I
Hablando
de manera estricta, todos los espacios son imaginarios
: todos obedecen a coordenadas espirituales que los sitúan
y los describen. ¿Cómo clasificarlos ? una propuesta
: los que pueblan de manera exclusiva la mente y los que,
creados en ella, ven su ejecución en la realidad.
estos últimos son los que, de manera directa, incumben
a la arquitectura.
II
Difícil
es hablar de los espacios íntimos, lugares en los
que vagamos solos, en los que nos ubicamos de manera más
o menos metafísica. Trazar la geografía
espiritual es imposible, en ella todas las regiones colindan
con todas. Y sin embargo... si meditamos al escuchar una
melodía, si nos dejamos llevar por lo azaroso,
descubrimos de pronto que el repentino bienestar ha situado
el alma (o el espíritu, o lo que sea menos cursi)
en un lugar sin sustancia pero con forma. uno descubre
un vestigio de cualquier lugar lejano, la visión
corpórea de un lugar leído. Y no hay que
dejarlo ir : si es un color, el fantasma de una ventana.
¿Tiene o no qué ver esto con la arquitectura?
III
Hombres
y mujeres más disciplinados han descrito con mayor
rigor sus espacios interiores : Santa Teresa, San Agustín.
Este último, por ejemplo, atribuye a la memoria
cualidades espaciales, de tal manera que los recuerdos
se le atraviesan a uno con el menor pretexto y le preguntan
: "¿me buscas a mí ?", de manera insistente, obstruyendo
así el encuentro con el recuerdo buscado. ¿Dónde
ubicar a Dios en esta extensión ? Agustín
no le da un lugar : en la memoria está la noción
de Dios, únicamente, porque … El nos sobrepasa.
¿Cómo llevar esto a la arquitectura ? pensando
que ante Dios todo es umbral : la arquitectura mística
es sólo una puerta : la ascensión espiritual
es elevación física.
IV
Frente
a lo que sólo se intuye, pongamos ahora una noción
paradójica el espacio de las ciudades sin espacio
: las utopías. Ciudades que sólo existen
en el tiempo (el pasado o el futuro), poco sabemos de
sus arquitecturas, podemos deducirlas si pensamos que
sus construcciones no albergan pasiones (los hombres que
las construyeron no tienen pasiones porque no sufren,
la utopía les ha resuelto eso también).
Si pensamos que el arte refleja deseos, ¿qué pueden
desear los habitantes de estas ciudades?, sus moradas
serán, seguramente, inhóspitas para la belleza
monumentos para la utilidad.
V
La
utopía nos pone de manera repentina frente a los
espacios literarios. ¿Cómo era la habitación
desde la cuál el narrador de En busca de el
tiempo perdido veía la Playa de Balbec, la
casa de Don Quijote. ¿Estamos reduciendo la idea difusa
del autor la geometría del plano ?¿Es conveniente
hacer el plano de los lugares soñados en una obra
literaria ? Sí, siempre y cuando sea una ganancia
para la arquitectura, pues con toda seguridad no lo será
para la literatura.
VI
Irrumpen
con majestuosidad las ruinas. ¿Qué significan estéticamente
?¿Qué significación filosófica tienen?
Para el escritor español Rafael Argullol, las ruinas
simbolizan la lucha de las obras humanas contra la naturaleza.
Claro que la batalla está perdida, la trascendencia
humana y la de sus obras es mortal. Pero hay otro caso
no menos majestuoso y es la de las pérdidas irreparables
de lo que fue y de lo que no fue: la ciudad de México
en el siglo pasado, sus edenes perecederos : la alameda,
el Country Club, el Paseo de la Reforma. ¿Y lo que no
fué ? ¿Quién recuerda que el Zócalo
tiene este nombre porque en la Plaza de la Constitución
se proyectaba construir por mandato de Santa Anna un Angel
para conmemorar la Independencia de México y sólo
llegó a construirse el zócalo. o el fallido
proyecto del Palacio Legislativo, que sería honra
del Porfiriato, del que sólo quedó un casco
que la adversidad y la revolución y la ironía
utilizaron a su favor : el Monumento a la Revolución.
Los leones que custodiarían las escalinatas se
asfixian hoy en Chapultepec.
Arquitectura
y Humanidades inicia un recorrido por lo que Francisco
González León llamaría "las arquitecturas
interiores". Recibimos a los lectores con un arco virtual
(que lo virtual es también espacio imaginario)
y retribuimos a lo imaginario con un espacio real de intercambio
académico.
En este segundo número de "Arquitectura y
Humanidades", los artículos se asoman al territorio
de lo imaginario en su relación con la arquitectura.
Clarifican y deslindan algunos términos como ingenio,
utopía, imaginación, imaginería,
fantasía, adivinación, imaginarios, mitología
y profecía; términos que frecuentemente
se utilizan indistintamente confundiendo en ello el sentido
de lo imaginario.
La publicación se ha enriquecido sustancialmente
en diversos aspectos, siempre siguiendo los mismos objetivos
que le dieron origen. Así, el poemario incluye
nuevos y bellos poemas que acercan al arquitecto a la
comprensión poética del espacio. La selección
de poemas del gran poeta mexicano Francisco González
León (1862-1945), son una experiencia arquitectónica
imaginaria que vale la pena vivenciar. Se presentan también
nuevos poemas académicos emanados del Seminario
y Taller de Investigación "Arquitectura y
Humanidades" en el Posgrado de la Facultad de Arquitectura
de la UNAM.
Los invitados especiales ofrecen interesantes reflexiones
acerca de imaginario en su relación con la arquitectura;
así, el Dr. Marcos Mejía en su artículo
"Arquitectura Imaginaria" nos acerca
al "mundo fascinante de la arquitectura intemporal
gaudiniana". Gaudí nutría su espacio
imaginario del "gran libro de la naturaleza"
para concebir su maravillosa arquitectura
La Maestra Louise Noelle Mereles, miembro de nuestro Consejo
Editorial enriquece significativamente esta publicación
con su artículo: "Una ciudad imaginaria"
y también con una valiosa aportación para
la sección de las bibliografías general
y comentada. La colaboración de la Maestra Louise
Noelle , aunada al esfuerzo de ARCHITECTHUM y de sus colaboradores,
transforma a esta publicación en un documento de
consulta bibliográfica para la comunidad de arquitectos
porque cuenta con cerca de ciento cuarenta textos analizados
y comentados. El artículo acerca de la ciudad imaginaria
de la Maestra Mereles lleva al lector a apreciar la importancia
de lo imaginario como factor de comprensión de
aquello que ya no está en nuestro mundo concreto.
En palabras de ella: " resulta difícil comprender
que los museos y publicaciones artísticas eran
prácticamente inexistentes hace dos siglos".
Citando a André Malraux, Mereles dice: "el
museo imaginario es la sugerencia de una vasta posibilidad
proyectada por el pasado, la revelación de fragmentos
perdidos de la obsesionante plenitud humana, reunidos
en la comunidad de su presencia invicta".
De manera también especial, la Arq. Sara Topelson
de Grinberg, quien es miembro del Consejo Editorial, ofrece
el artículo "¿Quién es Charles
Correa?; en él, llama nuestra atención
al conocimiento de la importante e intemporal obra de
este gran arquitecto de la India, ganador de la medalla
de oro de la Unión Internacional de Arquitectos
en el año de 1990, entre muchos otros reconocimientos.
El artículo de la Arq. Topelson hace énfasis
en los aspectos imaginarios que dan origen a la obra de
Charles Correa entre los que destaca un respeto exquisito
a los mitos, ritos y tradiciones hindúes ; las
pautas del diseño de muchas de las obras del Arq.
Correa surgen en estos imaginarios. Un ejemplo de ello
es la mandala de nueve cuadros que es la concepción
formal generatriz de la casa de la cultura y el museo
de artesanías de Rajasthani.
El diseño y funcionamiento de esta publicación,
ha evolucionado e incluye nuevos espacios; pero es importante
destacar que, en base a los objetivos originarios del
proyecto, se continúa haciendo énfasis en
los contenidos más que en las formas. Por otra
parte, la dinámica, amplitud y posibilidades de
las publicaciones en la red, permiten que los contenidos
puedan ser acumulativos y se acceda a todos ellos de manera
fácil y clara; así por ejemplo, el lector
podrá tener siempre acceso a todos los poemas en
el poemario, a los comentarios de los lectores o a los
artículos en general. La sección de sitios
afines propone vínculos con sitios y/o proyectos
con búsquedas o inquietudes similares y complementarias
a nuestra propuesta académica y la sección
de encuesta es un espacio interactivo en el que los lectores
sugieren la posible temática para próximos
números. Así, la página evoluciona
de manera incluyente e invita a todo aquel lector que
crea en esta propuesta académica.
Los ensayos académicos son el punto de partida
de esta publicación y, como se mencionó
más arriba, para esta ocasión se orientan
hacia la comprensión de los espacios arquitectónicos
imaginarios.
El trabajo del Arq. Carlos Marcelo Herrera desarrolla
una interesante reflexión del dibujo arquitectónico
como llave o puerta de entrada y de salida de lo imaginario.
Deslinda claramente los conceptos de "dibujo arquitectónico"
y "dibujo artístico de tema arquitectónico".
Para el Arq. Herrera, el dibujo arquitectónico
posee un alto contenido instrumental al servicio de la
arquitectura que, en determinadas épocas, llega
a ser también la única vía de manifestación
de las concepciones imaginarias de muchos arquitectos.
Por otro lado, considera que el dibujo es también
una importante herramienta para representar arquitectura
que no tiene intención de ser construida, sino
que es la herramienta para ejercitar las "fantasías
que invaden la mente de su creador: el arquitecto";
a este respecto cita numerosos ejemplos. Este artículo
presenta también un análisis que clarifica
las diferencias entre lo que es un croquis, un boceto
y un esquicio. Coincide con Gregotti en que la actividad
gráfica y su carácter manual, son el único
vínculo corpóreo con que el arquitecto prefigura
y extrae de lo previamente concebido en los terrenos de
lo imaginario, el objeto materia física que debe
formar.
El artículo "Hogar, afecto y espacio arquitectónico"
de la Maestra Ma. Elena Hernández, es una ensoñación
del hogar que invita al lector a vincular y fundir conceptualmente
los espacios afectivos y arquitectónicos. El espacio
vivido y padecido de todo ser humano, es el hogar y en
él, de una u otra manera, choza o palacio, la vida
comienza protegida. En el espacio del hogar y en el espacio
afectivo, el ser humano queda marcado para siempre y ambos
espacios son el germen del resto de sus moradas ya que
lo acompañarán durante toda su existencia
y aún después. El ensayo anhela llegar más
allá al acercar al arquitecto a la comprensión
del valor exquisito e íntimo del nido bachelardiano.
Conceptos como lo sagrado, lo íntimo, el alma,
se están siempre presentes en los espacios imaginarios
del afecto y el hogar.
"La morada del Angel" es el título
del ensayo que ofrece el Arq. Adrián Baltierra,
pasante de la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Este
trabajo es un recorrido por lo imaginario de los espacios
urbanos y privados reales cotidianos que se presenta acompañado
de la reflexión seria de un joven arquitecto que
conoce y vive cotidianamente los espacios urbanos y privados
de las ciudades actuales. El autor busca fundamentar teóricamente
cierta especial sensibilidad hacia el espacio arquitectónico,
materia esencial de la vocación de un arquitecto.
Todos los días de nuestra existencia, la vida nos
regala instantes de ensoñación, momentos
y espacios en los que el alma se recrea libremente en
lo imaginario, puente entre lo concreto y la eternidad.
Esos instantes nos acompañan siempre como ángel
fiel, y son ventanas que podríamos abrir siempre
que se quiera, pero... desafortunadamente, hoy caminamos
esta vida con demasiado ruido interno y externo que nos
impide "escuchar estos instantes". Sin embargo,
afortunadamente, y a pesar de nosotros mismos y de nuestro
"moderno" ruido cotidiano, la vida nos rebasa
y generosamente nos otorga diariamente al menos dos de
estos momentos: los instantes entre el sueño y
la vigilia, es decir, precisamente antes de dormir profundamente
o de despertar completamente. Esos instantes, en palabras
del Arq. Baltierra, son justamente los "dos minutos
que el hombre anduvo buscando toda su vida", que
captan la totalidad dentro de nosotros, que se trasladan
a lo imaginario y que nos permiten desde ahí encontrarnos
con los seres vivos que nos acompañan en el mismo
espacio vital: "la araña que cuelga de su
columpio de seda o la hormiga que madruga con nosotros",
o... el hermano que convive a nuestro lado. Dice Baltierra:
"algunas veces algo escapa del control universal
(...) y revive la nostalgia de un futuro y la espera del
pasado"; -continúa- "el espacio arquitectónico
se genera no en el momento del problema arquitectónico;
se gesta mucho antes en este ejercicio de libertad llamado:
uno mismo". Gastón Bachelard fundamenta sustancialmente
este trabajo; en él la intuición es sinónimo
de ventana del alma que, en términos bachelardianos,
dice: "todo lo que es simple, todo lo que en nosotros
es fuerte, todo lo que incluso es durable, es el don de
un instante".
Al igual que el número anterior, la publicación
consta de dos partes, la segunda se presenta en la red
a partir del 1o. de abril del año 2000. Algunos
de los temas de los trabajos de esta parte son: "Los
planos arquitectónicos de los espacios de la Divina
Comedia de Dante" desarrollado por los arquitectos
Ulises Márquez y Adriana Quiroga; "Ingeniería
y Arquitectura: propuesta para la convivencia entre dos
disciplinas apartadas" por Gustavo Rosas; "La
Cámara del Té, recorrido por este espacio
imaginario" desarrollado por el Arq. Miguel Angel
Orozco; "Los espacios imaginarios de los niños"
de la Arq. Norma Martínez; "Lo imaginario
en las viviendas nómada, transitoria, deshechable
y efímera" del Arq. Hernán Guerrero.
Asimismo, otros poemas, bibliografías comentadas,
invitados especiales y la editorial correspondiente a
esta segunda parte, continúan enriqueciendo significativamente
este proyecto académico.
Las horas de solidaria y entusiasta entrega al trabajo
por parte del grupo de ARCHITECTHUM, de sus lectores y
colaboradores, son muestra de lo que es gratuidad académica.
La válida proyección hacia otro horizonte
para nuestra profesión de arquitectos manifiesta
en esta publicación, contribuye creativamente al
proyecto cultural más importante de todos los mexicanos:
la UNAM.