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Recomendaciones para la presentación de artículos y/o ensayos.
ESPECULACIONES
ACERCA DEL ORIGEN IDEOLÓGICO
DEL EDIFICIO GOTICO*
Y también la idea al respecto que Kant explica como:
En esta breve exposición se intenta plantear que para comprender el origen ideológico del edificio gótico es necesario indagar en diversas fuentes históricas, filosóficas y literarias. Con ello se pretende invitar al arquitecto a ir más allá del entendimiento a posteriori, meramente descriptivo, objetivo o gráfico, no sólo de este objeto arquitectónico, el edificio gótico, sino de cualquier otro en la historia. Así, este ejercicio teórico sugiere realizar su correlato aplicado a otros objetos urbano arquitectónicos para sembrar con ello, por un lado, la inquietud por lo transdisciplinar en la formación del arquitecto, y también el compromiso con la arquitectura, desde sus propios supuestos. En
cuanto a la paternidad ideológica de la arquitectura gótica
existen variadas e interesantes especulaciones. En este estudio se toman
en cuenta cuatro de ellas que, lejos de ser excluyentes, se complementan
y de hecho presentan importantes coincidencias como la que se refiere
a que el lugar geográfico en que surge el edificio gótico
es en L´Ile de France, sitio a unos cuantos kilómetros
de París, en Francia. Además, y partiendo de supuestos
diferentes y aún opuestos, los cuatro posibles orígenes
ideológicos del gótico consideran que los elementos fundamentales
de esta arquitectura tales como la luz, la proporción y el manejo
de los materiales de construcción, resultan en una monumental
obra de arte que conmueve a todo aquel que da lectura a su espacialidad.
PRIMERA PROPUESTA: La
primera manifestación formal gótica que se conoce surge
en 1148 en la reconstrucción de la abadía de Saint Denis
cuyo abad, Suger, mantenía fuertes lazos con la monarquía
francesa. Veamos cómo sucedió esto, ya desde el año
987 d.C. en que muere el último monarca de la dinastía
carolingia, el poder de la corona se veía amenazado por nobles
y vasallos; en este contexto, el rey gobernaba casi únicamente
en la L'ile de France y durante el reinado de Luis VIi, el consejero
principal del trono era el abad de Saint Denis, Suger. La primera esposa
de Luis VI fue Leonor de Aquitania, nieta y heredera de Guillermo IX
de Aquitania, reino poderoso en que la cultura y la libertad de pensamiento
eran lo cotidiano. Es muy probable que Leonor sostuviese largas y amistosas
entrevistas con Suger a quien el rey dejó como regente durante
su ausencia para encabezar personalmente la segunda cruzada (4). Tal
como lo sugería la tradición del gran Carlomagno, pero
en esta ocasión sin rivalidad de poderes (5), el abad Suger pretendía
consolidar la alianza entre la Iglesia y la Monarquía de una
manera definitiva, conferir a la dignidad real la dignidad religiosa
y con ello unificar a la nación. Por otro lado, Suger conocía
bien el contexto sociocultural de su tiempo y estaba conciente de que
tras el milenarismo, el fracaso de las cruzadas y la progresiva infiltración
de la herejía dualista, el Obispo de Roma y, en general la población
europea cristiana, estaba ávida y necesitada de santuarios que
otorgaran a la comunidad pertenencia e identidad ideológica y
cultural. Así, habían comenzado a proliferar en toda Europa
reliquias de santos para atraer las peregrinaciones que antaño
viajaban hacia Jerusalén. Obviamente, éstas peregrinaciones,
además de satisfacer la necesidad espiritual de cohesión
posmilenarista, eran un fuerte detonante de la economía local
de las poblaciones en las rutas. La competencia de reliquias en Europa
fue singular y poderosa en algunos sitios, particularmente en Santiago
de Compostela, sitio en que se suponía se habían encontrado
los restos del apóstol Santiago.
Con
todo lo anterior, Suger se puso manos a la obra; de Inglaterra y de
Normandía mandó traer a constructores (8)que experimentaban
con nuevas tecnologías (9). Una vez concretizada la reconstrucción
de San Denis, el gótico se convirtió en un paradigma arquitectónico
que se replicó muy velozmente en toda Europa . (10).
Los "funcionalistas", otorgan la autoría del gótico a una simple y lógica evolución tecnológica de los tiempos. Viollet Le Duc (12) veía en el gótico la aplicación e ilustración de leyes matemáticas; él mismo se atrevió a reinterpretar remodelando sobre estas ideas - para algunos de manera irrespetuosa- la catedral de Notre Dame de París. Esta postura funcionalista acerca del origen del gótico se sostuvo hasta el siglo XIX en que se considera al gótico como el "arte del cálculo e ingeniería" que toma su inspiración de lo práctico y de lo útil y cuyas formas simplemente expresan la evolución tectónica de su tiempo. Según algunos funcionalistas, el gótico surge precisamente en el momento en que es posible sostener la bóveda ojival de crucería. De este modo, para ellos, un edificio gótico, aparecía con un funcionalismo austero y como un prototipo artístico del que no se podía quitar ni añadir nada sin destruirlo completamente. El gótico sustituye a los pesados macizos románicos sin llevar intención formal alguna, y gracias a la búsqueda de una economía de material, de una mayor luminosidad interior del edificio y de mayor altura. Este gozarse en la ciencia constructiva es un sentimiento típico del arquitecto gótico y de hecho, según algunos historiadores de la arquitectura, coincide con el criterio del constructor norteamericano del siglo XX. (13) TERCERA PROPUESTA: Una
tercera postura sostiene que el lenguaje conceptual y místico
del gótico le fue dado a la humanidad por San Bernardo, monje
Cisterciense del siglo XII (14). En su libro San Bernardo y el Arte
Císterciense, Georges Duby trata de descubrir algunas de
las concordancias entre el pensamiento de San Bernardo y las formas
que procuraban dar a ese pensamiento otra expresión no verbal.
Según Duby, San Bernardo, o Bernardo de Claraval, es el patrón
de toda la obra Císterciense, y esta a su vez, del edificio gótico.
Este arte cisterciense es inseparable de la moral que Bernardo encarnaba
y que quería a toda costa imponer al mundo conocido de su tiempo;
todo aquello que a Bernardo le parecía que desviaba al pueblo
cristiano de la moral, lo persiguió con singular agudeza y potencia
.(15)
Bernardo incansablemente atacó la moral relajada de la iglesia, se promulgó contra el lujo de la Iglesia, contra la herejía que se sembraba al sur de Francia, contra un papa mal elegido, contra las cruzadas, contra las tentaciones de poder de la curia romana, contra el fastuosismo de los obispos (18). Antes de que Bernardo impusiese su característica "solemne austeridad", la Iglesia católica realizaba sus ritos en un entorno de lujos, extravagancias y resplandores. Decía San Bernardo:
Este hombre vivió extraordinariamente dotado de pasión por su ideal; su arte, que fue el de la palabra manifiesta principalmente en su libro Sermones de El Cantar de los Cantares, marcaría un parteaguas en el pensamiento cristiano de su tiempo. A partir de él, todo en la Iglesia católica se replantearía, y en ello desde luego la concepción de los espacios arquitectónicos. El edificio resultante de este parteaguas ideológico debía ser a la vez figura y equivalencia aritmética de la Escritura y resultará válido para San Bernardo si: "(…) el edificio conmueve al corazón, si hace surgir el espíritu ciego hacia la luz, y si lo resucita de su sumersión anterior" (20), El Recinto que Bernardo invita a construir no es ya una basílica, él piensa en el alma, en la "fiesta" interior, y el espacio debe contribuir para lograr esta mística. Así, las elevaciones logradas proyectaban al alma humana hacia el cielo y, si la tecnología del momento hubiese permitido más altura seguramente San Bernardo la habría sugerido, era un gran conocedor de las vanguardias de su tiempo. El lenguaje cisterciense se transmutó directamente hacia los edificios góticos en donde su estética reposa sobre un rechazo a lo sensual, el mismo San Bernardo lo dice así:
CUARTA PROPUESTA: Muy interesante también resulta la propuesta del filósofo Wilhelm Worringer quien busca la esencia del gótico en la ornamentación nórdica germana. En su propuesta acerca del origen y esencia del gótico, Worringer considera un concepto que será de gran trascendencia para la historia del arte: "la voluntad artística". Esta voluntad creativa se encuentra en una esfera muy elevada, donde se encuentra también la evolución de los productos religiosos y filosóficos que revelan la verdadera psicología de la humanidad; son los terrenos de la conciencia, de la subjetividad. En su libro La esencia del gótico, Worringer sostiene que el origen de estilo arquitectónico se encuentra en los pueblos nórdicos germanos que no poseían más arte que la ornamentación. Esta ornamentación estaba hecha siguiendo una fantasía lineal que creaba una maraña con impresión de tener vida propia. Estas líneas muestran una inquietud que va sin descanso como buscando algo, trascendiendo a su propia abstracción, como si tuviese vida propia y deseara nacer, o conducir a algo. Esta ornamentación será la base de la multiplicidad y repetición gótica. Ortega y Gasset nos expresa cómo son esas líneas geométricas góticas:
Worringer
nos dice que esas líneas tienen apasionada vida propia que se
proyecta hacia el infinito superior, es decir, hacia arriba, hacia Dios.
El arte románico más bien hablaba un lenguaje de pesadez,
de realidad terrena heredado de los romanos y por lo tanto de lo mediterráneo,
el lenguaje gótico expresará su imperiosa necesidad de
proyectarse hacia Dios. A pesar de sus limitaciones terrenas, el arte
gótico tratará, hasta sus límites posibles, de
espiritualizar la piedra con que edificaría sus catedrales. Y
en las catedrales, esta piedra parece perder su condición de
pesadez gravitacional (23). El hombre gótico que generó
el lenguaje plástico lineal, fue un hombre con características
muy particulares, fue el resultado de una evolución específicamente
nórdica. Los pueblos arios que no tuvieron contacto con la alta
cultura mediterránea, influida por el oriente, produjeron un
arte básicamente geométrico que será la base del
goticismo. No hay ningún intento de imitar directamente la naturaleza.
Su arte es entonces un arte de juegos geométricos lineales con
un fuerte contenido metafísico. Este hombre nórdico, no
produjo más arte que la ornamentación. El punto de partida
de esta ornamentación nórdica lo ubica Worringer en la
Escandinavia germánica pero su lenguaje plástico hace
monumental aparición en L'Ille de France. María
Elena Hernández Alvarez REFERENCIAS 1.- Ortega y Gasset, J., La deshumanización del arte, pp., 101 a 103 2.- Kant, M., Crítica del Juicio, § 26, p. 154. 3.- Worringer,W., La esencia del Gótico, p.66 4.- A esta segunda cruzada, Luis ViI se llevó, casi por la fuerza a Leonor a quien no le concedía la confianza de dejarla tras de sí en Francia. De todos modos Leonor se las arreglaría para hacer de las suyas amorosas con su tío el rey Raymundo. Finalmente Luis VII la repudiaría con el pretexto, muy usado por la Iglesia católica, de crear o destruir alianzas y vínculos entre los poderosos con el propósito de ir fortaleciendo su poder terrenal. Por otro lado, queda a imaginar a Eloisa, mujer intelectual y extraordinaria compañera de Abelardo, presente en los planes de Suger acerca del fortalecimiento de Saint Denis como centro de las peregrinaciones europeas de esos tiempos. Duby, G. Mujeres del siglo XII., p.p. 15 a 38 y 73 a 109. 5.- Había que retomar esa mística carolingia pero esta vez sin rivalidad entre ambos poderes, el estado y la iglesia, ya que, en el caso de Carlomagno, el Papa de Roma pretendía coronarlo simbolizando el poder de Roma sobre todo poder terrenal. Es bien conocido que el emperador rivaliza con el Papa y, el momento en que el papa le colocó la corona sobre su cabeza, él se la quitó para volvérsela a colocar diciendo con esto al soberano pontífice que el poder se lo confería a sí mismo su linaje 6.- Cabe aclarar que, bajo el nombre de Dionisio, el ateniense del siglo I, corrieron los escritos de un autor del siglo V; de aquí que le llamen el Pseudo Dionisio. El Dionisio venerado en Saint Denis, Francia es el primero, las ideas las escribió el segundo. 7.- En esta sociedad teocéntrica, la luz representa a Dios. 8.- H.W. Janson, op.cit., pag. 503. Aunque se desconoce la identidad de los arquitectos ya que en la época, el promotor fue el mismo abad Suger. 9.- Hay quienes han hecho interesantes paralelos entre los diseñadores de las estructuras góticas y los temerarios diseñadores de los rascacielos de nuestro siglo XX, según lo leemos en H.W. Janson, op.cit., p.500, y ahora en algunas arquitecturas como el caso del Museo de Bilbao. 10.- El primero en replicar el edificio gótico fue el obispo de Chartres que se convirtió en el arquetipo del arte gótico. Víctor Hugo considera a Chartres como el pensamiento mismo de la Edad Media, hecho visible. Y sobre la arquitectura gótica, algunos estudiosos del edificio gótico afirman que, una vez establecido el canon del gótico, más piedras se movieron en Europa en ciento cincuenta años que en los tres mil quinientos años en Egipto con la construcción de pirámides y templos. 11.- Spiro Kostof, op.cit. pág. 581 12.- Arnold Hausser, Historia Social de la Literatura y del Arte, tomo I, Pág. 301. 13.- Gaya Nuño, Artes Nacionales Prerrománicos, Pág. 191. 14.- Duby, Georges, San Bernardo y el Arte Císterciense, Págs.9 a 13. 15.- Tal fue el caso de Abelardo a quien aplasta y casi logra que sea excomulgado Abelardo fue un goliardo francés contemporáneo a Bernardo y de un origen socioeconómico muy semejante al de él. A Abelardo se le considera como el padre del Humanismo. Bernardo lo atacó muy duramente durante toda su vida. 16.- Duby, Georges, op.cit., pag. 77 17.- Duby, G., op.cit., p. 77 18.- Pero Bernardo no estaba contra el dinero, de hecho el Císter no tenía "voto de miseria", porque la Regla de San Benito, su fundador, les permitía manejar fondos para subsistir y progresar en número de abadías. Los monjes Cistercienses eran trabajadores disciplinados y muy austeros; tomaban lo necesario para su subsistencia y todo el excedente lo vendían para convertirlo en dinero sonante que les permitiese pagar canteros y albañiles. Definitivamente les interesaba el dinero, pero no para lucrar con él . Además, los monjes Cistercienses fueron extraordinarios comerciantes en los mercados europeos y de hecho se convirtieron en verdaderos empresarios del comercio con oriente; dejaron a un lado las solemnes e incómodas vestiduras, al estilo cluniacense, y adoptaron formas prácticas para realizar su trabajo con efectividad. También conseguían importantes limosnas en especie mismas que vendían rápidamente a los cluniacenses 19.- Spiro Kostof, Historia de la Arquitectura, tomo 2, pag. 561. Así era la agudeza de los ataques de Bernardo hacia los cluniacenses y hacia todo lo que el consideraba fuera del camino auténtico de Jesús. Este mensaje austero de Bernardo se verá mas tarde en las órdenes mendicantes como la esencia de su predicación. 20.- Duby, Georges, op.cit., pag.82 21.- Duby, Georges, op cit., pág 124 y 125. 22.- Ortega y Gasset, La deshumanización del arte, p. 127 23.-
ibid, p.129 BIBLIOGRAFIA Alain
Erlande-Brandenburg, La Cathedrale Gothique, París, N. Editions
Mame, 1990 Bachelard, Gaston, La Poética del Espacio, trad. Ernestina de Champourcin, México, D.F., Fondo de Cultura Económica, Breviarios # 183, 1975. Bayard, J.P., El secreto de las Catedrales, trad. Teresa López García, México D.F., Tikal Ediciones, 1996 Bayer,
Raymond, Historia de la Estética, trad. Jasmín Reuter,
México, FCE , 1993. Cassirer, Ernst, El Mito del Estado, México, FCE, 1985 Delumeau, Jean , El Miedo en Occidente, vers. castellana de Mauro Armiño, Madrid, Ed. Taurus, 1989. Duby, Georges, San Bernardo y el arte cisterciense, Madrid, Ed. Taurus Humanidades, 1992 ___________, Año 1000, año 2000, la huella de nuestros miedos, trad. Oscar Luis Molina S., Santiago de Chile, Ed. Andrés Bello, 1995 ___________, Mujeres del siglo XII, Mauro Armiño, Santiago de Chile, Ed. Andrés Bello, 1995. Fernández,
Clemente. Los filósofos medievales, Madrid, Biblioteca de Autores
Cristianos, 1979 Gaos, José, Historia de nuestra idea de mundo, México, FCE, 1983 García Morente, Manuel, La filosofía desde sus fuentes, Ed. Porrrúa, México. Gaya
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Historia del Arte Universal, México, Ed. Everest, 1979 Hauser,
Arnold, Historia social de la literatura y del arte, Barcelona, España,
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H.W., Historia general del Arte, Madrid, Alianza Editorial, 1990 Worringer, Whilhelm, La esencia del estilo gótico, FCE México. _____, Naturaleza y abstracción, FCE, México.
www.architecthum.edu.mx ___________________________________ *
Artículo publicado el la revista
Arquitectónica No. 11de la Universidad Iberoamericana, 2007.
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