cuales son los elementos que integran la visión mítica sino visualizar como esta llega a formar parte de la vida social y cultural del hombre. Es así como posiblemente el mito logra formar parte de bagaje con el cual quien habita llega a complementar su visión del mundo, formando, también parte de su estructura mental que lo hace actuar de una manera particular y desear y establecer necesidades específicas.

La relación del mito con el contexto arquitectónico parece quedar clara cuando Cassirer hace hincapié en la función que cumplen los ritos dentro de la sociedad, al señalar que es en ellos en donde "… los individuos se funden en una horma única, en un todo indiferenciable". Perneando con ello las actividades que habitador realiza de manera cotidiana.

Pensamos que mas allá de que el arquitecto pueda utilizar la lectura del mito como herramienta de diseño, el conocimiento de este le permite entender que es lo que esta detrás de los rituales (actividades) que los habitadores realizan, es aquí donde encontramos una relación directa con lo arquitectónico, ya que al hacer referencia a lo anterior hacemos referencia a uno de las características de la arquitectura, el hecho mismo de la habitabilidad. Los rituales vendrían al manifestar los lazos emotivos del hombre, expresan su manera de estar en el mundo, es decir, de habitar y ello requiere de una espacialidad donde realizarse.

La manera en como los hombres son, hace referencia "…a una cierta 'realidad'. Pero esta realidad no es física ni histórica: es ritual." Por lo tanto es explicada en el mito. No se habla solo de que dicha explicación constituya solo la expresión de una emoción, el mito no es sentimiento, sino llega a tener expresión material.

Por otra parte, la actitud humana, como lo menciona Cassirer pertenece a un carácter del tipo simbólico, que construye su expresión a partir de intuiciones, siendo "…el común denominador de todas sus actividades culturales: del mito y la poesía, del lenguaje, del arte, la religión y la ciencia".

El mito cumple con un objetivo y una función que están definidas dentro del ámbito de lo social, en el se encargan de objetivizar los sentimientos. Da una explicación significativa de los rituales que los hombres de una comunidad realizan. Resulta interesante que de ello pueda haber vinculación con lo arquitectónico, en el sentido de comprender que quien habita a llevado a cabo esta actividad durante largo tiempo, y durante este tiempo ha ido generando una serie de ritos (actividades), que a su vez manifiestan mitos. Si ello no llega a ser comprendido por el arquitecto, las propuestas que son hechas por parte de quien habita, le pueden parecer incongruentes, por lo que se pueden obviar y en su papel de definidor, el arquitecto, podría imprimirse su propia visión sobre el habitar, en la pretensión de tener certeza de que el si sabe lo que es conveniente, minimizando la postura del habitador.

Cuando Cassirer menciona que "…. cuando nuestras emociones las expresamos mediante actos simbólicos… tales actos toman… un doble poder: el poder de ligar y el de desligar" , así se manifiesta el poder que puede estar contenido en los objetos arquitectónicos y si pensamos que es en estos, donde el arquitecto forma parte en su proceso de proyectación, de manera decisiva, ya que llega a co-ayudar a que el diseño de la espacialidad arquitectónica pueda estar cargada de significación atendiendo de manera explicita la demanda de su habitador. Esto podría ayudar a conformar un entorno habitable para quien ha de habitar, ya que es en dicha espacialidad donde estarán condensadas todas sus expectativas.

Por su parte Hölderlin menciona que"…es poéticamente como el hombre habita esta tierra". Si poéticamente es como el hombre habita, habría en primera instancia, que indagar lo que significa aquello de que lo haga poéticamente. Heiddeger menciona que la poesía "…inventa su mundo de imágenes y queda ensimismada en el reino de lo imaginario" .

Si poéticamente es como el hombre habita ello es a través de las imágenes que genera, de aquí que lo que nos llega a interesar, no sea en lo específico las imágenes que en su particularidad el habitador llega a general (ya que cada habitador es capaz de generar multitud de imágenes según el tipo de habitador que sea), tampoco nos detendremos en el como genera sus imágenes quien habita (ya que aquí nos acercaríamos a otra área de conocimiento que tiene que ver mas con la fisiología del cerebro en cuanto a la generación de imágenes), más bien profundizaremos en identificar de que pueden estar hechas las imágenes de quien habita, ya que puede que estas sean material de diseño, al momento en que el arquitecto se encargue de la prefiguración de los objetos arquitectónicos.

Podría se en este sentido, que lo que comenta Hölderlin pueda vincularse con el campo del diseño, en cuanto a que lo anterior pueda ser parte de la formalización habitar. En este punto nos surge una pregunta, si se plantea al poetizar en relación con el habitar, ¿cómo puede aquel, el poetizar, hacer en alguna medida el mundo imaginario?. "La poesía crea su obra en el dominio y en la 'materia' del leguaje" , es decir el lenguaje, forma parte del hecho de habitar, es por medio de él que el imaginario encuentra expresión de las formas de habitar.

Según Hölderlin, el poetizar y el habitar se relacionan, es a través del primero que se expresa el segundo, si ello llega a ser así, mediante la poesía se concretiza el habitar, en este sentido se puede entender por que los poetas en su oficio manifiesten una expresión clara del habitar. Pero "la poesía es como un sueño, pero sin ninguna realidad, un juego de palabras sin lo serio de la acción" . Si hablamos que la poesía es expresión del habitar, y aquella constituye un sueño, según palabras de Heidegger, se hace necesario precisar que ello es así, ya que la poesía en este acercarse a la realidad de una manera particular no es que la transforme, sino que la ensueña, así se acerca más a la esencia del habitar ya que ante todo el poetizar constituye ya un hablar y un decir. Y este hablar y decir por parte de quien habita tiene su referente en el establecimiento de un modo de habitar que lo arquitectónico debe proyectarse y materializarse.

El leguaje de los poetas es el lenguaje del habitar, en el se expresa el habitar, ya que el leguaje "…debe decir quien es el hombre a diferencia de otros seres de la naturaleza…" .

Así el hombre "que tiene que mostrar lo que es" , utiliza el lenguaje y en tal actividad "mostrar significa por una parte patentizar y por otra que lo patentizado queda en lo patente".

Si el lenguaje de los poetas (del hombre) es la poesía (la palabra) y ello es lenguaje del habitar, donde el lenguaje dice del hombre, del habitador, nos preguntamos, ¿qué expresa el habitar?, diría Heidegger, "su pertenencia a la tierra, esta permanencia consiste en que el hombre es el heredero y el aprendiz en todas las cosas. A lo que mantiene las cosas separadas en conflicto, pero que igualmente las reúne, Hölderlin llama 'intimidad'. La manifestación de la permanencia a esta intimidad acontece mediante la creación de un mundo, así como por su nacimiento, su destrucción y decadencia. La manifestación del ser del hombre y con ello su auténtica realización acontece por la libertad de la decisión". Esta decisión, cuya manifestación es la del ser del hombre, donde se da el permanecer es la que constituye el habitar.

Cuando Hiedegger menciona "que el hombre es lo que es aun en la manifestación de su propia existencia" , el habitar expresa la existencia del hombre, esto tendría en el campo de lo arquitectónico, en cuanto a la caracterización del cómo se habita. Si quien habita muestra su pertenencia, esta llega a ser testimonio de quien necesariamente habita y quien lo hace deja huellas, así quien ha habitado deja detrás de si su historia, mejor dicho la historia de su habitar.

Regresando un poco a la cita de Hölderlin sobre que el hombre habita poéticamente, si ello es así, el hombre poéticamente se expresa y al hacerlo hace referencia al habitar. Ya que el hablar expresa "experiencias, decisiones, estados de animo. El habla sirve para entender". Este punto se vuelve interesante en la relación habitador-arquitecto, si el habla constituye un medio para hacer explicito el habitar, es en el hablar que el habitador busca hacer patente el lugar del habitar. Tal visión nos conduce con Heidegger a especificar, que "habitar poéticamente significa estar en la presencia de los dioses y ser tocado por la esencia cercana de las cosas". Esto viene a ser conciente que habitar en ya en si mismo un producto significativo de las relaciones del hombre en relación con su entorno y con los objetos que produce, entre ellos los arquitectónicos.

Si bien hemos insinuado la relación y la importancia del habitar en su relación con lo arquitectónico cabe preguntarse, ¿en donde reside la posibilitad de materializar el habitar dentro del campo de lo arquitectónico?

Podríamos pensar que toda obra puede llegar a ser comprendida en si misma "por la necesidad de su expresión" . Como lo llega a comentar Worringer; para llegar a comprender alguna obra arquitectónica tenemos que "…penetrar en la necesidad y regularidad de su formación" . En dicho sentido hay una voluntad (social) de forma que hace que la resultante material sea la que dicha voluntad determina. Es común oír hablar que la materialidad de un objeto la establecen dos elementos: la forma y el contenido. Según lo comenta Worringer por mucho tiempo se intento validar la forma de la producción artística a partir de un contenido de universalidad. Ello trajo consigo un grave problema en cuanto a como eran observadas las obras de la producción artística ya que estas eran consideradas resultado de la "capacidad artística", hablamos en algún sentido de la perfección del oficio en dichas obras "… y que el fin evidente y constante de esa capacidad es la reproducción artística de los medios naturales. De esta manera, la creciente verdad y naturalidad de lo representado fue estimada como un progreso artístico" .

Esta cuestión no permitía plantear a la obra artística como voluntad, este cambio de perspectiva, permite situar la valía de la producción artística ya no como capacidad en donde lo que se perseguía era la identificación de progreso o retroceso de dicha capacidad. Como voluntad, y ya ubicados dentro del campo de lo arquitectónico, aquella llega a ser eminentemente colectiva. Worringer dirá: "…se ha podido todo lo que se ha querido, y lo que no se ha podido es porque no estaba en la dirección de la voluntad artística" . En tal sentido el acercamiento a la producción del pasado ya no esta en comparar las capacidades que se llevaron acabo para realizarlas, sino en la voluntad que esta detrás de ellas para que hallan llegado a materializarse de esa manera.

Este cambio de idea, permite también una manera diferente de aproximarse al fenómeno de la materialidad de las obras, es decir, cuando estas eran consideradas como producto de la capacidad, si bien podrían ser realizadas por grupos de hombres, su valoración era hacia la técnica, en este sentido la evolución histórica de las mismas, estaba dada por ello. Por otro lado si hablamos de la voluntad, la técnica es un factor importante pero no determinante, en este campo, el grupo de personas que participa en la producción de la obra en su carácter colectivo, darían muestra de aspectos socio-culturales, político-económicos, técnico-materiales.

Por medio de la "voluntad" también se puede entender el hecho de porque la producción de las obras, en su campo las arquitectónicas, pueden presentar características similares, para Worringer esto se debe a que "…la estructura fundamental de nuestra voluntad artística coincide con la de ellas" . Este nivel de generalización que nos puede permite el concepto de "voluntad artística", nos permite acercarnos, en algún sentido, al contenido que hay atrás de la producción de las formas, contenido que no es individual sino colectivo.

Donde "… los cambios de voluntad que… se reflejan en las variaciones de los estilos, en la historia del arte, no pueden ser caprichosos y accidentales; han de hallarse en conexión regular con los cambios…" que va presentando la humanidad.

La materialidad de las obras arquitectónicas esta inmersa dentro de un modo de producción, donde el contenido que tiende a reflejar el alma del hombre y la forma que manifiesta dicha expresión, llegan a constituir elementos que permiten su conceptualización. Es durante la prefiguración de la forma arquitectónica, donde el arquitecto participa, que se hace notorio el modo de habitar, que se deriva no del arquitecto sino del habitador (productor), por lo que durante el proceso de materialización del objeto, la forma no deja de estar expresando el modo de dicho habitar.

De ahí que las modificaciones sobre la forma arquitectónica sean precisiones sobre el modo de habitar, que se dan en todo el proceso de materialización del objeto, desde que es demandado hasta después que es ocupado. En este sentido, la forma arquitectónica constituye la expresión de un modo de habitar, siendo en la forma donde el habitar y el diseño arquitectónico coinciden.

 

Arq. Adrián Baltierra Magaña correo

 

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 Bibliografía 

Bachelard, Gastón. La poética del espacio. F.C.E. México, 2001. 
 
Cassirer, E. El mito del estado. F.C.E. México, 1985. ·  
 
Hartmann, Nicolai ,Estética, Edit. UNAM, IIF · 
 
Heiddeger, Martín, Arte y Poesía, F.C.E. México D.F. 2000.